lunes, 21 de abril de 2014

Planeta en rotación


El Pacto de los Avestruces. Se dice que fue llevado a cabo en 1784 por los miembros de una orden secreta. Hay quienes aseguran que distintos líderes mundiales en la actualidad pertenecen a esa orden. Los rumores estallaron cuando el presidente Nixon fue encontrado paseando un avestruz por Central Park. A las innumerables preguntas de los periodistas, el se limitó a responder: “Ya me cagó todo el departamento, lo saqué a tomar un poco de aire”. Existen grabaciones del asesinato de Lady Di en donde se ve como un avestruz es lanzado contra el auto que ocupaba. Ya el vehículo había quedado bastante hecho bosta al chocar a semejante animal y después lo mismo el conductor desorientado (que se estaría preguntando que carajo había pasado) se la dio de lleno contra una columna. Recientemente se generó un escándalo en los medios debido a los mensajes subliminales que se hallaron en “12 Años De Esclavitud”. Cada 30 segundos hay un fotograma, imperceptible a nuestra visión, en el que se ven distintas escenas con avestruces: Lady Gaga montada en un avestruz, Obama amamantando a un avestruz, la reina de Inglaterra tomando té con un avestruz, Madonna tomando sol junto a un avestruz, Messi haciéndole un caño a un avestruz y el papa Francisco arropando a un avestruz. La evidencia es avasalladora. En tiempos como estos cobra sentido el conocido dicho: “Si tienes en aprecio a tu ganso, no le toques los huevos al avestruz”.


Y el farmacéutico exaltado grito su piropo: ¡Te veo y siento que me disuelvo como un Redoxón!


La vio en medio de la pista. Tenía que conquistarla. Le clavó su mirada magnum. Ella siguió mirándolo fijo como si nada. Le lanzó su sonrisa de acero. Nada. Desesperado hizo con su cuerpo la silueta del flamenco en celo. Tampoco sirvió. Y entonces paralizado por el terror, pensó “No puede ser... voy a tener que Hablar. Pero si Hablo se va a dar cuenta que soy un idiota”. “Entonces mejor me agarro a otra”. Y eso hizo. Mientras tanto en el medio de la pista el maniquí de una mujer, que habían puesto para promocionar una marca de ropa, nunca se iba a enterar de lo que pasó.

Y allí, brillando en las profundidades de su ser, dentro de cada presidente, terrorista, estrella de cine, drogadicto, médico o vendedor de diarios; hay un niño que jugando con barro es feliz y no necesita nada más.


Llegará un día en que nuestro espíritu se haga uno con la Eternidad y pueda descansar. Llegará un día en el que nos veamos librados de las cargas de vivir en este mundo material. Mientras tanto, te pedí que juntaras la ropa del tendedero, hijo. No me rompas las pelotas y hagas que te lo repita.







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