El Cosmos es tu hogar, de él vienes y hacia él vas. Las partículas que componen tu vehículo material están compuestas de elementos que otrora flotaban en una parsimoniosa danza estelar, cuando tu planeta se formaba. Eres tu, pues, hombre “terrenal” un exiliado de la Eternidad. Tu espíritu anhela poder volver a viajar libre entre los astros como lo hiciste antes. Ahora ocupas el cuerpo de un humano y te has olvidado de tu esencia estelar. Pero llegará el día en el que abandones ese traje de carne y nuevamente goces de la contemplación llena de paz de un alma liberada. ¡No lo olvides! Fuiste hecho a partir del intangible reino del éter y hacia el retornarás. Triste humano que transita los caminos con pesar: ¡recuerda tu naturaleza inmaterial! En ese conocimiento hallarás consuelo a tu dolor, tu alma nunca dejó de estar conectada con el Creador, simplemente has olvidado la verdad que se esconde en lo profundo de tu ser. Tenlo presente: eres libre, hay paz en tu interior y eres inmortal.

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