El
Pacto de los Avestruces. Se dice que fue llevado a cabo en 1784 por
los miembros de una orden secreta. Hay quienes aseguran que distintos
líderes mundiales en la actualidad pertenecen a esa orden. Los
rumores estallaron cuando el presidente Nixon fue encontrado paseando
un avestruz por Central Park. A las innumerables preguntas de los
periodistas, el se limitó a responder: “Ya me cagó todo el
departamento, lo saqué a tomar un poco de aire”. Existen
grabaciones del asesinato de Lady Di en donde se ve como un avestruz
es lanzado contra el auto que ocupaba. Ya el vehículo había quedado
bastante hecho bosta al chocar a semejante animal y después lo mismo
el conductor desorientado (que se estaría preguntando que carajo
había pasado) se la dio de lleno contra una columna. Recientemente
se generó un escándalo en los medios debido a los mensajes
subliminales que se hallaron en “12 Años De Esclavitud”. Cada 30
segundos hay un fotograma, imperceptible a nuestra visión, en el que
se ven distintas escenas con avestruces: Lady Gaga montada en un
avestruz, Obama amamantando a un avestruz, la reina de Inglaterra
tomando té con un avestruz, Madonna tomando sol junto a un avestruz,
Messi haciéndole un caño a un avestruz y el papa Francisco
arropando a un avestruz. La evidencia es avasalladora. En tiempos
como estos cobra sentido el conocido dicho: “Si tienes en aprecio a
tu ganso, no le toques los huevos al avestruz”.
Y
el farmacéutico exaltado grito su piropo: ¡Te veo y siento que me
disuelvo como un Redoxón!
La
vio en medio de la pista. Tenía que conquistarla. Le clavó su
mirada magnum. Ella siguió mirándolo fijo como si nada. Le lanzó
su sonrisa de acero. Nada. Desesperado hizo con su cuerpo la silueta
del flamenco en celo. Tampoco sirvió. Y entonces paralizado por el
terror, pensó “No puede ser... voy a tener que Hablar. Pero si
Hablo se va a dar cuenta que soy un idiota”. “Entonces mejor me
agarro a otra”. Y eso hizo. Mientras tanto en el medio de la pista
el maniquí de una mujer, que habían puesto para promocionar una
marca de ropa, nunca se iba a enterar de lo que pasó.
Y
allí, brillando en las profundidades de su ser, dentro de cada
presidente, terrorista, estrella de cine, drogadicto, médico o
vendedor de diarios; hay un niño que jugando con barro es feliz y no
necesita nada más.


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