domingo, 31 de julio de 2022

El Cielo en la Tierra

 

¿Quién no ha deseado alguna vez abandonar este envoltorio corporal y experimentar la libertad de la inmaterialidad? Todos de alguna forma u otra buscamos evadirnos de esta realidad que tantas veces nos pesa. Alcohol, drogas, sexo, deporte, meditación.. son algunas de las diferentes formas que encontramos para escaparnos por un rato de la carga que es nuestra experiencia en este plano. Pobre el ser humano al que le ha tocado padecer de esta forma su propia existencia. No sabemos por qué, pero en el fondo de nuestro espíritu siempre hay una parte nuestra a la que le falta algo. Solo quisiéramos llenar ese vacío y estar en paz. Qué trágica belleza tiene el hecho de que en los momentos más dolorosos, de las profundidades de nuestro ser brota ese sufrimiento en forma de fluido vital, agua, que derramamos por los ojos. Por unos momentos pareciera que, ya no pudiendo contener más el dolor que cargamos, fluye de nuestro interior la esencia vital. Se nos va un poquito de vida, por esas, las llamadas ventanas del alma. Y por algún poético guiño, muchos de nosotros anhelamos también algún día encontrar unos ojos en los que pueda descansar nuestro corazón. Alguien que nos haga sentir menos solos. Por suerte a veces encontramos a ese alguien. Entonces ya no tenemos tanta necesidad de evadirnos de este plano. Y el tiempo que sea que dure eso, estando acompañados el vacío en el alma se siente mucho menos...





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