Es
parte de estar vivos. En el exterior vivimos agitados y atareados.
Yendo de acá para allá, sobreestimulados por todo lo que nos rodea.
Pero tarde o temprano llega algún momento de introspección. Y allá
en el fondo de nuestro ser siempre está esa tristeza. A veces le
podemos poner nombre y es el resultado de no tener a alguien que
queríamos o de estar peleados con un amigo, etc. Pero generalmente
es sólo eso, un hondo dolor que simplemente está, un vacío que
nunca podemos llenar independientemente de todo. Es que sí, duele un
poco existir. No se puede hacer nada con eso. Así que siempre nos
limpiamos las lágrimas, nos acordamos de todas las cosas lindas que
tiene vivir y seguimos adelante. Y eso, nos hace a todos hermanos de
alguna forma..
martes, 11 de diciembre de 2018
martes, 2 de octubre de 2018
Crónicas de Hillel, profeta apócrifo y pastor de conejos
“Entonces
dio a acontecer que en tiempos del bicicletero Robolam, que los
Naplitas empezaron a incursionar en nuestras tierras y tuvimos que
revolearles todo lo que teníamos a mano. No quedó ojota ni
chancleta sin ser catapultada. Esa fue la batalla que algunos
llamaron “De los Chirlos”. Finalmente los alejamos a los
desiertos de Zulm, donde abundan camellos salvajes y libidinosos.
Allí fueron hechos pingo te diría. Tuvimos gran sosiego y pudimos
dedicarnos a las ridiculeces de siempre. Eso fue hasta que colapsó
nuestro pozo de agua (porque también la usábamos de cloaca).
Marchamos, pues, durante 35 días y 23 noches; porque muchas veces no
dormíamos por el miedo a que los grillos o las hormigas nos
tendieran una emboscada. Finalmente llegamos a tierras fértiles.
Hemos hallado a un animal sin igual que cambiará nuestra historia..
la gente de aquí lo llama “gallina” y lanza alimento hasta de su
ano. Realmente somos un pueblo bendecido..”
Receta casera
Les
cuento con alegría que volví a cocinar. Voy a estar vendiendo mis
famosas mermeladas de cerdo en la sala de máquinas de la Facultad de
Humanidades, entre el generador principal y el dispenser de agua más
fea que la de la canilla, algunos opinan que sabe a culo. También me
pueden encontrar en los túneles infestados de goblins que se
extienden por endebajo del Museo Genaro Pérez. Cabe aclarar que mis
mermeladas son hechas a partir de chanchos que dieron su pleno
consentimiento para ello. En el proceso no fueron maltratados, tal
vez a veces, un poco manoseados para asco de ambas partes. Todos
ellos son cochinillos que hacen esto para obtener ingresos y con
suerte triunfar como individues para el día de mañana olvidarse de
sus principios y cagar a todo el que esté abajo en la pirámide
social. Así que colabore o no, usted estará haciendo un aporte a
este mundo. Todo muy contradictorio, lo sé, pero así son las cosas
hoy.
Un flagelo del mundo moderno
“Ahora
bien, hoy hablaremos de un tema trascendente” anunció el
arqueólogo John Waltman. Acto seguido bajó hasta el público y
pateó en el rostro a un muchacho que no dejaba de hacer ruido con un
envoltorio de alfajor. “Los últimos hallazgos en el valle de Pimpi
pueden significar que haya que reescribir e incluso hacer flyers con
la historia de la humanidad” continuó mientras se calzaba de nuevo
el zapato. “Los habitantes del lugar desarrollaron redes sociales
virtuales hace 15.000 años. Todo indica que esto llevó a una
pelotudización total de este pueblo. Un glaciar que se movía a 1
metro por mes engulló su ciudad, ya que todos estaban demasiado
absortos en la huevada como para hacer algo al respecto. Hoy por hoy,
sus huesos nos llaman la atención sobre el ridículo fin que se
avecina si no ponemos manos a la torta.” concluyó fervorosamente.
Lo aplaudieron algunos nomás. El resto estaba con sus celulares
scrolleando, mandando memes, chateando, acallando gemidos
pornográficos inesperados o alguna de esas actividades que tanta
falta hacen para cumplir con el proposito de nuestras vidas.
-texto
escrito desde mi Motoroncha Unplugged Vinyl Edition-
viernes, 8 de junio de 2018
De aquí y de allá
Es
asombrosa la metamorfosis que se ve a medida que uno va yendo para
atrás en las fotos de perfil de alguien. En cada instancia anterior
hay un afeamiento drástico del individuo. Si tenemos paciencia,
podremos llegar hasta cuando esta persona tenía branquias, comía
inmundicias y resoplaba en el barro porque su organismo recién se
estaba adaptando a la tierra firme
*
Crónicas de Todo lo que Es y de lo que Podría Haber Sido, pág 2388
*
#thetruthofthemilanese #wearethechange #myhipsdontlie #heroeswithoutcapes #loveistheanswer
Esencial
Las
historias trágicas también tienen una gran belleza. Provocan
sentimientos muy profundos, de otro tipo. Si un estado de alegría es
comparable a un luminoso bosque en primavera; la honda tristeza lo es
a un paisaje invernal de noche en las montañas, con las estrellas
brillando frías y lejanas. Algo así posee una hermosura
diferente... nos hace reflexionar, recordar, anhelar.. Saber que
precisamente el sufrimiento es parte fundamental de ser humanos.
