En que extraña manera funcionamos los humanos que muchas veces elegimos sin elegir darle importancia a alguien en particular. Puede que sea por la forma en que nos miró o algo que nos dijo. Sea como sea, gradualmente comenzamos a percibir a esa persona de otro modo. Cada vez que la veamos nos estallará el alma de felicidad y desearemos fundirnos con ella. Quizás se de todo como más nos gustaría y coincidamos. Sentiremos entonces el gozo incomparable de tener la compañía de otro corazón. O quizás por más que lo intentemos con toda nuestra voluntad y lo deseemos intensamente, no se dará. Y aunque duela mucho, ahí en lo más profundo de nuestro ser, eso también es la vida..
jueves, 8 de diciembre de 2022
domingo, 31 de julio de 2022
Metacognición
Muy dado a elucubraciones de poca monta, es así también como ahora mismo me aboco a verter mi espíritu en chuscas palabras. El derrotero de un desdichado bicho bolita suscita profundas emociones en mi ser y me pregunto “¿Realmente importamos?”. Pues si este chiste cósmico sigue proyectándose como lo hemos visto hasta ahora, es probable que nuestras humanas existencias (de las cuales nos sentimos tan pagados, todos montados en los ponys de nuestros egos cual payasos ónticos) no tengan trascendencia alguna y solo seamos parte ínfima y desestimable de un trazado multiversal que ni cerca estamos de comprender. Mientras mi alma alza un triste vuelo con esos pensamientos existencialistas, el bicho bolita sigue recorriendo soporíferamente la baldosa. “Sí, tal vez nuestras vidas sean tan solo eso..” sigo pensando, pues es sabido que con nuestras mentes damos forma a la realidad. Y si es mi profunda convicción que la vida de los humanos no tiene sentido alguno, así pasaré por este mundo. Es por eso mismo que haciendo uso de algo que ciertas personas han dado en llamar “chispa divina”, decido dar un giro a mis pensamientos. Pues esa manera de ver las cosas solo me llevaría a ser un pobre infeliz. Y nadie quiere eso, sobre todo yo. “Ya que he venido a habitar este envoltorio corpóreo, haré buen uso de él” me dije a mi mismo mientras terminaba mi café de un raquetazo. “Aprovecharé mi efímero paso por este mundo. Puede que la razón de nuestro existir sea justamente el que elegimos darle” seguí diciéndome, mientras le sonreía a una pequeña niña que se reía ante mi gesto. Le dejé una generosa propina al mozo y vi en su rostro la gratitud que eso provocaba. Ahora el bicho bolita era ante mi mirada un complejo y maravilloso organismo, habitante de un cosmos infinito y poblado de misterios. Me encontraba liviano, lleno de energía y era como que un sol habitaba en mi pecho. Podía sentir mi espíritu diciéndome “Vas bien, es por acá la cosa”. Supe entonces, en una epifanía, que ya nunca podría volver a perder tiempo dejándome llevar por engañosas ideas acerca de que esta vida no tiene sentido. El sentido se lo estaba dando yo con cada paso que daba. Me reí solo, el viaje recién comenzaba.
El Cielo en la Tierra
¿Quién no ha deseado alguna vez abandonar este envoltorio corporal y experimentar la libertad de la inmaterialidad? Todos de alguna forma u otra buscamos evadirnos de esta realidad que tantas veces nos pesa. Alcohol, drogas, sexo, deporte, meditación.. son algunas de las diferentes formas que encontramos para escaparnos por un rato de la carga que es nuestra experiencia en este plano. Pobre el ser humano al que le ha tocado padecer de esta forma su propia existencia. No sabemos por qué, pero en el fondo de nuestro espíritu siempre hay una parte nuestra a la que le falta algo. Solo quisiéramos llenar ese vacío y estar en paz. Qué trágica belleza tiene el hecho de que en los momentos más dolorosos, de las profundidades de nuestro ser brota ese sufrimiento en forma de fluido vital, agua, que derramamos por los ojos. Por unos momentos pareciera que, ya no pudiendo contener más el dolor que cargamos, fluye de nuestro interior la esencia vital. Se nos va un poquito de vida, por esas, las llamadas ventanas del alma. Y por algún poético guiño, muchos de nosotros anhelamos también algún día encontrar unos ojos en los que pueda descansar nuestro corazón. Alguien que nos haga sentir menos solos. Por suerte a veces encontramos a ese alguien. Entonces ya no tenemos tanta necesidad de evadirnos de este plano. Y el tiempo que sea que dure eso, estando acompañados el vacío en el alma se siente mucho menos...
