martes, 18 de agosto de 2015

Nada que se le compare


Sí. Alguna vez llegará a nuestras vidas Esa Persona. Vendremos caminando distraídos por la noche que ya estamos acostumbrados a transitar. Y entonces la veremos aparecer en el cielo estrellado. Apenas una luz centelleante que se acerca. Nos preguntaremos incrédulos “¿Podrá ser?” Y ya será. Así de improviso el cometa caerá rasgando el cielo nocturno. Estallará junto a nosotros, haciéndonos volar por los aires. Y en nuestro aturdimiento le veremos: el Sagrado Ser.
Aquel que Nació para Caminar a Nuestro Lado. Nos acordaremos entre lágrimas de todos esos años de vacío y soledad. Pero ya nada de eso importará. Pues con solo darle la mano a esta Persona, sentiremos ese místico-mitológico estado que siempre anheló la humanidad toda.
Aquello que llaman Amor Verdadero.
Así que ya sabe. Siga contemplando las estrellas con esperanza. En algún lugar del Universo hay alguien que sufre alegremente sabiendo que un día se encontrarán. Mientras tanto trate de olvidar que es un muerto en vida, que deambula por el mundo con el alma partida. Sonría, siga caminando y no se olvide de mirar al cielo de vez en cuando. 







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