Estamos
destinados a transitar. A caminar, recorrer y experimentar. Lo
querrámos o no siempre tenemos que irnos a algún lugar porque nos
empuja algún motivo. Y en el proceso vamos a aprender. Vamos a
sufrir, a entender, a perdonar, a dar, a vivir.. Pero aunque esta sea
la naturaleza misma de la existencia, nos pesa. Muchas veces solo
desearíamos estar en paz. Y de esa necesidad tan profunda el hombre
creó el hogar. Ese lugar en el que puede estar tranquilo por unos
momentos, antes de ser arrastrado de vuelta al movimiento sin fin que
es existir. Y de igual forma, busca encontrar a aquella otra persona
en la que su alma pueda descansar; porque en su compañía se
desvanecen todos los dolores de este mundo.
