lunes, 6 de julio de 2015
No sea tan humano
Cuántas veces al hablar de alguien exitoso, escuché frases pedorras como:
“Je... yo lo conocí cuando era cazador-recolector”, “¡Pero si este se hacía la paja en las alcantarillas!”, “Uh, pero este tipo no era nadie.. afanaba ñoquis los 29 y con eso tiraba todo el mes siguiente”.
Y si... son pocos los que fueron paridos por la diosa Atenea, cuando la galaxia estaba alineada con el cinturón de Orión, mientras tocaba la sinfónica de Berlín y a los 3 años eran CEO de su propia multinacional, salvaban vidas en África y reforestaban el Amazonas.
Justamente lo admirable es que hayan moldeado su propia vida, creciendo y superándose, hasta destacarse.
Sería mucho mejor que nos inspiremos y motivemos con los grandes logros de otros, en vez de comportarnos como pipistrellos corroídos por la envidia.
Étienne, primo segundo del Principito
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