lunes, 19 de octubre de 2020

Victoria o muerte

 

Todo comenzó en Septiembre de 2020 cuando descubrí que mi pava se había pinchado. Así es, un día al prepararme un café, noté que goteaba cuando le puse agua. Y ese, mis queridos amigos, fue el principio del fin. Al ver las gotas que caían indiferentemente de la base de la pava, algo cambió en mi. Fue como que en cierta forma, en lo profundo de mi ser algo se quebró. Simplemente no había vuelta atrás. Ese mismo día empecé a organizar un grupo antisistema. En los primeros 3 meses ya éramos 150 personas trabajando conjuntamente. Al año ya teníamos una red global con centros de operaciones en 20 países. Al cabo de 2 años ya estábamos listos para dar el golpe definitivo. Habíamos identificado alrededor de 10000 personas que se encontraban en la cúspide del poder mundial. Ellos eran quienes tenían esclavizada a la humanidad y los que sabían como funcionaban las cosas los llamaban Shadow Government, Deep State, the Cabal, Illuminati, etc. En un operativo relámpago, capturamos y ejecutamos a todos esos nefastos personajes. Hubo caos social, persecuciones y golpes de estado. Pero poco a poco un nuevo mundo se fue creando, ya que también encarcelamos a políticos o a toda persona que pretendiera seguir con el viejo paradigma y tuviera poder, dinero o influencias para hacerlo. Muchas multinacionales y bancos dejaron de existir. Y por fin, después de siglos de opresión y maldad, la humanidad comenzaba a ver una nueva luz. El amanecer de una nueva era se podía ya sentir. Este iba a ser un mundo basado en la empatía, la cooperación para el bien de todos, la igualdad y el respeto por la naturaleza. Murió mucha gente y por momentos pensamos que la situación se nos había ido de las manos. Pero al final, todo valió la pena. Habíamos derrotado al Nuevo Orden Mundial y le habiamos permitido al ser humano comenzar de cero para crear una realidad luminosa. Cuando tuvimos que diseñar una bandera que represente a la nueva humanidad, no pudo ser de otra forma. En el año 2023 en todos los países del mundo flameaba una bandera en la que se veía una pava goteando.  






Soledad

 

Desde que el ser humano es, alberga en su interior un vacío existencial. El hombre sabe que sufre pero no sabe como dejar de sufrir. Hace milenios ha ido transitando sendas que no le dieron solución a su padecimiento. Y no sólo eso, sino que se ha extraviado de tal forma, que ha convertido a este mundo en un lugar terrible y desolador. Pero entre medio de todo esto han encarnado grandes maestros espirituales que brindaron una clara respuesta sobre como traer paz al espíritu. El ser humano en general ha desoído esas sagradas enseñanzas que son la solución a todos nuestros problemas en lo individual y a nivel social. Pero siempre ha habido una minoría que sí escuchó a esos mensajeros de la Eternidad. Ellos son quienes trabajan como pueden por un mundo mejor. Todo el que hace el bien, más allá de sus creencias, trabaja para ese mismo plan de redención. La gran verdad que es tan sencilla que parece difícil de entender y aplicar, es que hay que hacer el bien. Eso es todo. Ya lo dijo Jesús hace miles de años: “y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”
Algún día lo lograremos. Mientras tanto, aquí estamos los humanos... siempre anhelando, aunque sea por unos instantes nada más, dejar de sentirnos perdidos y solos en el fondo de nuestro ser. Aunque sea por unos instantes, sentir verdadera paz.






martes, 13 de octubre de 2020

Relatos de Alanthar sobre la vida en la Tierra VI

Mi nombre es Roberto Gambrulo, tengo 57 años y voy a contarles un hecho que me sucedió hace años y cambió para siempre mi vida.

