Cada
vez que ando por la ciudad veo más o menos el mismo escenario. Gente
alterada, estresada, embolada, discusiones, bronca, puteadas, malos
tratos, etc. Pero también casi siempre soy protagonista o espectador
de algún gesto de bondad hacia otro. Entonces por unos momentos se
puede ver la verdad: rostros que se iluminan, palabras de gratitud,
sonrisas que irradian afecto..
Y ahí es cuando se revela nuestra esencia. A pesar de todo no somos autómatas a los que sólo les importa lograr sus objetivos egoístas. Somos todos hermanos que se reconocen al sentir la alegría compartida de nuestros corazones.
Y ahí es cuando se revela nuestra esencia. A pesar de todo no somos autómatas a los que sólo les importa lograr sus objetivos egoístas. Somos todos hermanos que se reconocen al sentir la alegría compartida de nuestros corazones.

