viernes, 8 de junio de 2018

Adiós

No me siento enamorada” le dijo después de 3 años de estar juntos. Él, sintiendo que un abismo se abría en su interior, pensó “¿Y ahora que hago con todo este amor?. Así comenzó una épica búsqueda de sanación para parchar su alma o algo así. El psicólogo estaba completamente demente. El reiki le daba sueño y por algún extraño motivo, pedos. Al final la gemoterapia era un invento de la industria minera. La acupuntura resultó ser muy buena, pero para su tema del codo de tenista. Las constelaciones familiares resolvieron algún asunto con una abuela adicta a las pastas. Hasta que un día, mucho tiempo después, se despertó y se dijo “Sí, la sigo queriendo..” 







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