“No
me siento enamorada” le dijo después de 3 años de estar juntos.
Él, sintiendo que un abismo se abría en su interior, pensó “¿Y
ahora que hago con todo este amor?. Así comenzó una épica búsqueda
de sanación para parchar su alma o algo así. El psicólogo estaba
completamente demente. El reiki le daba sueño y por algún extraño
motivo, pedos. Al final la gemoterapia era un invento de la industria
minera. La acupuntura resultó ser muy buena, pero para su tema del
codo de tenista. Las constelaciones familiares resolvieron algún
asunto con una abuela adicta a las pastas. Hasta que un día, mucho
tiempo después, se despertó y se dijo “Sí, la sigo queriendo..”

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