viernes, 13 de febrero de 2015

Mi abuelo y Discovery Channel


A simple vista vemos un viejo choto cruzando la calle. Pero por dentro este anciano experimenta algo sin comparación. En su cabeza miles de datos se procesan: la velocidad del viento, los cambios en el campo magnético de la Tierra, la trayectoria de los autos, las parábolas de los ciclistas, la posición de las palomas, el tiempo que queda para que cambie el semáforo, las rutas migratorias de los renos, etc. Incontables variables se combinan en su mente para poder hacer algo tan sencillo, así es, no se burle. Y esto obviamente significa un gran consumo de energía para el viejo en cuestión. Y si durante el proceso lo distraemos, le decimos “¡¿Qué hora es?!” por ejemplo, sucede lo que llamaremos suceso gerontológico de grado 8 (el de grado 5 es cuando se caga encima). En estos casos el anciano implosiona, quedando en su lugar un pequeño agujero negro. Lo que en realidad no es algo malo per se. Estos mismos agujeros son los que utiliza Stephen Hawking para desplazarse por el espacio/tiempo. Viaja a través de ellos para tener duelos a muerte con entidades siderales. Le hace bien, lo despeja.
Ya vemos pues, la importancia de ayudar a la gente mayor en la tarea de atravesar calles con éxito. Notarán ustedes que siempre hice referencia a un hombre de avanzada edad. ¿Qué sucede si lo ya dicho le ocurre a una mujer que también cargue con un omelette de años? Tiene lugar la no tan conocida “Paradoja de Legrand-Richelieu”, mucho más compleja, obvio, y puede que algún día me den ganas de explicarla. 




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