Me
acuerdo de haber visto o leído que las plantas sienten. El
experimento era algo así como que conectaban al individuo vegetal a
un cablerío. Después lo puteaban. Y en la pantalla se veía que el
pobre sufría, se estresaba. Y si lo trataban bien, sentía placer.
Entonces
me pregunto yo... ¿si algo tan básico y poco evolucionado como una
planta, siente, que le estamos haciéndo a esos fieles compañeros de
la humanidad: los bichos?
Se
me vienen a la mente insultos como: “mosca de mierda”, “mosquito
hijo de puta”, “avispa culiada”, “araña horrible”, etc
etc. ¡¿Cuánto han de sufrir estás ínfimas criaturas siendo
tratadas así?!
¿No
será que muchos de estos insectos “malos”, tienen un
comportamiento tan reprochable porque quieren llamar nuestra
atención? Que detrás de cada picadura de mosquito hay un “necesito
afecto”, que detrás de cada mosca que chupetea nuestra comida hay
un “me gustaría que me quieras como a tu perro”..
Entonces
propongo que cambiemos nuestra visión sobre estas pequeñas y
desechables bichas. Las venimos reventando, fumigando y ninguneando
desde el principio de los tiempos.
Dejemos,
por ejemplo, de darle tanta prioridad a los perros (que básicamente
lo único que hacen es cagar las calles, formar pandillas violentas y
ladrar como estúpidos) y generemos una entomología del cariño.
Yo
ya estoy tomando parte en esta iniciativa y adopté a una polilla:
Juli. ¿Las ventajas? No gasto en comida, no ensucia, es
independiente y proactiva. ¿Las desventajas? No es muy afectuosa. En
realidad parece que se murió hace 2 semanas y no me había dado
cuenta. Pero bue, en estos tiempos todo es efímero. Se me murió la
polilla, mañana adoptaré un grillo, ya fue man.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.