Era el año 1983. En esa época estaba viviendo sólo por trabajo en la Pampa, en un pueblo llamado Caleufú. Me encontraba durmiendo en mi casa, cuando alrededor de las 3 de la mañana me despertó una intensa luz que entraba por las ventanas. No podía ver prácticamente nada por la intensidad de esa luz y se escuchaba un fuerte zumbido. De repente aparecieron tres figuras en mi habitación, solo podía distinguir sus siluetas. Tenían alrededor de 1,20 metros. Eran delgados y con enormes cabezas. Uno de ellos se acercó más que los otros y de repente me di cuenta que no me podía mover. Estaba paralizado y el pánico se apoderó de mí. La criatura se puso tan cerca mío que pude ver claramente su rostro: tenía dos grandes ojos totalmente negros con forma de almendra, por nariz apenas dos pequeños orificios y la boca era una diminuta línea horizontal. Después me enteré que este es el típico aspecto de una tipología de extraterrestres a la que se denomina “grises”.

Este ser agarró uno de mis brazos y me pinchó con una aguja. Yo les pedía mentalmente que por favor se vayan, pero si podían percibir mis pensamientos no parecía importarles en lo más mínimo.

Luego los otros dos que estaban más lejos comenzaron a aproximarse. Vi que cada uno tenía en sus manos unos horribles instrumentos metálicos que parecían hechos para cortar o algo así. Ante mi horror me di cuenta que entre los tres estaban rotando mi cuerpo, dejándome boca abajo. Luego me bajaron los calzoncillos. Y en el momento que sentí que estaban empezando a introducir uno de esos aparatos en mi ano, sucedió lo increíble dentro de lo increíble. Una luz multicolor que no cesaba de cambiar se superpuso a la luz blanca que había antes, al mismo tiempo que se empezó a escuchar una música. Después pude identificar el tema, era “Modern Talking ft. Eric Singleton - You Are Not Alone”. Inmediatamente los humanoides pararon con su procedimiento de invadir mi ano. Me pareció que ahora ellos estaban asustados. De repente hubo un fogonazo de luz dorada y apareció otro visitante del cosmos en mi cuarto. Pero este era igual a un ser humano. Muy bello, de unos 2,50 metros de alto, rubio con pelo hasta los hombros y de ojos celestes. Vestía un mono ajustado de color azul. Me miró, sonrió y me hizo el conocido gesto del pulgar hacia arriba. De pronto los miro a los grises y gritó muy enojado “Siempre haciendo las mismas porquerías ustedes.. ¿cuándo van a aprender a respetar un poco, che? ¡Fuera, bichos de mierda! ¡Fuiira!”. Acto seguido le metió un patadón al humanoide que tenía más cerca, con lo que el desdichado voló unos metros hasta darse con la pared. Se levantó costosamente y los tres salieron corriendo por la puerta. Luego se escuchó un potente ruido y la luz blanca desapareció, quedando sólo la multicolor de la nave del extraterrestre heroico. Ahora se escuchaba de fondo “Laïka - Vitalic”. El benévolo ser hizo un gesto con la mano y recuperé la movilidad. Le agradecí por salvarme de esos engendros. Entonces él me dijo: “Soy Alanthar, uno de los tantos seres que trabaja sirviendo al plan del Creador. Nunca olvides que donde está tu corazón, está tu fuerza. Hay una chispa del Hacedor en todos nosotros. Algún día también podrás volar por los cielos como yo, mientras escuchas altas playlists y le brindas luz a los seres menos evolucionados que tú. Pero para eso falta aún. Primero tienes que superar los aprendizajes del plano en el que te encuentras. Hasta siempre Roberto. Y recuerda: haz el bien sin mirar a quien”

Poca gente ha creído mi testimonio. Pero eso no me importa, yo lo viví y sé que es verdad. A veces cuando ando medio mal, me pongo a contemplar las estrellas. Y casi siempre en esas oportunidades veo una luz que se mueve alocadamente en el firmamento. Sé que es Alanthar que me hace saber que me sigue acompañando, lejos pero a la vez muy cerca.








Relatos de Alanthar sobre la vida en la Tierra V

Este sería un gran desafío para nosotros, los servidores de la Luz. Teníamos que atacar la base reptiliana más grande del mundo. Obviamente se encontraba en EEUU. Donde más sino?

