jueves, 24 de agosto de 2017

Pujando hasta el final



Omsk, -19 grados Celsius, un típico viaje de trabajo. Dos amigos ríen, recuerdan cosas graciosas que ya recordaron muchas otras veces y juzgan a personas sobre parámetros ambiguos. Cuando redepronto su camión patina en el hielo. Terminan en medio de un glaciar con 200 kg de carne y media tonelada de carbón (pero del choto). Sin posibilidad de escapar, arrancan con una dieta que los estreñirá hasta niveles nunca antes vistos. Todo comienza a desbarrancarse cuando Mikhail debe pasar 8 días para largar. Entre lágrimas se arrepiente de haber sido lo que la mayoría somos: un pobre individuo que no se animó a ser feliz. Finalmente concreta el garco y se desmaya. Pero recién comienzan sus problemas... porque el olor de la carne ha atraído a una manada de renos cyborg, a los que sólo podrán derrotar lanzando caca petrificada. ¿Lo lograrán? ¿La frecuencia de expeler soretes será la que necesitan para no quedarse sin munición? ¿Los renos andan a batería o con panel solar? Averigualo este 16 de septiembre en los peores cines 


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