lunes, 14 de noviembre de 2016

Luz



Cada vez que ando por la ciudad veo más o menos el mismo escenario. Gente alterada, estresada, embolada, discusiones, bronca, puteadas, malos tratos, etc. Pero también casi siempre soy protagonista o espectador de algún gesto de bondad hacia otro. Entonces por unos momentos se puede ver la verdad: rostros que se iluminan, palabras de gratitud, sonrisas que irradian afecto..
Y ahí es cuando se revela nuestra esencia. A pesar de todo no somos autómatas a los que sólo les importa lograr sus objetivos egoístas. Somos todos hermanos que se reconocen al sentir la alegría compartida de nuestros corazones.



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