viernes, 8 de junio de 2018

De aquí y de allá



Es asombrosa la metamorfosis que se ve a medida que uno va yendo para atrás en las fotos de perfil de alguien. En cada instancia anterior hay un afeamiento drástico del individuo. Si tenemos paciencia, podremos llegar hasta cuando esta persona tenía branquias, comía inmundicias y resoplaba en el barro porque su organismo recién se estaba adaptando a la tierra firme

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Dicen los mitos cosmo-orto-ontopangenésicos que hace eones atrás un semidiós se puso a crear. Pero decidió hacerlo después de empedarse un feriado celestial y ver películas de terror clase B. Él fue quien dio origen a los mosquitos, las babosas, los payasos y todas esas bichas inmundas. Hasta que Dios llegó a conocer esto y le dijo: “Ishwara, ¿que pindorcha has estado haciendo mientras me iba a otro universo porque en este se habían acabado las medialunas?” y luego le cacheteó durante 40 días y 40 noches.”
Crónicas de Todo lo que Es y de lo que Podría Haber Sido, pág 2388

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A veces cuando voy manejando, saco la mano y doy las gracias porque sí, aunque no tenga que agradecerle nada a nadie. El sentido de esta acción, netamente estúpida a simple vista, es generar a los ojos de los demás una realidad con más gratitud, empatía, bondad... Implantar en el inconsciente colectivo la semilla del porotín de la benevolencia. Darle un empujón (o patada) al centésimo mono. Reventar una piñata en la Matrix. Invitar al Anima Mundi a un pelotero.
#thetruthofthemilanese #wearethechange #myhipsdontlie #heroeswithoutcapes #loveistheanswer








Esencial



Las historias trágicas también tienen una gran belleza. Provocan sentimientos muy profundos, de otro tipo. Si un estado de alegría es comparable a un luminoso bosque en primavera; la honda tristeza lo es a un paisaje invernal de noche en las montañas, con las estrellas brillando frías y lejanas. Algo así posee una hermosura diferente... nos hace reflexionar, recordar, anhelar.. Saber que precisamente el sufrimiento es parte fundamental de ser humanos. Porque sufrimos, queremos hallar la paz. Allí yace el propósito de la existencia, una búsqueda que parece inalcanzable. Y eso de una extraña manera no hace peor a la vida, la hace, precisamente, más bella.






La paz de la naturaleza



Llegamos después de estar perdidos 7 horas en las montañas. Muchas veces se escucha en estos casos: “Estuvimos caminando en círculos”. Al revisar los mapas, nosotros vimos que en nuestro derrotero habíamos trazado un Bob Esponja más bien. Pero por fin estábamos en el refugio. Tuvimos que echar primeramente a unas cabras y a un hurón de mirada simpaticona. Al principio probamos sanamente, pero luego nos decantamos por la técnica de las patadas, ya que nos recagábamos de frío. Una vez allí nos dispusimos a hacer una fogata. En nuestro apuro y en la penumbra, todo indica que debemos haber manoteado un cartucho de dinamita entre los leños. De otra forma sería raro explicar porque voló todo en pedazos. A medida que nos fuimos recuperando, decidimos volver a nuestros hogares. No solo porque no queríamos morir de hipotermia, sino porque las cabras decidieron cobrar venganza. Y para ser sinceros nos estaban reventando. Creemos que allí fue cuando Jim murió. Es eso, o la manada de lobos que nos atacó en el valle. Difícil saberlo bien, porque ya estábamos colapsados y en un estado de cuasi demencia colectiva. De todas formas volveremos a esas cumbres, la naturaleza nos llama. Y además puede que Jim siga con vida pero tarado. Se han escuchado reportes de un hombre que comanda un escuadrón de ardillas..




Adiós

No me siento enamorada” le dijo después de 3 años de estar juntos. Él, sintiendo que un abismo se abría en su interior, pensó “¿Y ahora que hago con todo este amor?. Así comenzó una épica búsqueda de sanación para parchar su alma o algo así. El psicólogo estaba completamente demente. El reiki le daba sueño y por algún extraño motivo, pedos. Al final la gemoterapia era un invento de la industria minera. La acupuntura resultó ser muy buena, pero para su tema del codo de tenista. Las constelaciones familiares resolvieron algún asunto con una abuela adicta a las pastas. Hasta que un día, mucho tiempo después, se despertó y se dijo “Sí, la sigo queriendo..”