miércoles, 28 de diciembre de 2016

La peor bicha



Siguiendo con la bajada de línea avalada por el CONICET y los Illuminatis, hoy disertaré acerca de otra hedionda criatura. El mosquito. También conocido como zanquilargo de pico zuncho o Mario. El solo sonido de su ridículo aleteo me da una mezcla de pena y asco. O sea, que ruido del orto, o no hagás ruido o hacé algo presentable che bicha de cuarta y la diminuta concha de tu madre. Encima esa costumbre cobarde de picar a escondidas. Si vas a picarme, picame de frente negra. Mirame a los ojos y tirame el pico. Y ya que estamos por qué en vez de chuparme sangre no me chupás bien la p..., apaa. Algunas teorías conspirativas apuntan a que los mosquinos, hurtan nuestra sangre con el motivo de decodificar nuestro ADN y lanzar una película que re va a romper todos los paradigmas sociales y tendencias en la moda para el 2020 aprox, mannn. Pero me suena a verdura. En fin... en este caso no hay comparación con la inútil pero bobamente simpática polilla. El único mosquillo bueno es el muerto. Lamento que mis palabras suenen facho-deterministas o retro-jihadistas. Pero acá no hay vuelta que darle. Andate pedorrísima, nadie te quiere. Y aprovecho esta coyuntura para invitarlos a un genocidio insectil. Lo dije. Que revienten como sapos (individuos sobre los que hablaré prontamente, tema picantísimo y mediático).




Llamado interior


En algún punto de nuestras vidas a todos nos pasa. Un día asomamos nuestra mente al abismo de la Existencia. Tomamos conciencia de que somos solo uno más de los miles de millones de seres que aparecen y desaparecen sin dejar rastro alguno en el río eterno de la vida. Que estamos acá, en un rincón entre las estrellas que se extienden sin fin por un universo inconmensurable. Parece increíble que sea así, pero así es: existimos. En nuestro breve transitar por esta Eternidad abrumadora, vivimos anhelando un encuentro... todo cobra un nuevo sentido al caminar acompañados. Porque el dolor más profundo entre los incontables astros e innumerables mundos, es el de estar siempre solo.