Ya
habiendo rebasado los límites de la pelotudez más asombrosa es que
me encuentro en esta situación. Es que.... ¿cómo decirlo? Nunca
creí que fuera posible que en este mundo pasaran ciertas cosas tan
subnormales. Por lo que he decidido arrojarme desde un acantilado. O
bien envolverme en cartuchos de dinamita -cual arrollado de pollo- y
explotar sin previo aviso. Si explotara sería en un shopping o un
supermercado. Creo que haría bien librando a este planeta de unos
cuantos infelices. Todo empezó un día en el que como tantos otros
prendí la tele. Y ahí estaba en horario central. Los teletubbies.
Entonces llorel. Si, llorel. Es como llorar pero con L. Llorel mucho.
Y en mi desesperación dijómememe a mi mismo “Aespera. Dale una
oportunidad mas a todo este sinsentido que se ha vuelto la vida”.
Me eché una siesta. Al despertar prendí de nuevo la televisión.
Tal vez debiera haber tenido la sabiduría de cambiar de canal antes
de irme a dormir. En fin. Surgida de las profundidades de la anomalía
mas aberrante escuché la siguiente canción “Barney es un
dinosaurio que vive en nuestra mente y cuando se hace grande es
realmente sorprendente...” “Estamos listos” me dije. “No
tengo nada más que hacer en este mundo”. “Desenchufo la plancha y
me suicido” Y entonces sentí como un fuego abrasador me consumía
por dentro y llenaba mi ser de un éxtasis indescriptible. Una luz
dorada me envolvió y perdí el conocimiento. Al recobrar la
conciencia me encontraba en lo que parecía ser una nube. Un hombre
vestido de Rafaella Carrá (pero de blanco) se hallaba en frente mío.
Y me dijo las siguientes palabras: “Hombre mortal has de saber que
la pelotudez tiene un propósito en la existencia. Es tan importante
como el amor, la ropa interior o los diccionarios. Pareciera que por
momentos el Altísimo esta jugando al jenga con la humanidad. Pero no
es así. Pues veraz, si no pasaran pelotudeces nada sería lo mismo.
Einstein no hubiera nacido si su padre no se hubiera olvidado las
llaves adentro del auto. Gandhi hubiera sido jugador de tenis si de
chico no se hubiera trompezado con un gato. Mozart no se hubiera
dedicado a la música si no hubiera visto como ejecutaban a un hombre
por tocarle el culo a una vieja. Vuelve a tu plano Hombre mortal. Y
de ahora en mas enaltece la estupidez, la imbecilidad, la
incoherencia y todas esas cosas. Pues sabed que aun hasta al Eterno
Inmanifestado alguna vez se le ha escapado un pedo”

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