miércoles, 6 de enero de 2016

El corazón


Donde antes no había nada, paulatina o repentinamente empieza a existir algo dentro nuestro. Y entonces ya nada es igual. Ahora tenemos un deseo que nos consume. Ser queridos de igual manera por aquella persona que queremos. Y es esta misma fuerza la que mueve al planeta entero. De una forma u otra, esa es la causa principal de todo. El dueño de un perro muere y el animal espera a su dueño 9 años en la estación de tren. El padre de un niño muere intentando que su hijo no se ahogue en el mar. Un monje renuncia a todo placer terrenal porque quiere encontrar a su Dios. Una mujer se queda esperando a su esposo durante toda su vida en el muelle de San Blas... Porque este sentimiento no le pide permiso a nuestra razón. Llega y se convierte en el amo y señor de nuestras vidas. Y cuando es parte de nosotros, ya no tenemos elección. Ahora lo único que podemos hacer es intentar todo lo posible para que ese otro ser nos acompañe todo el tiempo posible en esta vida. Creo que de todas formas, que al desencarnar nos encontramos con nuestros seres queridos. Pero mientras tanto, perder para siempre a alguien que amamos es sin duda el sufrimiento mas grande que pueda existir. Y también creo que todos, en el fondo, andamos sufriendo en esta vida hasta que encontramos a esa persona que nació para caminar a nuestro lado. Cuando de verdad queremos a alguien, estamos unidos a esa persona para siempre.
Por mas que la muerte nos separe, va a llegar un día que nos reuniremos con nuestros abuelos, abuelas, padres, madres, primos, amigos, novios, novias y con lágrimas en los ojos, les podamos decir: “En mi corazón, nunca te abandoné”.



No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.