martes, 2 de octubre de 2018

Receta casera



Les cuento con alegría que volví a cocinar. Voy a estar vendiendo mis famosas mermeladas de cerdo en la sala de máquinas de la Facultad de Humanidades, entre el generador principal y el dispenser de agua más fea que la de la canilla, algunos opinan que sabe a culo. También me pueden encontrar en los túneles infestados de goblins que se extienden por endebajo del Museo Genaro Pérez. Cabe aclarar que mis mermeladas son hechas a partir de chanchos que dieron su pleno consentimiento para ello. En el proceso no fueron maltratados, tal vez a veces, un poco manoseados para asco de ambas partes. Todos ellos son cochinillos que hacen esto para obtener ingresos y con suerte triunfar como individues para el día de mañana olvidarse de sus principios y cagar a todo el que esté abajo en la pirámide social. Así que colabore o no, usted estará haciendo un aporte a este mundo. Todo muy contradictorio, lo sé, pero así son las cosas hoy.



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