viernes, 8 de junio de 2018

La paz de la naturaleza



Llegamos después de estar perdidos 7 horas en las montañas. Muchas veces se escucha en estos casos: “Estuvimos caminando en círculos”. Al revisar los mapas, nosotros vimos que en nuestro derrotero habíamos trazado un Bob Esponja más bien. Pero por fin estábamos en el refugio. Tuvimos que echar primeramente a unas cabras y a un hurón de mirada simpaticona. Al principio probamos sanamente, pero luego nos decantamos por la técnica de las patadas, ya que nos recagábamos de frío. Una vez allí nos dispusimos a hacer una fogata. En nuestro apuro y en la penumbra, todo indica que debemos haber manoteado un cartucho de dinamita entre los leños. De otra forma sería raro explicar porque voló todo en pedazos. A medida que nos fuimos recuperando, decidimos volver a nuestros hogares. No solo porque no queríamos morir de hipotermia, sino porque las cabras decidieron cobrar venganza. Y para ser sinceros nos estaban reventando. Creemos que allí fue cuando Jim murió. Es eso, o la manada de lobos que nos atacó en el valle. Difícil saberlo bien, porque ya estábamos colapsados y en un estado de cuasi demencia colectiva. De todas formas volveremos a esas cumbres, la naturaleza nos llama. Y además puede que Jim siga con vida pero tarado. Se han escuchado reportes de un hombre que comanda un escuadrón de ardillas..




No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.