“Y que decir del hombre, ridícula criatura si las hay. Desde sus comienzos demuestra ser un verdadero pelmazo para sí mismo y todas las desdichadas bichas del planeta. Pero al mismo tiempo su situación genera lástima: ha sido arrojado a la existencia sin más, improvisadamente se diría. Como si de un amargo chiste se tratara, su propia esencia parece carecer de sentido. El mismo intelecto que lo hace destacarse entre los animales, es el que le genera las lamentables conductas demenciales y autodestructivas que lo caracterizan. En los últimos 50.000 años, donde supuestamente alcanzó el clímax de su desarrollo, solo ha derrapado de la manera mas aberrante. Hace poco tiempo, ciertos individuos (rozando la estupidez mas abyecta) han logrado sembrar entre sus congéneres la ideología de que su planeta tiene forma de cucurucho. Esto es solo un triste detalle que se suma a la interminable lista de hechos paparruchísticos que caracterizan a esta especie. Ya todos saben muy bien de su repetitiva costumbre de generar guerras, destruir ecosistemas y demás actividades que no es necesario detallar. Mi propuesta es darles a estos tragicómicos seres unos 1000 años más. Si en ese lapso de tiempo no rectifican su caminar, será necesario dirigir nuevamente un asteroide hacia su planeta. Como sabrán esto ya se ha hecho en el pasado para corregir el caso de los dinosaurios y los atlantes (que sucumbieron tras descubrir la fabricación de los embutidos). Sin más, dejo el estrado con unas últimas palabras: propongo que se le quite la tutela de la Tierra a los reptilianos. Se han hecho auditorías sobre su manejo del presupuesto y hay fuertes evidencias que han estado desviando fondos hacia un paraíso fiscal en Zeta Reticuli. Vergüenza debería darles, sabandijas interdimensionales”
miércoles, 25 de agosto de 2021
El intraterrestre
En esa época andaba muy mal. Estaba contrariado con la vida, me levantaba y me iba a dormir con un nudo en el pecho. Me oprimía y entristecía el sólo hecho de existir. Cierto día de radiante sol, tuve un extraño impulso. Sentí la necesidad de alejarme de la ciudad, de ir a la naturaleza. De caminar por la hierba, escuchar el canto de los pájaros, de oír el sonido de un manantial, de contemplar las nubes en calma. Un corto viaje y me encontré en las montañas. Pasé horas disfrutando de estar en tan diáfano lugar, después de semanas de malestar sentí mi alma alivianada. Al atardecer comencé a caminar entre valles y colinas. Iba como en una especie de trance, algo me señalaba que tenía que seguir. Al llegar a una ladera me detuve. Las primeras estrellas ya aparecían en el firmamento. Observé el paisaje disfrutando de la calma del lugar y luego.. perdí el conocimiento. Al despertar me encontraba en otro sitio. Ahora las estrellas brillaban intensamente, bellas y distantes. Me hallaba de frente a un enorme pórtico tallado en la misma roca del cerro. Me sentía expectante, algo estaba a punto de ocurrir. De repente estaba ahí, en el umbral. Lo primero que vi fue el rostro. Había algo de majestuoso y antiguo en él. Sus facciones transmitían paz y poseía una gran belleza. Pero había algo más. Aún hoy en día me cuesta ponerlo en palabras.. Algo sobrenatural y terrible emanaba de ese rostro. Un poder enorme vibraba en la mirada de ese ser. Era sobrecogedora, por un momento sentí temor. Irradiaba una energía imponente e indescriptible. De pronto lo supe, no era humano. Al menos no en la forma que solemos usar esa palabra. Cobré consciencia de su tamaño, era gigantesco. “Parezco un niño a su lado” pensé, no sólo por la diferencia física. Me vi como una insignificante y miserable criatura ante su excelsa presencia. “Pobres de nosotros los humanos” continué pensando. Y como si estuviera escuchando mis pensamientos, su mirada cambió. Me observó con compasión, casi con lástima. Ahora me arrollaban oleadas de amor, un amor que ni remotamente se parece a lo que yo conocía hasta ese momento de mi vida. Y entonces comenzamos a hablar. Digo hablar a falta de un término más adecuado, porque era un intercambio de espíritu a espíritu. Fue la experiencia más hermosa de mi vida. Había en este ser una sabiduría, inteligencia y sentimientos tan profundos.. creí que mi mente y mi corazón iban a colapsar.
Lo próximo que recuerdo es que volví a estar en la ladera donde había perdido el conocimiento. Caminé como en sueños por los valles mientras las montañas reposaban en una noche apacible.
