sábado, 21 de marzo de 2020

Los que danzan entre las estrellas


Y un día nos cansamos. Ya no podemos más. Nuestro cuerpo se rinde y deja de funcionar. Es entonces cuando el soplo de vida que nos fue insuflado parte a otra realidad. Por fin se acabaron los esfuerzos para mantener andando ese vehículo de materia que tantos momentos de gozo y dolor nos dió. Ahora somos libres, libres al fin. Vamos a poder descansar por un buen tiempo de los pesares del plano físico. Por fin vemos claramente todo lo que no pudimos ver cuando estábamos atrapados en ese perturbador sueño llamado “vida”. Pero tarde o temprano debemos volver a ella. Bajo una nueva forma que va a experimentar lo necesario para su crecimiento interno. Y así una y otra vez, se repite la rueda del Samsara. Se repite por miles de años. Hasta que un día, después de incontables aprendizajes, logramos la iluminación espiritual. Samadhi, Nirvana, Éxtasis.. se lo ha llamado de muchas formas. Pero su significado es el mismo: hemos pasado la prueba de la existencia terrenal. Es allí cuando el ser humano conoce por primera vez la verdadera paz de su espíritu. Ahora puede descansar, se ha ganado su lugar en la eternidad. Dicen que muchas almas, llegado este punto, deciden desencarnar a voluntad. Es como cuando uno es chico y se entera que ya nunca más tiene que ir al colegio. La felicidad es tan grande, la alegría indescriptible. A veces esos espíritus libres hace poco, desean compartir el gozo con sus hermanos que todavía se encuentran en el plano físico. Radiantes, bajan desde el Paraíso a danzar entre las estrellas. Y a veces los vemos en los cielos: brillantes luces que evolucionan por el firmamento moviéndose de forma sorprendente.
Nosotros acá abajo, tan chiquitos e ignorantes pensamos alarmados: ¿¡Pero qué es eso?! ¡¿Es un ovni?! No, no lo es. Eso que baila en el infinito es alguien que simplemente encontró la felicidad. Su vida es danza, su cuerpo es luz, su sentimiento la dicha, su mayor tesoro es la paz, su más grande deseo es que también seamos libres. Y por eso descienden a nuestra realidad, para intentar despertarnos. “Despierten pequeños humanitos, despierten. No tienen por qué seguir sufriendo. ¡Despierten de una vez, por favor!”





No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.