Facta non verba
A veces, al mirar en retrospectiva (y mejor si es con alguna música específica de fondo) no puede uno evitar pensar en la vida como en una tragicómica película. Si alguien dirige o supervisa los acontecimientos, si hay una Supraconsciencia detrás de todo, pareciera que está jugando al monopoly y que además por momentos se queda dormido; y que al volver a prestar atención hace lo que puede y como le dan las ganas. Eso teniendo una visión bastante cínica. También está la gente que ve todo como una gran y exquisita Creación, en la que todo lo que sucede está perfectamente calculado a niveles que la comprensión humana jamás podría abarcar. Y es por eso que debemos soportar los supuestos pesares de esta vida, porque hay una razón de fondo para cada uno de nuestros sufrimientos que solo conoce el omnisapiente Ser que todo lo hizo. Cosa que se nos complica cuando de repente muere un ser que amamos, cuando vemos que por eneagésima vez estalla la guerra en algún país o que un gatito murió de hambre en un rincón oscuro de la calle. Pasa un tanto, a mi parecer, por una mezcla de las experiencias vividas por cada persona, por su forma de plantarse ante la existencia y por lo que trae en sí a nivel genético; como va uno a formarse una idea del por que suceden las cosas en esta realidad que habitamos. A partir de ahí algunos serán ateos, otros motoqueros, terraplanistas y la lista continua ad infninitum. Pero - y acá esta la milanesa con puré de la cuestión - mas que en qué creemos, lo que importa es como obramos. Porque puede que alguien sea Maestro Glaseado grado 33 de la Gran Logia de los Eternautas, se haya comido 5438 tomos de ocultismo y de seminarios desde el año 64 sobre como alcanzar la iluminación. Pero si a la hora de ayudar a un amigo le esquiva al bulto o cuando le vienen a limpiar el vidrio en un semáforo, levanta la ventanilla; todos sabemos que habrá vivido una vida de chota para abajo. Pues no habrá colaborado ni un poquito en hacer de este mundo algo mejor. Mares de tinta se han escrito, millones de palabras se ha llevado el viento y acá estamos, desdichada humanidad rebosante de miserias. Hay que trabajar más en uno mismo y hacer énfasis en nuestros actos. Por eso es que me bajo del pedestal donde estaba, que es un cajón de verdulero, y abandono esta exhortación a los pueblos del planeta. Tengo que ir a ayudar a un pajarito al que se le tronchó un ala.
Hijos de la eternidad
¿Es que acaso alguna vez te has detenido a contemplar el milagro de tu vida? Tú, que eres la síntesis de millones de años de evolución. Tú, que contienes en tu organismo la esencia de las estrellas. Tú, que por un designio de lo Alto has venido a habitar en el reino de lo que es. Tú, que eres el crisol donde día tras día se funde el espacio y el tiempo, brindándote incontables posibilidades. Tú, que tienes en tu pecho un sol que te impulsa a seguir en las peores adversidades. Tú, que eres portador de una consciencia que puede develar los misterios del universo. Tú, que has sido bendecido con un espíritu inmaterial e indestructible, chispa divina del Creador. ¡Despierta, tú que duermes! ¡Despierta y ocupa el trono de tu propia existencia!
viernes, 6 de mayo de 2022
Reencarme esta
Mientras caminaba de regreso a casa, bajo los efectos psicoactivos de un café al paso, mi mente como de costumbre, se perdía en el éter.. ¿cuáles serían las implicancias de que yo haya sido un príncipe en el período atlante del planeta? (esto según la dudosa información de quien me realizó los registros akáshicos mientras comía helado viejo) ¿a alguna persona le dirán que fue un humilde plomero atlante? O siendo más cínico, ¿te dirán si fuiste un cagador atlante? Sería lógico que haya habido una superabundancia de los del último caso y me aventuro a pensar que la mayoría de ellos al parecer han reencarnado en nuestro desdichado país. Mientras mis pensamientos seguían esos ridículos rumbos, en el plano físico yo trataba de esquivar incontables soretes de perros. Sus dueños por alguna situación kármica habían decidido no juntarlos. Sospeché que muchos de ellos probablemente habían sido garcas en la era lemuriana. Viendo como está el mundo, creo que no debe faltar mucho para que explote todo de nuevo... como pasó, obviamente, en la Atlántida. ¿Es que acaso alguna vez podremos nosotros, tragicómicos seres provistos de conciencia, eyectarnos de este planeta y dejar de andar reencarnando de acá para allá? ¿Somos acaso los boludos cuánticos de la galaxia? Parece que el destino último del ser humano es trascender este plano. O sea, nos mandaron acá para que nos vayamos.. parece joda. La mayoría de los credos y profetas proponen eso. Si ya uno le suma a esta dificilísima tarea de elevación espiritual, la posibilidad de alguna conspiración anunnaki, illuminati o masónico-reptiliana.. la realidad se nos complica hasta el mismísimo carajo y más allá. Así que me parece más amigable seguir pensando que si soy buen tipo y mantengo mis chakras en fila quizás cuando palme les pueda decir a mis guías espirituales: por favor, no quiero volver a este planeta ninguneado por la Hermandad Blanca que cada día baja más en el ranking de la Confederación Galáctica.