Volví a mi hogar. A muy pocos les conté sobre la experiencia. Me da la sensación que no es necesario que ande hablando sobre eso. A veces pienso si tengo que compartir lo que sucedió, dar un mensaje para la gente. Pero algo me dice que no.. que es mejor compartir mi historia sólo con quienes sé que la van a valorar. Hay mensajes que no son para todos, al menos todavía.
Y cuándo en ocasiones veo hechos horribles y espantosos que ocurren en este mundo, me acuerdo de ese día. Me acuerdo que hay seres que nos cuidan y velan por la humanidad. Me acuerdo que hay un lugar en dónde siempre brillan las estrellas en paz. Me acuerdo que cuando andaba mal, alguien que ni conocía me tuvo presente y me invitó a pasar un día en el campo, a sentir el pasto entre mis pies, a oír los pájaros cantar y contemplar el cielo tirado en la hierba.
La de siempre
Nos ha tocado ser humanos, que tragedia. O eso parece al menos. Hasta ahora no se ha podido extraer exitosamente el testimonio de un delfín o un avestruz, por ejemplo. Pero hay fuertes sospechas de que casi la totalidad del resto de los animales la pasa mejor que nosotros. Ni siquiera estamos seguros de pertenecer del todo a esa alegre familia. Y ahí ya se empieza a ver cual es nuestro problema... pensamos. Algunos podrán decir que gracias a eso hemos llegado tan lejos. Pero estoy seguro que si algunos seres más evolucionados se pusieran como jurado de los habitantes de este planeta, con suerte estaríamos peleando por el décimo lugar con los grillos topo (que son bichos bastante chotos, dicho sea de paso). Es cómo que nos estaría costando muchísimo superar esta adolescencia que viene atravesando nuestra civilización desde hace unos 9000 años. Y por como se vienen dando las cosas últimamente, tampoco es que las proyecciones sean para nada positivas. No quiero caer en la tan trillada postura de que sería mejor que caiga un meteorito y libere de su miseria a la humanidad de una vez por todas, peeero por lo pronto no veo una mejor solución a este martirio autogenerado que es nuestra existencia. Sepan disculparme pero no puedo seguir hablando de temas tan terribles. Iré a ver memes para apaciguar mi espíritu.
lunes, 19 de octubre de 2020
Victoria o muerte
Todo comenzó en Septiembre de 2020 cuando descubrí que mi pava se había pinchado. Así es, un día al prepararme un café, noté que goteaba cuando le puse agua. Y ese, mis queridos amigos, fue el principio del fin. Al ver las gotas que caían indiferentemente de la base de la pava, algo cambió en mi. Fue como que en cierta forma, en lo profundo de mi ser algo se quebró. Simplemente no había vuelta atrás. Ese mismo día empecé a organizar un grupo antisistema. En los primeros 3 meses ya éramos 150 personas trabajando conjuntamente. Al año ya teníamos una red global con centros de operaciones en 20 países. Al cabo de 2 años ya estábamos listos para dar el golpe definitivo. Habíamos identificado alrededor de 10000 personas que se encontraban en la cúspide del poder mundial. Ellos eran quienes tenían esclavizada a la humanidad y los que sabían como funcionaban las cosas los llamaban Shadow Government, Deep State, the Cabal, Illuminati, etc. En un operativo relámpago, capturamos y ejecutamos a todos esos nefastos personajes. Hubo caos social, persecuciones y golpes de estado. Pero poco a poco un nuevo mundo se fue creando, ya que también encarcelamos a políticos o a toda persona que pretendiera seguir con el viejo paradigma y tuviera poder, dinero o influencias para hacerlo. Muchas multinacionales y bancos dejaron de existir. Y por fin, después de siglos de opresión y maldad, la humanidad comenzaba a ver una nueva luz. El amanecer de una nueva era se podía ya sentir. Este iba a ser un mundo basado en la empatía, la cooperación para el bien de todos, la igualdad y el respeto por la naturaleza. Murió mucha gente y por momentos pensamos que la situación se nos había ido de las manos. Pero al final, todo valió la pena. Habíamos derrotado al Nuevo Orden Mundial y le habiamos permitido al ser humano comenzar de cero para crear una realidad luminosa. Cuando tuvimos que diseñar una bandera que represente a la nueva humanidad, no pudo ser de otra forma. En el año 2023 en todos los países del mundo flameaba una bandera en la que se veía una pava goteando.
Soledad
Desde
que el ser humano es, alberga en su interior un vacío existencial.