Los reptilAnos tenían alli su base principal de operaciones a la cual “invitaban” de cuando en vez a los líderes humanos del mundo. Era ahí mismo donde se encontraba la verdad de la milanesa, geopolíticamente hablando. Por eso era necesario dar al traste con este pútrido lugar. El mensaje nos llegó inesperadamente. Estábamos en la nave que capitaneo, Hakor-sul, cuando enredepronto se materializó un ser de la más alta categoría monotributista celestial: un serafín. Nos inundó con oleadas de amor, sentimos una gran paz y sin medias tintas nos dijo: “Revienten a las demoníacas fuerzas primigenias que siguen coagulando el desarrollo de la conciencia de los humanos de la Tierra. Ya va siendo hora de arrojarlos al abismo, por no decir a la mierda.” Acto seguido, desapareció. “Bueno, bueno, bueno, pero que sorpresa sorpresiva” nos dijimos. Hace rato que no recibíamos ordenes del Altísimo acerca de una confrontación directa. Pero sabíamos que no tardaría en suceder algo como esto, pues la Segunda Venida se estaba acercando. Así fué como nos pusimos a entrenar durante unos eones. El tiempo pasa distinto en la cuarta dimensión, no me voy a ni gastar en como se traduciría eso a su tiempo tridimensional. La cosa es que nos preparamos y... pum. Nos aparecimos en la base reptiliana. Les dimos con una intensidad que ni te cuento. Ni te cuento porque tambien es dificilísimo explicar lo que es una pelea en la dimensión en la que estamos. Ustedes, humanos, desde su plano de existencia todo lo que podrían percibir es algún terremoto, más estrellas fugaces que las de costumbre y zumbidos en el aire. Peeero en nuestro plano te la debo. Fue un desgüace. ReptilAnos muertos por todos lados, sus naves explotadas, sus ciudades vueltas polvo y cenizas. Fue más o menos parecido a lo de Sodoma y Gomorra, pero bastante peor. Así que bueno, concluimos con la batalla sin mayores dramas. Claramente “murieron” algunos de los nuestros. Ustedes allá en su mundo ordinario van a sentir los efectos de lo que hicimos en el 2070 aproximadamente. Lo importante es que todo va a salir bien, no tengan miedo. Lo del virus ese parecido a la gripe era parte de la estrategia de esos inhumanos reptiles. Ahora ya saben como viene la mano, para que después no les cuenten otras versiones chabacanas. Saludos y hasta siempre, no se olviden de tomar sol y hacer el bien sin mirar a quien.







lunes, 10 de agosto de 2020

Relatos de Alanthar sobre la vida en la Tierra IV

 

Desperté del viaje en criogenia con un tremendo dolor de cabeza. En parte debe haber sido porque Hakor-Sul me quiso sorprender con un desayuno sorpresa y se le quemó todo. Había una humareda hedionda adentro de la nave. Se le quemaron hasta los huevos y el café con leche, algo que hasta el día de hoy no puedo entender. En fin, salí de la capsula y me dirigí al centro de mandos. Si, efectivamente ya nos encontrábamos en el nauseabundo planeta llamado “Tierra” por sus desdichados y alterados habitantes. Iniciamos nuestro descenso en el país llamado Estados Unidos, pero se dieron cuenta de nuestra presencia y nos empezaron a tirar con de todo. Nuestra idea era ir al Monte Shasta a ver como venían nuestros hermanos del cosmos ahí. Pero se complicaba el asunto si teníamos que estar esquivando drones y misiles. Así que cambiamos de rumbo hacia otro país, Argentina. En el camino le tiramos comida a una manada de delfines, que nos agradecieron con elaboradas piruetas y saltimbancos oceánicos. Que criaturas mas loquis. Finalmente arribamos a Erks, la consabida ciudad donde se encuentran los remanentes cósmicos siderales. Allí, apenas apersonarnos en la ciudad etérica nos comimos una hamburguesa de helio acompañada con lluvia de papas de osmio. Estábamos ya cagados de hambre claramente. El resto de mi tripulación eran unas siete entidades cósmicas más como yo. Pero de ellos no diré ni sus nombres ni nada.. porque que te importa eh? Metete en tus asuntos. Ah re ortiva ese Alanthar. Pero bueno, dejemos de hablar de mí. La cosa es que en Erks cada navegante de Hakor-sul se fue a hacer la suya. Yo, particularmente, me fui a jugar al ping pong con un amigo que es de las Pléyades. Y bueno, si, no hay nada trascendente para contar hoy; la vida de los seres de luz que ya no tenemos que volver a encarnar en un cuerpo físico es así. La pasamos bomba, man. Lo único que hice ese día fue tipo 3 de la mañana salir a hacer circunvoluciones por el aire en forma de esfera de luz. Eso era para que alguien de la ciudad de los terrestres de Capilla del Monte me viera y se les eleve un toque la conciencia. Son bastante cabeza dura los humanos, pero de a poquito van aprendiendo.