Porque sufrimos, queremos hallar la paz. Allí yace el propósito de
la existencia, una búsqueda que parece inalcanzable. Y eso de una
extraña manera no hace peor a la vida, la hace, precisamente, más
bella.
La paz de la naturaleza
Llegamos
después de estar perdidos 7 horas en las montañas. Muchas veces se
escucha en estos casos: “Estuvimos caminando en círculos”. Al
revisar los mapas, nosotros vimos que en nuestro derrotero habíamos
trazado un Bob Esponja más bien. Pero por fin estábamos en el
refugio. Tuvimos que echar primeramente a unas cabras y a un hurón
de mirada simpaticona. Al principio probamos sanamente, pero luego
nos decantamos por la técnica de las patadas, ya que nos recagábamos
de frío. Una vez allí nos dispusimos a hacer una fogata. En
nuestro apuro y en la penumbra, todo indica que debemos haber
manoteado un cartucho de dinamita entre los leños. De otra forma
sería raro explicar porque voló todo en pedazos. A medida que nos
fuimos recuperando, decidimos volver a nuestros hogares. No solo
porque no queríamos morir de hipotermia, sino porque las cabras
decidieron cobrar venganza. Y para ser sinceros nos estaban
reventando. Creemos que allí fue cuando Jim murió. Es eso, o la
manada de lobos que nos atacó en el valle. Difícil saberlo bien,
porque ya estábamos colapsados y en un estado de cuasi demencia
colectiva. De todas formas volveremos a esas cumbres, la naturaleza
nos llama. Y además puede que Jim siga con vida pero tarado. Se han
escuchado reportes de un hombre que comanda un escuadrón de
ardillas..
Adiós
“No
me siento enamorada” le dijo después de 3 años de estar juntos.
Él, sintiendo que un abismo se abría en su interior, pensó “¿Y
ahora que hago con todo este amor?. Así comenzó una épica búsqueda
de sanación para parchar su alma o algo así. El psicólogo estaba
completamente demente. El reiki le daba sueño y por algún extraño
motivo, pedos. Al final la gemoterapia era un invento de la industria
minera. La acupuntura resultó ser muy buena, pero para su tema del
codo de tenista. Las constelaciones familiares resolvieron algún
asunto con una abuela adicta a las pastas. Hasta que un día, mucho
tiempo después, se despertó y se dijo “Sí, la sigo queriendo..”
viernes, 2 de febrero de 2018
Alanthar, un ser có(s)mico
Esta
es la historia de como llegué a habitar en esa raza irrisoria, esa
raza tan tomateada por todos en el Cosmos.. sí, la raza humana.
Decidí materializar un cuerpo físico en la zona que llaman desierto
del Bobi o Gobi.. algo así. Allí, como todos sabrán, se encuentra
en otro plano (y en otro ancho) la Gran Hermandad Blanca. Esperaba
pasar un tiempo adaptándome en ese lugar, tal vez ingiriendo comida
chatarra y viendo pornografía para irme aclimatando. Cierto día me
dejé llevar demasiado por mis actividades masturbatorias y no
escuché que alguien se acercaba a mi habitáculo. El Maestro me
agarró cacheteando el ganso. Me miró y me dijo “Rajá de acá,
payaso intergaláctico”. Me fui dichoso, pues esto era un gran
comienzo. ¡Que forma más humana de arrancar mi aventura que
decepcionándome a mi mismo y a los que confiaban en mi! Viví entre
estos desdichados seres unos cuantos siglos. Va, unos 50 años los
pasé en el caribe con un rebaño de ballenas. Pero no gambetiemos de
mi punto. Llegué a conocer al hombre. Pude conocer sus propósitos,
sus motivaciones, sus anhelos, sus miedos y esa titilante luz eterna
que lleva dentro de sí y tanto le cuesta manifestar. Son capaces de
los hechos más aberrantes y espantosos así como de los más
sublimes y puros. Antes temía por estos bebuchos, pero ahora sé que
todas mis estadísticas, mis cálculos zomboidales y mis predicciones
horangélicas estaban erradas. Como siempre pasa en esta Creación,
la luz triunfará finalmente entre estos -por el momento- ñatos de
corazón. Pero ha llegado la hora de irme, he de eyectarme de este
cochino mundillo del que me he encariñado tanto. Me pueden encontrar
en la galaxia de Órvonton donde me dedicaré a germinar estrellas y
ha desintegrar reptilianos.
Imperdible
Atención!
Norberto Wisse, antropólogo y campeón provincial de paintball, dará
un seminario el próximo miércoles en el estacionamiento de la
Facultad de Humanidades. En él se tratarán varios temas que pujan
fuerte en el hombre actual (a veces hasta llevarlo a un verdadero
inodoro filosófico). Algunos de ellos: “Consecuencias directas de
vivir en una pelota que flota en el espacio: el ser humano como
pelotudo ontológico”, “¿Alguna vez dejaremos de sufrir? No.
Pero hay formas de distraernos de eso, el origami por ejemplo”,
“Cuando el lenguaje y la física cuántica se unen: el meme”. Una
disertación inigualable. Y para finalizar, el licenciado Wisse nos
dará una clase magistral de paintball, enfrentándose en un
laberinto inflable a 6 androides que salieron fallados de la fábrica
de Toshiba. .
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