martes, 2 de octubre de 2018

Crónicas de Hillel, profeta apócrifo y pastor de conejos


Entonces dio a acontecer que en tiempos del bicicletero Robolam, que los Naplitas empezaron a incursionar en nuestras tierras y tuvimos que revolearles todo lo que teníamos a mano. No quedó ojota ni chancleta sin ser catapultada. Esa fue la batalla que algunos llamaron “De los Chirlos”. Finalmente los alejamos a los desiertos de Zulm, donde abundan camellos salvajes y libidinosos. Allí fueron hechos pingo te diría. Tuvimos gran sosiego y pudimos dedicarnos a las ridiculeces de siempre. Eso fue hasta que colapsó nuestro pozo de agua (porque también la usábamos de cloaca). Marchamos, pues, durante 35 días y 23 noches; porque muchas veces no dormíamos por el miedo a que los grillos o las hormigas nos tendieran una emboscada. Finalmente llegamos a tierras fértiles. Hemos hallado a un animal sin igual que cambiará nuestra historia.. la gente de aquí lo llama “gallina” y lanza alimento hasta de su ano. Realmente somos un pueblo bendecido..”






Receta casera



Les cuento con alegría que volví a cocinar. Voy a estar vendiendo mis famosas mermeladas de cerdo en la sala de máquinas de la Facultad de Humanidades, entre el generador principal y el dispenser de agua más fea que la de la canilla, algunos opinan que sabe a culo. También me pueden encontrar en los túneles infestados de goblins que se extienden por endebajo del Museo Genaro Pérez. Cabe aclarar que mis mermeladas son hechas a partir de chanchos que dieron su pleno consentimiento para ello. En el proceso no fueron maltratados, tal vez a veces, un poco manoseados para asco de ambas partes. Todos ellos son cochinillos que hacen esto para obtener ingresos y con suerte triunfar como individues para el día de mañana olvidarse de sus principios y cagar a todo el que esté abajo en la pirámide social. Así que colabore o no, usted estará haciendo un aporte a este mundo. Todo muy contradictorio, lo sé, pero así son las cosas hoy.



Un flagelo del mundo moderno


Ahora bien, hoy hablaremos de un tema trascendente” anunció el arqueólogo John Waltman. Acto seguido bajó hasta el público y pateó en el rostro a un muchacho que no dejaba de hacer ruido con un envoltorio de alfajor. “Los últimos hallazgos en el valle de Pimpi pueden significar que haya que reescribir e incluso hacer flyers con la historia de la humanidad” continuó mientras se calzaba de nuevo el zapato. “Los habitantes del lugar desarrollaron redes sociales virtuales hace 15.000 años. Todo indica que esto llevó a una pelotudización total de este pueblo. Un glaciar que se movía a 1 metro por mes engulló su ciudad, ya que todos estaban demasiado absortos en la huevada como para hacer algo al respecto. Hoy por hoy, sus huesos nos llaman la atención sobre el ridículo fin que se avecina si no ponemos manos a la torta.” concluyó fervorosamente. Lo aplaudieron algunos nomás. El resto estaba con sus celulares scrolleando, mandando memes, chateando, acallando gemidos pornográficos inesperados o alguna de esas actividades que tanta falta hacen para cumplir con el proposito de nuestras vidas.


-texto escrito desde mi Motoroncha Unplugged Vinyl Edition-