Relatos de Alanthar sobre la vida en la Tierra III


Me encontróbeme piloteando (y pelotudeando) mi nave cuando redepente algo llamó mi atención. Era un grupo de terráqueos agarrándose a las ñapis. Se estaban dando para que tengan y para que guarden. Se estaban tirando con de todo. Mientras esto acontecía había un grupo de personas que no hacía nada, solamente miraban. Decidí entonces dejar flotando mi nave entre los cumulonimbus, a unos 10 km de altura sobre el lugar donde se desarrollaba la trifulca. Entonces me teleporté allí donde las habas se cocían. Adopté la forma estándar de los seres de luz cósmicos: un humano alto de cabello rubio, ojos celestes y facciones armoniosas. Una vez apersonado en el lugar de los hechos noté que el sitio donde la piñacera tomaba lugar era un centro de convenciones. Le pregunté a uno de los observadores el por qué de la conducta retrógrada-violenta-simiesca de quienes se trompeaban. Me dijeron que era una batalla entre terraplanistas y humanos “normales” (porque bien sabemos que en realidad están todos medios chapa en el fondo). Yo le conteste al hombre que me explicaba un “Ahhhh, mire usted” y revoleé mis ojos hacia arriba. Volví a mi nave por el consabido método de traslación y rotación de moléculas. A bordo de Hakor-Sul, mi fiel y sintiente vehículo cósmico, tomé una decisión drástica. Con un rayo tractor levanté en vilo a todos los terraboludistas y los alojé en una jaula de aleación con níquel y oro. Estaban sedados igual, como dormidos. Luego hicimos un viaje que duró aproximadamente tres sistemas solares. Y luego con calma y sabiduría deposité a estos pobres humanitos de la tierra plana en un planeta acorde a su nivel de estupidez. Cosa de que se pudieran codear en paz con sus pares. Luego me cambié rápido y fui a buscar a mi compañera que desde hace unos 3000 años está viviendo en las Pléyades. Me queda un poco lejos, pero siempre en el viaje voy hablando con Hakor. Además a mitad de camino venden unos panchos con crema de hidrógeno estelar que ni te cuento.






domingo, 7 de junio de 2020

Encuentro cercano con 3 tipos


Llegamos al Uritorco finalmente. Armamos las carpas y salimos a caminar. Habremos andado durante media hora cuando sucedió algo que cambió para siempre mi vida. Redepronto unas nubes bajas nos rodearon por completo, no se podía ver nada. Empecé a sentirme mareado y perdí el conocimiento. Lo próximo que recuerdo es estar sentado en un lugar extraño, algo me decía que estaba adentro de la montaña. Al frente mío había tres seres muy parecidos, altos con el pelo largo y rubio, de ojos celestes, llevaban un traje sin costuras de color azul. El del medio comenzó a hablar: “Mi nombre es Alanthar, soy uno de los veedores asignados para este planeta de cuarta. Mirá nene, este mensaje después escribilo, compartilo, no sé, hace lo que puedas para que le llegue a la mayor cantidad de gente, vos verás. El tema es el siguiente. Tienen que hacer algo ya, esto está pero como el orto, disculpame la expresión, pero no hay otra forma de decirlo. O sea, ¿hasta cuándo hermano? Se vienen matando desde el paleolítico por motivos tan elevados como quien es dueño de un pedazo de carne. En el neolítico por quien es dueño de un pedazo de tierra y de ahí para adelante porque el otro piensa distinto o algún otro ridículo motivo. Ya estaríamos estando con ese comportamiento che. No te pido que me tengan lista una sociedad utópica de acá a 100 años, pero dejen de matarse por un rato por diooo. ¿Qué carajos les pasa? Hace más o menos 200.000 que existen como especie y siguen en la misma. ¡¿HASTA CUÁNDOOOO?! ¡¿PERO HASTA CUÁNDOOO VAN A SEGUIR ASÍ?! Perdoname, me cuesta contenerme, pero es que este tema ya se me está haciendo pesado. No puede ser che, es una vergüenza esto. Mirá como quedó Marte, palmaron todos, se hicieron pingo entre ellos. Un desperdicio. No hagan lo mismo ustedes, les tenemos fe no sé ni por qué ya. Este tema de la no intervención directa nos pone las cosas muy difíciles. Que más querría yo que agarrar mi nave y materializarme simultáneamente en las 10 capitales más importantes del mundo. Bajarme de ella y decirle a la humanidad: “No están solos en el multiverso, bla bla bla”. Pero no macho, la cosa no es así. Ustedes solitos tienen que encontrar la forma de salir adelante, sino no tiene chiste. Sería como que un padre le haga la tarea a su hijo. No tiene sentido así. Ahora te vamos a devolver a tu plano. Andá nomás y ojalá que algunos te den pelota.”
Más o menos eso fue lo que me dijo el individuo pandimensional ese. Así que ya saben, que se yo, tratemos de no ser tan soretes entre nosotros.






