Todo
este tiempo juntos... y ahora te perdí. ¿Cómo iba a saber que un
día, sin aviso, te iban a arrancar de mi lado? Yo creía... yo
pensaba que te iba a tener siempre junto a mi. Eras mi sábana
preferida. Y te usaron para tapar a esta mina muerta. No sé ni quien
puta es. ¡Ay Dios! ¡¿Lavar, lavar?! ¡¿Mirá si después de esto
te voy a lavar?! Jacinta, mi sábana más querida, voy a tener que
quemarte. ¿Te acordás cuando te usaba de capa para jugar a Batman?
¿Cuándo hacíamos de fantasma para asustar a los hijos del vecino?
¿Cuando te mojaba y eras mi látigo para pegarle chirlos a las
chicas en los vestidores del club? Apenas me enteré vine corriendo
al cementerio como estaba: en pelotas. Mi mujer siempre me decía:
“No dejes en el tendedero a Jacinta por la noche, te la van a
afanar”. No le di bola. Y me la chichinearon. ¡Perdón Jacinta no
va a haber ninguna colcha, manta o frazada que te reemplace! Me
cagaré de frío durmiendo destapado. O capaz que duerma con ropa.
¡Adiós Jacinta! Y perdón por todos los mocos pegados...

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.