Desde
que el ser humano es, alberga en su interior un vacío existencial.
El hombre sabe que sufre pero no sabe como dejar de sufrir. Hace
milenios ha ido transitando sendas que no le dieron solución a su
padecimiento. Y no sólo eso, sino que se ha extraviado de tal forma,
que ha convertido a este mundo en un lugar terrible y desolador. Pero
entre medio de todo esto han encarnado grandes maestros espirituales
que brindaron una clara respuesta sobre como traer paz al
espíritu. El ser humano en general ha desoído esas sagradas
enseñanzas que son la solución a todos nuestros problemas en lo
individual y a nivel social. Pero siempre ha habido una minoría que
sí escuchó a esos mensajeros de la Eternidad. Ellos son quienes
trabajan como pueden por un mundo mejor. Todo el que hace el bien,
más allá de sus creencias, trabaja para ese mismo plan de
redención. La gran verdad que es tan sencilla que parece difícil de
entender y aplicar, es que hay que hacer el bien. Eso es todo. Ya lo
dijo Jesús hace miles de años: “y conoceréis la verdad, y la
verdad os hará libres”
Algún día lo lograremos. Mientras
tanto, aquí estamos los humanos... siempre anhelando, aunque sea por
unos instantes nada más, dejar de sentirnos perdidos y solos en el
fondo de nuestro ser. Aunque sea por unos instantes, sentir verdadera
paz.

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