sábado, 21 de marzo de 2020

Carta del profeta Nehuahuanel a los Peloponesos



N: Ha sido de mi anoticiamiento que en las tierras de Samotracia se vienen sucediendo hechos de gran impudicia. Considero en los próximos meses dirigirme hacia allá en burro, mula o ganso.
Creo que es importante ver que está sucediendo con gentes que antes solían ser tan sosegadas como los samotrienses o samotrensiananos, como se les dice en la zona de Iliria oeste.
Así es que te pregunto a ti, Claudio Bolonio, ¿que es lo que realmente está sucediendo por allá?

C: Queridísimo Nehuahuanel, recibo tu carta con un tanto de sorpresa, ya que aún no me has pagado los 37 kilos de ano de lemúr que te hice traer desde el África insular.
Con respecto a lo que está sucediendo en esta ciudad, solo te puedo decir que se está yendo todo al mismísimo sorcho. Al parecer hay varios susodichos que se dedican a pintarrajear figuras obscenas en sitios públicos. Dibujan monstruosos falos, voluptuosas meretrices y rebosantes culos. Esto ha generado que se corra la voz de que nuestra ciudad es un sitio soez y por ello ya no vienen turistas ni mercantes aquí. Lo que como te imaginarás, afecta pésimamente a nuestra economía ya que dependemos del turismo y el comercio para subsistir. Estamos intentando encontrar a la pandilla de dibujantes pedorros hace 8 meses pero no damos pie con bolas.

N: Estimado Claudio, primeramente debo de proclamarte que no te pagué esa mercadería a la que te refieres porque lo que yo te había encargado eran orejas de tordo aliblanco, no anos de lemúr. Así que puedes hacer lo que te plazca con ese material, pero de mi no recibirás un duro por ello.
Ahora bien, con respecto a lo que me narras se me ocurre una posible solución.. Pueden dejar tarros abiertos de pintura en un callejón y escuenderse sobre los techos circundantes con redes en sus manos a la espera de que venga la horda de ilustradores hediondos, atraídos por el material gratis para sus ordinarias obras. Y en cuanto empiecen a dar rienda suelta a su lamentable creatividad, los entrampan con las redes para luego molerlos a patadas y posteriormente arrojarlos a un foso lleno de hienas, cocodrilos y avestruces. Espero tu respuesta para saber si mi consejo le ha sido útil a la tan querida orbe de Samotracia, la ciudad de los mil olores.

C: Noble Nehuahuanel, gracias por aclararme lo relacionado a la mercancía que tenía por tuya. Ya encanuté los anos de lemúr a un ávido comerciante selyúcida. Y con respecto al problema que nos aquejaba.. ¡lo hemos solucionado utilizando tu sabio consejo, alabado seas! Aprehendimos a los maleantes y los golpeamos hasta casi desfallecer. Prácticamente no hizo falta lanzarlos a un foso repleto de alimañas. Ya todo volvió a la normalidad en nuestra amada ciudad. Espero que pronto puedas venir a visitarnos.
N: Virtuoso Claudio, me alegro enpordemás por lo que me cuentas. En un mes estaré llegando allá. Mientras viajo te pido que me consigas un cargamento de pestañas de marmota y otro de codos de mirlo rojo que sabré pagarte en algún momento. Mañana mismo parto con rumbo a Samotracia, la ciudad de las tres cloacas. Estoy preparando mi equipaje y poniendo a punto mi ganso para el periplo.




