sábado, 21 de marzo de 2020

Carta del profeta Nehuahuanel a los Peloponesos



N: Ha sido de mi anoticiamiento que en las tierras de Samotracia se vienen sucediendo hechos de gran impudicia. Considero en los próximos meses dirigirme hacia allá en burro, mula o ganso.
Creo que es importante ver que está sucediendo con gentes que antes solían ser tan sosegadas como los samotrienses o samotrensiananos, como se les dice en la zona de Iliria oeste.
Así es que te pregunto a ti, Claudio Bolonio, ¿que es lo que realmente está sucediendo por allá?

C: Queridísimo Nehuahuanel, recibo tu carta con un tanto de sorpresa, ya que aún no me has pagado los 37 kilos de ano de lemúr que te hice traer desde el África insular.
Con respecto a lo que está sucediendo en esta ciudad, solo te puedo decir que se está yendo todo al mismísimo sorcho. Al parecer hay varios susodichos que se dedican a pintarrajear figuras obscenas en sitios públicos. Dibujan monstruosos falos, voluptuosas meretrices y rebosantes culos. Esto ha generado que se corra la voz de que nuestra ciudad es un sitio soez y por ello ya no vienen turistas ni mercantes aquí. Lo que como te imaginarás, afecta pésimamente a nuestra economía ya que dependemos del turismo y el comercio para subsistir. Estamos intentando encontrar a la pandilla de dibujantes pedorros hace 8 meses pero no damos pie con bolas.

N: Estimado Claudio, primeramente debo de proclamarte que no te pagué esa mercadería a la que te refieres porque lo que yo te había encargado eran orejas de tordo aliblanco, no anos de lemúr. Así que puedes hacer lo que te plazca con ese material, pero de mi no recibirás un duro por ello.
Ahora bien, con respecto a lo que me narras se me ocurre una posible solución.. Pueden dejar tarros abiertos de pintura en un callejón y escuenderse sobre los techos circundantes con redes en sus manos a la espera de que venga la horda de ilustradores hediondos, atraídos por el material gratis para sus ordinarias obras. Y en cuanto empiecen a dar rienda suelta a su lamentable creatividad, los entrampan con las redes para luego molerlos a patadas y posteriormente arrojarlos a un foso lleno de hienas, cocodrilos y avestruces. Espero tu respuesta para saber si mi consejo le ha sido útil a la tan querida orbe de Samotracia, la ciudad de los mil olores.

C: Noble Nehuahuanel, gracias por aclararme lo relacionado a la mercancía que tenía por tuya. Ya encanuté los anos de lemúr a un ávido comerciante selyúcida. Y con respecto al problema que nos aquejaba.. ¡lo hemos solucionado utilizando tu sabio consejo, alabado seas! Aprehendimos a los maleantes y los golpeamos hasta casi desfallecer. Prácticamente no hizo falta lanzarlos a un foso repleto de alimañas. Ya todo volvió a la normalidad en nuestra amada ciudad. Espero que pronto puedas venir a visitarnos.
N: Virtuoso Claudio, me alegro enpordemás por lo que me cuentas. En un mes estaré llegando allá. Mientras viajo te pido que me consigas un cargamento de pestañas de marmota y otro de codos de mirlo rojo que sabré pagarte en algún momento. Mañana mismo parto con rumbo a Samotracia, la ciudad de las tres cloacas. Estoy preparando mi equipaje y poniendo a punto mi ganso para el periplo.




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