viernes, 9 de mayo de 2014

La clepsidra emocional


Pregunta: ¿Y... te gusta?

Pensamiento: Pero que poronga. No lo voy a usar en la puta vida.
Respuesta: ¡Qué lindo! ¡Tenía pensado comprarme uno!

Pregunta: ¿Tenés cambio de 100?

Pensamiento: Es un kiosco esto. Tengo cambio. Lo que no tengo son ganas de que me lo lleven comprando boludeces.
Respuesta: Si si, no te hagas drama.

Pregunta: ¿Qué tal está la chocotortaaaa?

Pensamiento: Ojalá tuviera algo cerca para escupir esto. ¿Cómo puede ser que le salga siempre tan hedionda?
Respuesta: ¡Riquísima!

Pregunta: ¿Con lluvia de papas?

Pensamiento: No hijo de puta, si vine a pancho y papas para comer tallarines con tuco.
Respuesta: Si, gracias.

Si en esta vida todos dijéramos lo primero que se nos viene a la cabeza, se iría todo a la mierda. No al homicidio hablado (sincericidio). Antes de decir algo; pasemos nuestras palabras por huevo, pan rallado y le brindemos a nuestro interlocutor una milanesa verbal fácil de digerir.



No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.