jueves, 16 de octubre de 2014

Confesiones de un ser puro que pasaba por el barrio y se paró a pispear un rato


¿Y por qué no? Descender al plano terrestre y ver de que trata todo aquello. Como un meteorito que ingresa al planeta, irme desintegrando por la fricción mientras me consumo en llamas. Y finalmente reventar contra el suelo como una torta arrojada por una catapulta. Luego me alzaría, un caminante entre los hombres. Y ahí me daría cuenta: que terrible estupidez haber venido a conocer a estas gentes. Observándolos rápidamente puede cualquiera llegar a saber acerca de lo absurda que es su existencia. Intentaría atajarlos, detener su frenesí hacía la perdición. Sería como intentar cachetear cada gota que cae en la lluvia. Pues así como para las gotas lo natural es caer a la tierra, para el hombre lo natural es encaminarse a la idiotez. Pero entonces, ¿que puedo hacer yo, pequeña conciencia sensible de tal situación? Nada, más bien. Acordarme que con mucho humor y ganas de que todo esto sea, Alguien en algún lugar decidió que aquí estemos, bailando, escuendiéndonos, sonriendo, llorando, pensando... en eso que hemos de llamar la Vida mesma. Que hoy por hoy abarca (entre INFINITAS otras cosas) el intervalo entre saltos de una gacela de Thomson, las preferencias sobre papel higiénico de George Clooney, algún acelerador de partículas subatómico, la crisis hídrica en Sudán, un chino gordo que se hizo viral por disfrazarse de manzana, el comercio sexual de adolescentes, una comunidad que vive sin electricidad y a Rogelio de 72 años que extraña jugar al truco con su nieto, que no lo visita porque lo divierte más huevear en su celular. Así es. Esto es una muestra de todo lo que se le ofrece al hombre como parte de la vida hoy. Bastante complejo todo. Un quilombo por así decir. Y entre todo esto las pobres personas intentando encontrarse a si mismas. Helos ahí a todos estos humanos. Que nacen para trabajar, porque así son las cosas y quien más tiene mejor vive. Y quien mejor vive más feliz es. ¿No es eso lo que buscamos todos? ¿Ser felices?

-Entonces, ¿por qué usted señor es la cabeza de un cartel de droga?
-“Bueno, es que yo soy de orígenes humildes. Necesitaba progresar. Empecé a vender drogas. Y esto se fue armando. Ahora tengo un buen pasar, disfruto mucho.

-¿Como lo hace sentir saber que muere gente y se destruyen vidas con lo que hace?
-Trato de no pensar en eso. Me pone muy mal, claro. Déjeme solo por favor...

-Entonces, ¿por qué es usted uno de los dueños de una multinacional?
-Porque ese es el trabajo que llegué a tener. Estoy en una situación de poder e influencia enormes, que me pone orgulloso.

-¿Cómo lo hace sentir saber que con la manipulación de precios aporta usted a que la humanidad siga esclavizada y sufriendo en el materialismo más caótico?
-Bueno, mal por supuesto. Pero así es este mundo. Déjeme solo por favor...

-Entonces, ¿por qué usted señor jefe de estado articula que se sigan gestando guerras?
-Porque es parte de mi cargo influir en estos y tantos otros temas. Tengo el privilegio de encargarme de asuntos tan importantes como este, y eso me llena de satisfacción

-¿Cómo lo hace sentir saber que con su obrar crea un escenario en el que el hombre sigue llevando a cabo los actos mas horribles alguna vez imaginados?
-Me da mucha pena, es espantoso lo que hago. Déjeme solo por favor...



Oh humanidad tan confundida, tanto te has alejado del verdadero camino. No puedo dejarte sola con todo lo que te hace sufrir. La cosa se ha vuelto muy complicada. Con el nivel de madurez que tienes, tus conocimientos deberían haber alcanzado, como máximo, la poda selectiva. Y acá estás... manipulando moléculas, genes y mentes. ¿Qué será de ti humanidad desquiciada? Espero que como en las películas, de acá a un tiempo (1000 años mínimo, calculo yo), pudiésemos mirar juntos hacia atrás y reírnos de las cosas que hoy te hacen tan mal. Como me gustaría que eso pase, mi pequeña humanidad.