martes, 2 de octubre de 2018

Crónicas de Hillel, profeta apócrifo y pastor de conejos


Entonces dio a acontecer que en tiempos del bicicletero Robolam, que los Naplitas empezaron a incursionar en nuestras tierras y tuvimos que revolearles todo lo que teníamos a mano. No quedó ojota ni chancleta sin ser catapultada. Esa fue la batalla que algunos llamaron “De los Chirlos”. Finalmente los alejamos a los desiertos de Zulm, donde abundan camellos salvajes y libidinosos. Allí fueron hechos pingo te diría. Tuvimos gran sosiego y pudimos dedicarnos a las ridiculeces de siempre. Eso fue hasta que colapsó nuestro pozo de agua (porque también la usábamos de cloaca). Marchamos, pues, durante 35 días y 23 noches; porque muchas veces no dormíamos por el miedo a que los grillos o las hormigas nos tendieran una emboscada. Finalmente llegamos a tierras fértiles. Hemos hallado a un animal sin igual que cambiará nuestra historia.. la gente de aquí lo llama “gallina” y lanza alimento hasta de su ano. Realmente somos un pueblo bendecido..”






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