lunes, 14 de noviembre de 2016

Sinceramente


Un tópico irrelevante, por no decir idiótico. La polilla. Millones de años de evolución han devenido en esta bicha, una de las más inútiles que conozco. Las veo chocar desenfrenadamente para hallarlas sin vida al otro día y no deja de asombrarme su estupidez. No es que tenga nada personal contra ellas. Pero admito que en incontables ocasiones les he revoleado un chanclo para sacarlas de su miseria y con suerte darles un empujón para que reencarnen en algo más copado, en una lagartija aunque sea mi diooo. Confieso también que muchas veces las maté solo porque el ruido de estas tipas estampándose me ha henchido las bolas. También me gustaría sentarme con una y decirle: "Relajá man, estás mal. Empezá por quererte a vos mismo, los estereotipos de belleza no pueden haberte llevado a esto. Tenés mucho para dar". Como todo en este mundo, sé que tendrán su razón de ser. Capaz que si se extinguen las polillas, después se inunda Noruega o a las ballenas azules se les da por incursionar en el twerking. No lo puedo saber con certeza, sólo sé que las seguiré reventando y tal vez un día pague por ello. Que la historia me juzgue, porque ellas son muy chiquitas para hacerlo.




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