lunes, 21 de abril de 2014

Yo sólo...





Todo este tiempo juntos... y ahora te perdí. ¿Cómo iba a saber que un día, sin aviso, te iban a arrancar de mi lado? Yo creía... yo pensaba que te iba a tener siempre junto a mi. Eras mi sábana preferida. Y te usaron para tapar a esta mina muerta. No sé ni quien puta es. ¡Ay Dios! ¡¿Lavar, lavar?! ¡¿Mirá si después de esto te voy a lavar?! Jacinta, mi sábana más querida, voy a tener que quemarte. ¿Te acordás cuando te usaba de capa para jugar a Batman? ¿Cuándo hacíamos de fantasma para asustar a los hijos del vecino? ¿Cuando te mojaba y eras mi látigo para pegarle chirlos a las chicas en los vestidores del club? Apenas me enteré vine corriendo al cementerio como estaba: en pelotas. Mi mujer siempre me decía: “No dejes en el tendedero a Jacinta por la noche, te la van a afanar”. No le di bola. Y me la chichinearon. ¡Perdón Jacinta no va a haber ninguna colcha, manta o frazada que te reemplace! Me cagaré de frío durmiendo destapado. O capaz que duerma con ropa. ¡Adiós Jacinta! Y perdón por todos los mocos pegados...

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.