Es
que recuerda el alma su inmaterial existencia.. Aquella edad de
tiempos y espacios infinitos, en la que jugaba entre las estrellas.
Pero le toca eventualmente al ser morar en el mundo tangible. A
veces, mirando las lejanas luces del firmamento, algo en su interior
le dice que su verdadera morada es la eternidad y anhela ser libre
otra vez.
Y
si todo lo que tenemos es la esperanza de un día encontrar, seguir
buscando no es una elección, es lo único que podemos hacer.
Y
mientras abandonaba este mundo, pude finalmente entender. Cada cosa
que había pasado tenía ahora su razón de ser. Pude ver porque todo
había sido como fue y no como hubiera querido que fuera.. y no pude
evitar sonreír. Vi como mis actos de bondad eran en realidad lo único
que de verdad importaba. Pensé en todas las personas que habían
pasado por mi vida y cuanto quería a cada una. Vi con una mezcla de
cariño y tristeza como me iban a extrañar. Disolviéndome en la
Eternidad, supe que ellos siempre estarían en mi y yo siempre
estaría en ellos.

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