Qué
complicado el tema del amor. Uno cree que encontró a esa persona,
pero no. De repente vuelve a estar sólo. Y una parte en lo hondo de
su ser se pregunta: “Bueno, ¿pero cuando voy a poder tener paz con
esto” Y el corazón sigue anhelando ese encuentro. Es asombroso
como puede resistir tanto. Una y otra vez le es negado poder
descansar junto a otro corazón que sienta de la misma forma. Y
soporta el dolor, siempre resurgiendo y soportándolo todo. Creo que
ahí yace una fuerza superior. Ese mismo corazón es el que hace
que alguien luche toda la vida por una causa, que una madre espere
hasta el último día de su vida volver a ver a su hijo o que nunca
dejemos de tener la esperanza de encontrar a la persona de nuestras
vidas. Pobre corazón, le fue dada una tarea muy dura y noble.
Sostener la vida misma, decir con cada latido: “Acá estoy y hasta
que no me queden más fuerzas voy a seguir resistiendo”. Que
asombroso el corazón, esa llama que todos llevamos dentro y que ni
incluso la muerte logra apagar. Porque lo que hacemos con el corazón
reverbera en la eternidad..

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