Omsk,
-19 grados Celsius, un típico viaje de trabajo. Dos amigos ríen,
recuerdan cosas graciosas que ya recordaron muchas otras veces y
juzgan a personas sobre parámetros ambiguos. Cuando redepronto su
camión patina en el hielo. Terminan en medio de un glaciar con 200
kg de carne y media tonelada de carbón (pero del choto). Sin
posibilidad de escapar, arrancan con una dieta que los estreñirá
hasta niveles nunca antes vistos. Todo comienza a desbarrancarse
cuando Mikhail debe pasar 8 días para largar. Entre lágrimas se
arrepiente de haber sido lo que la mayoría somos: un pobre individuo
que no se animó a ser feliz. Finalmente concreta el garco y se
desmaya. Pero recién comienzan sus problemas... porque el olor de la
carne ha atraído a una manada de renos cyborg, a los que sólo
podrán derrotar lanzando caca petrificada. ¿Lo lograrán? ¿La
frecuencia de expeler soretes será la que necesitan para no quedarse
sin munición? ¿Los renos andan a batería o con panel solar?
Averigualo este 16 de septiembre en los peores cines

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