Ya
sea que es verdad la historia de Jesús o que sólo es una estrategia
comercial orquestada por los Illuminati/Reptilianos/Voldemort o que
hay un señor barbudo y filántropo con obesidad mórbida que trabaja
una vez al año y tiene una legión de criaturas sobrenaturales a su
servicio (wtf); siendo tan egoístas y autómatas los seres humanos,
que genial que haya fechas como estas. En las que uno se vuelve a
acordar que no hay nada más importante que quienes nos rodean, que
la verdadera felicidad es la que es compartida y que hermoso es
olvidarse de uno para brindarse a los demás. Y que comer es lo
segundo mejor después de coger.
Hace
un tiempo leí sobre gente que murió por estar sacándose selfies.
Yo trato de tener esperanza en la humanidad... Pero noticias como esa
me dan ganas de ser arrojado por una catapulta hacia la concha de la
lora a tal velocidad que llegue al espacio, quedarme ahí un tiempo
orbitando el planeta mientras me hago mierda chocándome contra la
chatarra intergaláctica; luego reingresar a la atmósfera terrestre
entre alaridos, prendiéndome fuego como un meteorito y finalmente
explotar y volar en pedazos, dejando un cráter y olor a bizcochuelo
recién horneado.
Años
han pasado y aún se me estremece el ano al recordarla... Ahora
caminando por el muelle de San Blas se me viene todo a la mente. Las
gavionchas chillan acompañando mi sufrimiento... la verdad que
chillan demasiado, de acá a un rato si no paran las cago a
piedrazos. En fin... en este famoso muelle sigue la pobre mina de la
canción esperando a su amor. Ya está bastante hecha mierda la
pobre. Unas focas han anidado entre sus pieses. Le crecen algas de
los sobacos. Larga un olor a culo que voltea, acá entre nos. Si
volviera el marinero y la viera seguramente la arponearía para
acabar con su miseria... Recién se estuvo sacando fotos con ella un
grupo de japoneses. No entiende nada. Me dio lástima y le di la
mitad del pancho que me venía comiendo. Y si... el amor es así.
Esta mina exageró. Igual, me enteré que su prometido está viviendo
en Japón. Se caso con la que inventó los tamagotchi. Pero bue, ella
no lo sabe. Mejor la dejo ahí que siga inspirando a más personas
con su promesa de amor eterno. Pero deberían venir a pegarle unos
baldazos. Me pareció ver un pulpo entre sus huecos poplítios.
Hoy
“De la táctica a la práctica: como sorprender a tu pareja”
Alquilá
un ñandú, marealo con un ventilador y música electro minimal.
Luego encerralo en tu habitación. Cuando llegue tu chico le vendas
los ojos con la excusa que le vas a cepillar la nutria. Lo llevas
hasta la pieza donde lo espera el ñandú re manija. Después de unos
minutos, te calzas el disfraz de látex de tu Pokemón favorito y te
mandás adentro.
Está
comprobado, este tipo de sorpresas inyecta una dosis de aventura en
tu relación.
No
duden en escribirnos contandonos si el ñandú acabó, si tu pareja
te metió un patadón en el orto después de esto o si no querés
comprar disfraces hechos con pieles de verdaderos Pokemones y
necesitas asesorarte. No sean tímidas, escribanon.
Detengámonos
un momento a considerar la contundencia e irremontabilidad de cuando
alguien te responde “Tu vieja”. Tengas 12 o 58 años es lo mismo.
Fuiste aplastado por un insulto que es tan bobo y falto de sentido
como poderoso. No hay nada que puedas contestar a eso. Ya está.
Encima mientras tratas de salir con alguna respuesta el sonido de las
carcajadas termina por sepultarte en la humillación más infantil.
Si le preguntas a un amigo “¿Qué hacés esta noche?” y te dice
“Me junto con tu vieja”, por ejemplo; estás listo. Ya está man.
Respira hondo. Pero no te olvides. Porque de acá a un tiempo vos le
vas a hacer lo mismo a él. Y lo vas defenestrar social y
emocionalmente usando ese, el insulto más idiota y más aplastante
que haiga.

