sábado, 30 de julio de 2016

El primer ecowarrior


Dice la leyenda que el hombre no está solo en el mundo. Existen unos seres crepusculares que hemos de llamar ondinas, elfos, enanos, silfos, duendes y demás creaturas mágicas. Ellas son las que molestan al ser humano cada vez que pueden, quieren, tienen tiempo y se acuerdan de que existimos. Hoy traeremos a la mesa una divertida anécdota que dio en acontecerme cuando era apenas un muchachuelo...

Corría el año 1344. Estaba yo haciendo recados en la granja. Entonces, mi madre me dijo que vaya al pozo a buscar agua. El susodicho quedaba a una corta distancia de nuestra casa. Encontróbome yendo hacia el lugar, cuando enredepente veo un hombrecillo que me hacía señas. Habrá tenido unos 20 cm de altura y se mostraba muy consternado. Yo me asusté, pero le pregunté "¿Quién eres?". A lo que el respondió "¡Necesitamos tu ayuda!" y estiró su mano para mostrarme un pequeño bollo de pan, de aspecto chabacano. Tuve autenticas ganas de morfarlo, cosa que hice.
Lo siguiente que recuerdo es despertarme en una cueva oscura. Allí cerca había un río subterráneo. Sus aguas eran cristalinas. Me estaba haciendo pis, así que orine en la corriente. A lo que se escuchó un grito de enojo. Aparecieron siete individuos, uno se tropezó durante la entrada dramática. Tenían la mitad de la estatura de un hombre, su piel era de un celeste apagado, sus ojos de un azul oscuro, portaban largas barbas grises, eran delgados, tenían túnicas blancas por única vestimenta y olían a champignon pasado. Uno de ellos comenzó a hablar, sin que nadie se lo pidiera: "Vivíamos en paz. En esos tiempos sólo caminábamos bajo las estrellas, íbamos en paz de un poblado a otro y corríamos por los bosques en pelotas. Pero entonces llegó el hombre. Y desde ese día todo fue distinto. Tuvimos que morar debajo de la tierra. En verano está bueno, en invierno te la debo" A lo que yo le contesté: "Emm, bueno, yo debería irme. Tengo que llevar agua a mi madre". "Vete, olvida mi nombre, mi cara, mi casa y pega la vuelta" me respondió ofendido uno de ellos. Aparecí nuevamente en el mundo de los hombres, con una tremenda resaca sobrenatural y con ganas de ser el primer activista medioambiental de la historia.







domingo, 24 de julio de 2016

Los desviados u Oda del ser humano


Era yo un muchacho cándido, puro, noble y que solo albergaba buenas intenciones en mi corazón. Pero por algún motivo nunca era retribuido según lo que daba. Entregué y me quitaron. Entonces me llenó el odio. Ayudé y me engañaron. Entonces me llenó el odio. Confié y me mintieron. Entonces me llenó el odio. Amé y me traicionaron. Entonces me llenó el odio. Un día entonces con profundo dolor, le pregunté al Creador ¿Por qué me haces esto? ¿Acaso no actué siempre movido por la bondad? Clamé por una respuesta, pero fui ignorado. Y me dije, "Si odio es lo único que me dio la vida, entonces odio devolveré". Y a partir de ese momento destruí, dañé, engañé, maté, mentí y traicioné. Me sentía bien, finalmente me sentía tan bien... o eso creía.

Al terminar mi existencia en este plano, fui llamado ante el Hacedor, quien me dijo:
- "Sólo tenías que aguantar un poco más y todo hubiera empezado a cambiar. Hubieras sido feliz de verdad. El bien es el único camino y a él hay que ser fiel hasta la muerte. Te equivocaste. Que pena, de verdad te equivocaste. Pero tendrás oportunidad de enmendar tus errores. No te aflijas, mi hijo, así es como se aprende. Ahora tendrás que volver a intentarlo.

- Pero Padre, yo quisiera quedarme aquí. Me siento en paz...
- Algún día podrás permanecer definitivamente en este lugar. Pero ahora debes irte.

Así, cuando vuelve a este mundo un niño, llora mientras nace, pues piensa con dolor:
"¡No me tengo que equivocar! ¡No me tengo que equivocar!"

Pero lamentablemente pronto nos olvidamos de lo que sabíamos. Y una vez más, volvemos a equivocarnos.






Sin gremio conocido


Xeno-marta, una entidad biológica extraterrestre creada por seres de otra dimensión con una sola misión: limpiar hogares. Allí donde se acumulen detritos siderales en el recoveco de un asteroide, en el habitáculo nauseabundo de un Flodron, en la mansión de un humano o donde sorcho sea, allí donde una pila de ropa con olor a culo sobrepase el medio metro de alto, allí donde la bacha se esté desbordando de cochinadas, ahí, si, ahí donde entranque el inodoro; aparecerá Xeno-marta a socorrernos. 




Epístolas de vecindario


Estimada Eugenia: Me dirijo a usted con motivo de hacerle saber de mis más nobles intenciones para con su hija. Sé que estando en el 2016, esto puede sonar digno de un bolonio. Pero residen en mi corazón los mas puros sentimientos hacia Flopi. Deseo con todo mi ser andar por la calle y chocarme con tachos de basura o personas por estar pensando en ella. Si me dijera que también me quiere, probablemente debería ir organizando todo en el hospital. Porque sin duda mi corazón explotaría, reventando mi pecho, en una bizarra escena bollywoodense. Atte. Matias.

Querido Matías: Todos te conocemos en el barrio, a vos y a tu infame bunker de las pajas. Nos dimos cuenta el otro día que te hiciste pasar por el chico del delivery para traer pizzas a casa. Seguramente después te manoseaste hasta perder el conocimiento. Flor no quiere saber nada con vos, entre otras cosas porque tenés 11 y ella 27. También te pido que dejes de disfrazarte de gnomo de jardín y te instales en nuestro patio de noche. Tu traje está lindo, pero nunca tuvimos un gnomo de jardín, deberías haber pensado en eso. Un beso, cuidate