Que
bellos recuerdos tengo de ti. Como aquella vez que, pese a los
carteles, le diste de comer a las gaviotas... Y estuvimos horas
luchando con ellas porque no paraban de aparecer y picotearnos. Aún
te veo sudorosa, con el pelo revuelto y babeando mientras dabas
manotazos y patadas a esos bichos. En tu euforia les revoleaste a un
niño asiático que gateaba por ahí. ¡Contigo todo era una
aventura! O cuando nos hicimos pasar por los dueños de esa
multinacional. Y como los empleados nunca los habían visto, pero
tenían miedo de ser echados, estuvimos a cargo durante 18 años.
Hasta que las autoridades se dieron cuenta y tuvimos que refugiarnos
en una comunidad Hopi para evitar la prisión. Que tiempos aquellos..
comiendo tubérculos y mapaches, fabricando vasijas de pésima
calidad y usando requesón de alce como anticonceptivo. Te extraño
tanto. A veces manejo con los ojos cerrados un rato para recordar
como me sentía a tu lado..

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.