jueves, 26 de octubre de 2023

Sin retorno

 

Trataré de narrar de la forma menos caótica lo que dio en acontecer. Pues todavía me cuesta acomodar en mi cerebro todos los hechos paparuchísticos que sucedieron. Comenzaré por el principio, que suele ser lo más lógico. Mi nombre es Rodolfo Hemlock, tengo 45 años y soy antropólogo. Quizás haya sido por la maratón de películas de Indiana Jones que vi en una calurosa semana de verano. O tal vez porque ya tenía los testículos como dos globos zeppelin de dar clases a jóvenes que recién estaban saliendo de la adolescencia. Lo cierto es que decidí organizar una expedición al amazonas en busca de la legendaria ciudad de El Dorado. Mis colegas y amigos me dijeron que era una locura, que era una total idiotez lo que estaba por hacer. Claro está que no los escuché, pues de eso se trata justamente tener un rapto de idiotez. Logré convencer a tres personas para que me acompañaran en esta aventura. Gabriela de 35 años, apasionada arqueóloga y aficionada a las pastas. Rodolfo de 68 años, profesor de historia de marcada ideología conservadora y por momentos fascista friendly. Joaquín de 21 años, competidor amateur de ping pong (a él lo llevamos más que todo para redondear gastos y para facilitar el traslado de valijas). Llegamos al amazonas brasilero en plena estación de lluvias, lo que sigue ratificando lo imbécil de todo esto. Contratamos a un local para que nos lleve lo más adentro de la selva que se pudiera. Claro que nos estafó, así que tuvimos que contratar a otro individuo. Este también nos garcó, pero por lo menos cumplió casi con lo que necesitábamos. Un tercer tipejo nos dejó finalmente en las curtidas manos de unos indígenas Korubos. Ellos nos trataron de convencer por todos los medios primero de que nos vayamos por donde habíamos venido; y al ver que esto no iba a suceder, pusieron mucho énfasis en que no existía ningúna ciudad mítica en la selva. Cuando pudimos charlar con más confianza (fruto de que el hijo del cacique intercambiara fluidos con Gabriela, para alegría de ambos), nos comentaron que había en sus leyendas unas cuantas referencias al mítico lugar que estábamos buscando. No quiero ahora detenerme en el derrotero que seguimos hasta llegar a la legendaria ciudad. Solo diré que en el camino, unas gallaretas mataron a Rodolfo. Y que Joaquín tuvo un episodio de delirio místico que pudimos subsanar a base de cachetadas y agua helada. Tengo que terminar de escribir esto lo más pronto posible. Pues después de haber hecho contacto con la civilización de El Dorado, el FBI comenzó a acosarme. Joaquín y Gabriela ya han sido “suicidados”. Si hubiera sabido que todo iba a terminar así, nunca hubiera hecho esta expedición. Pero bueno... de eso se trata la vida, ¿no? Uno por lo general no sabe que va a suceder hasta que hace las cosas. Salvo por esas personas que poseen una bola de cristal. Quiero dejar constancia que la ciudad que hallamos es una de las tantas que tiene vínculo directo con Agartha, el mundo intraterreno. Ahora dejaré este escrito y prepararé mis valijas de nuevo. Mi única esperanza es vivir definitivamente en El Dorado. Si no quiero terminar cabeceando una bala como John F. Kennedy o inoculado con sida como Andreas Faber-Kaiser, he de huir. Malditos yankees, siempre lo mismo. No les bastaba con inventar la coca-cola y ser la principal sede del Nuevo Orden Mundial. En fin.. Quien lea esto, sepa que la verdad está ahí afuera pero creo que es mucho mejor no encontrarla..







martes, 24 de octubre de 2023

Ad Astra

 

El Cosmos es tu hogar, de él vienes y hacia él vas. Las partículas que componen tu vehículo material están compuestas de elementos que otrora flotaban en una parsimoniosa danza estelar, cuando tu planeta se formaba. Eres tu, pues, hombre “terrenal” un exiliado de la Eternidad. Tu espíritu anhela poder volver a viajar libre entre los astros como lo hiciste antes. Ahora ocupas el cuerpo de un humano y te has olvidado de tu esencia estelar. Pero llegará el día en el que abandones ese traje de carne y nuevamente goces de la contemplación llena de paz de un alma liberada. ¡No lo olvides! Fuiste hecho a partir del intangible reino del éter y hacia el retornarás. Triste humano que transita los caminos con pesar: ¡recuerda tu naturaleza inmaterial! En ese conocimiento hallarás consuelo a tu dolor, tu alma nunca dejó de estar conectada con el Creador, simplemente has olvidado la verdad que se esconde en lo profundo de tu ser. Tenlo presente: eres libre, hay paz en tu interior y eres inmortal.






sábado, 14 de octubre de 2023

La muerte

 


De todos los misterios que acompañan al ser humano, el más profundo es la muerte. Alguien que ostentaba poder y era temido, un día sin más, fallece de un paro cardíaco. Otra persona se salva de milagro en un accidente aéreo y es el único que sobrevive entre cientos. Cuando somos jóvenes nos creemos inmortales y hacemos cosas estúpidas e insensatas. Pero a medida que vamos creciendo nos damos cuenta de que cada vez el tiempo se acorta más ante el inexorable final. Todas las grandes religiones y escuelas de pensamiento sostienen que hay otro tipo de existencia después de esta vida terrenal que conocemos. Y es así. Pero la muerte no afecta a quien la experimenta, de hecho, es una liberación para el espíritu. Lo más difícil de la muerte es lo que significa para los que nos quedamos de este lado del velo. Al morir un ser amado, una parte nuestra muere con ellos. Queda en nuestra alma y corazón un vacío que ya nunca nada ni nadie podrá llenar. Es por eso que es tan grave matar a otro ser humano. Porque el sufrimiento que ello provoca a sus seres queridos es la experiencia más dolorosa que puede vivir el hombre. Lamentablemente nuestra raza esta signada por una larga historia que se remonta al principio de los tiempos. Cuando Caín mató a Abel, comenzó un derrotero de desgracias que seguimos arrastrando hasta el día de hoy. Ismael e Isaac siguen matándose y esto parece no tener fin. La única forma de ponerle fin a esta historia de sufrimiento, desgracia y dolor; es a través de las enseñanzas de Jesús. Si todos los habitantes de este turbulento planeta vivieran acorde a lo que el Cristo nos dijo, ahora estaríamos viviendo en verdadera y anhelada Paz. Pero no es así. Hay muchas personas que se empecinan en seguir actuando bajo la ley del Talión. Y de esa manera lo único que se va a lograr es llevar a la raza humana hacia la autodestrucción. Es triste que así termine la historia de la presente humanidad, cuando tantos profetas fueron enviados para mostrarles el correcto camino. Y ese camino es el del Amor. “Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón”.