martes, 16 de junio de 2015

¿Pero cómo lo hacen?


No muchos de nosotros conocemos el misterio que se esconde tras algunos elementos de la vida cotidiana. La tutuca, por ejemplo. Sí, se hace con maíz. ¿Pero dígame una cosa, sabe usted como se fabrica dicho alimento? El choclo, una simplista forma de engullir este cereal. El pururú, se encuentra un paso más allá, inclusive es considerado un desafío para algunos individuos (medio bobos, claro). Ahora bien, la tutuca: se trata de la máxima expresión a la que puede ser llevado un grano de maíz. Eso es todo, ya no se le puede exigir más a esta criatura. Comprendamos esto: para fabricar una tutuca, ese grano fue pujado a los mismísimos límites a los que se puede llevar la materia en esta dimensión. El procedimiento es ma o me así: se necesita un catodio industrial, con capacidad para 3 cerdos en edad puber o 44 alfombras. Una vez calibrada la máquina, se colocan en el recinto de Cocker el bansio de pentavolano, 1/2 kg de plasma e hidrógeno líquido (si tenemos esquirlas de cuerno de unicornio que nos hayan sobrado del asado por ejemplo, ahora sería el momento de añadirlas). Finalmente nos posicionamos en el acelerador de partículas subatómicas, con cuidado de que no nos salpiquen los electrones ni el consabido merengue. Y luego, cuando empezamos a sentir el característico chiflete de estar cercanos a la velocidad de la luz, presionamos en la consola del catodio los siguientes comandos: arriba, arriba, patada baja, atrás, derecha, L2 y R2. Si la secuencia fue bien ejecutada sentiremos las cornetas. Los maíces serán pues sometidos a fusión termonuclear y a baño maría - al mismo tiempo, obvio -. Obtendremos como resultado una masa amórfala. La misma, después de ser cohibida por personal calificado y preseleccionada por una pandilla de osos hormigueros castrati, está lista para salir al mercado en forma de tutucas.


- así comenzaba el texto que presenté como tesina en la universidad. Luego de leer dos o tres párrafos, el titular de cátedra me llamó aparte. Medio que se rió primero. Después me pegó una piña en el estómago e intentó arrojarme por el ventanal que da al patio. 





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