Las
historias trágicas también tienen una gran belleza. Provocan
sentimientos muy profundos, de otro tipo. Si un estado de alegría es
comparable a un luminoso bosque en primavera; la honda tristeza lo es
a un paisaje invernal de noche en las montañas, con las estrellas
brillando frías y lejanas. Algo así posee una hermosura
diferente... nos hace reflexionar, recordar, anhelar.. Saber que
precisamente el sufrimiento es parte fundamental de ser humanos.
Porque sufrimos, queremos hallar la paz. Allí yace el propósito de
la existencia, una búsqueda que parece inalcanzable. Y eso de una
extraña manera no hace peor a la vida, la hace, precisamente, más
bella.

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