viernes, 8 de junio de 2018

Esencial



Las historias trágicas también tienen una gran belleza. Provocan sentimientos muy profundos, de otro tipo. Si un estado de alegría es comparable a un luminoso bosque en primavera; la honda tristeza lo es a un paisaje invernal de noche en las montañas, con las estrellas brillando frías y lejanas. Algo así posee una hermosura diferente... nos hace reflexionar, recordar, anhelar.. Saber que precisamente el sufrimiento es parte fundamental de ser humanos. Porque sufrimos, queremos hallar la paz. Allí yace el propósito de la existencia, una búsqueda que parece inalcanzable. Y eso de una extraña manera no hace peor a la vida, la hace, precisamente, más bella.






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