En que extraña manera funcionamos los humanos que muchas veces elegimos sin elegir darle importancia a alguien en particular. Puede que sea por la forma en que nos miró o algo que nos dijo. Sea como sea, gradualmente comenzamos a percibir a esa persona de otro modo. Cada vez que la veamos nos estallará el alma de felicidad y desearemos fundirnos con ella. Quizás se de todo como más nos gustaría y coincidamos. Sentiremos entonces el gozo incomparable de tener la compañía de otro corazón. O quizás por más que lo intentemos con toda nuestra voluntad y lo deseemos intensamente, no se dará. Y aunque duela mucho, ahí en lo más profundo de nuestro ser, eso también es la vida..
