¿Es que acaso alguna vez te has detenido a contemplar el milagro de tu vida? Tú, que eres la síntesis de millones de años de evolución. Tú, que contienes en tu organismo la esencia de las estrellas. Tú, que por un designio de lo Alto has venido a habitar en el reino de lo que es. Tú, que eres el crisol donde día tras día se funde el espacio y el tiempo, brindándote incontables posibilidades. Tú, que tienes en tu pecho un sol que te impulsa a seguir en las peores adversidades. Tú, que eres portador de una consciencia que puede develar los misterios del universo. Tú, que has sido bendecido con un espíritu inmaterial e indestructible, chispa divina del Creador. ¡Despierta, tú que duermes! ¡Despierta y ocupa el trono de tu propia existencia!

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