Maestros



Entre todas las miserias que abundan en este mundo, también hay muchos motivos para estar agradecidos. Uno de ellos es que, a pesar de todo el caos y dolor que tiene que soportar el ser humano, tenemos la dicha de que a través de los siglos hemos recibido la visita de grandes seres. Hombres que eran más que hombres. Verdaderos guías espirituales, portadores de un mensaje de salvación y redención. Personas que no solo enseñaron con la palabra sino también con sus actos. Realizaron hechos inexplicables y prodigiosos, siempre con el mismo objetivo: ayudar a los demás.
Y lo llamativo es que todos ellos (Budha, Mahoma, Jesús, Yogananda, Ananda Moyi Ma, Padre Pío, etc) tenían para darnos el mismo mensaje. Parte de ese mensaje es para que despertemos del sueño en el que vivimos, que nos demos cuenta que esto que vemos no es todo, que hay algo más. Que el verdadero sentido de la vida está en brindarse a los otros en servicio y amor. Nos cuesta entenderlo justamente porque estamos acá en este plano, totalmente absortos y embelesados por el mundo material. Pero tarde o temprano, en esta o en cien encarnaciones más adelante, finalmente nos vamos a dar cuenta. Ahora todo nos pesa, nos cuesta y nos duele. No importa, un día lo vamos a entender: la vida era solo una puesta en escena, un montaje para crecer. Y ese día, irradiando gozo, paz y gratitud, nos diremos a nosotros mismos: “Sí, yo era más grande que la vida”





Los que danzan entre las estrellas


Y un día nos cansamos. Ya no podemos más. Nuestro cuerpo se rinde y deja de funcionar. Es entonces cuando el soplo de vida que nos fue insuflado parte a otra realidad. Por fin se acabaron los esfuerzos para mantener andando ese vehículo de materia que tantos momentos de gozo y dolor nos dió. Ahora somos libres, libres al fin. Vamos a poder descansar por un buen tiempo de los pesares del plano físico. Por fin vemos claramente todo lo que no pudimos ver cuando estábamos atrapados en ese perturbador sueño llamado “vida”. Pero tarde o temprano debemos volver a ella. Bajo una nueva forma que va a experimentar lo necesario para su crecimiento interno. Y así una y otra vez, se repite la rueda del Samsara. Se repite por miles de años. Hasta que un día, después de incontables aprendizajes, logramos la iluminación espiritual. Samadhi, Nirvana, Éxtasis.. se lo ha llamado de muchas formas. Pero su significado es el mismo: hemos pasado la prueba de la existencia terrenal. Es allí cuando el ser humano conoce por primera vez la verdadera paz de su espíritu. Ahora puede descansar, se ha ganado su lugar en la eternidad. Dicen que muchas almas, llegado este punto, deciden desencarnar a voluntad. Es como cuando uno es chico y se entera que ya nunca más tiene que ir al colegio. La felicidad es tan grande, la alegría indescriptible. A veces esos espíritus libres hace poco, desean compartir el gozo con sus hermanos que todavía se encuentran en el plano físico. Radiantes, bajan desde el Paraíso a danzar entre las estrellas. Y a veces los vemos en los cielos: brillantes luces que evolucionan por el firmamento moviéndose de forma sorprendente.
Nosotros acá abajo, tan chiquitos e ignorantes pensamos alarmados: ¿¡Pero qué es eso?! ¡¿Es un ovni?! No, no lo es. Eso que baila en el infinito es alguien que simplemente encontró la felicidad. Su vida es danza, su cuerpo es luz, su sentimiento la dicha, su mayor tesoro es la paz, su más grande deseo es que también seamos libres. Y por eso descienden a nuestra realidad, para intentar despertarnos. “Despierten pequeños humanitos, despierten. No tienen por qué seguir sufriendo. ¡Despierten de una vez, por favor!”