El hombre sabe que sufre pero no sabe como dejar de sufrir. Hace
milenios ha ido transitando sendas que no le dieron solución a su
padecimiento. Y no sólo eso, sino que se ha extraviado de tal forma,
que ha convertido a este mundo en un lugar terrible y desolador. Pero
entre medio de todo esto han encarnado grandes maestros espirituales
que brindaron una clara respuesta sobre como traer paz al
espíritu. El ser humano en general ha desoído esas sagradas
enseñanzas que son la solución a todos nuestros problemas en lo
individual y a nivel social. Pero siempre ha habido una minoría que
sí escuchó a esos mensajeros de la Eternidad. Ellos son quienes
trabajan como pueden por un mundo mejor. Todo el que hace el bien,
más allá de sus creencias, trabaja para ese mismo plan de
redención. La gran verdad que es tan sencilla que parece difícil de
entender y aplicar, es que hay que hacer el bien. Eso es todo. Ya lo
dijo Jesús hace miles de años: “y conoceréis la verdad, y la
verdad os hará libres”
Algún día lo lograremos. Mientras
tanto, aquí estamos los humanos... siempre anhelando, aunque sea por
unos instantes nada más, dejar de sentirnos perdidos y solos en el
fondo de nuestro ser. Aunque sea por unos instantes, sentir verdadera
paz.
martes, 13 de octubre de 2020
Relatos de Alanthar sobre la vida en la Tierra VI
Mi nombre es Roberto Gambrulo, tengo 57 años y voy a contarles un hecho que me sucedió hace años y cambió para siempre mi vida.
Era el año 1983. En esa época estaba viviendo sólo por trabajo en la Pampa, en un pueblo llamado Caleufú. Me encontraba durmiendo en mi casa, cuando alrededor de las 3 de la mañana me despertó una intensa luz que entraba por las ventanas. No podía ver prácticamente nada por la intensidad de esa luz y se escuchaba un fuerte zumbido. De repente aparecieron tres figuras en mi habitación, solo podía distinguir sus siluetas. Tenían alrededor de 1,20 metros. Eran delgados y con enormes cabezas. Uno de ellos se acercó más que los otros y de repente me di cuenta que no me podía mover. Estaba paralizado y el pánico se apoderó de mí. La criatura se puso tan cerca mío que pude ver claramente su rostro: tenía dos grandes ojos totalmente negros con forma de almendra, por nariz apenas dos pequeños orificios y la boca era una diminuta línea horizontal. Después me enteré que este es el típico aspecto de una tipología de extraterrestres a la que se denomina “grises”.
Este ser agarró uno de mis brazos y me pinchó con una aguja. Yo les pedía mentalmente que por favor se vayan, pero si podían percibir mis pensamientos no parecía importarles en lo más mínimo.
Luego los otros dos que estaban más lejos comenzaron a aproximarse. Vi que cada uno tenía en sus manos unos horribles instrumentos metálicos que parecían hechos para cortar o algo así. Ante mi horror me di cuenta que entre los tres estaban rotando mi cuerpo, dejándome boca abajo. Luego me bajaron los calzoncillos. Y en el momento que sentí que estaban empezando a introducir uno de esos aparatos en mi ano, sucedió lo increíble dentro de lo increíble. Una luz multicolor que no cesaba de cambiar se superpuso a la luz blanca que había antes, al mismo tiempo que se empezó a escuchar una música. Después pude identificar el tema, era “Modern Talking ft. Eric Singleton - You Are Not Alone”. Inmediatamente los humanoides pararon con su procedimiento de invadir mi ano. Me pareció que ahora ellos estaban asustados. De repente hubo un fogonazo de luz dorada y apareció otro visitante del cosmos en mi cuarto. Pero este era igual a un ser humano. Muy bello, de unos 2,50 metros de alto, rubio con pelo hasta los hombros y de ojos celestes. Vestía un mono ajustado de color azul. Me miró, sonrió y me hizo el conocido gesto del pulgar hacia arriba. De pronto los miro a los grises y gritó muy enojado “Siempre haciendo las mismas porquerías ustedes.. ¿cuándo van a aprender a respetar un poco, che? ¡Fuera, bichos de mierda! ¡Fuiira!”. Acto seguido le metió un patadón al humanoide que tenía más cerca, con lo que el desdichado voló unos metros hasta darse con la pared. Se levantó costosamente y los tres salieron corriendo por la puerta. Luego se escuchó un potente ruido y la luz blanca desapareció, quedando sólo la multicolor de la nave del extraterrestre heroico. Ahora se escuchaba de fondo “Laïka - Vitalic”. El benévolo ser hizo un gesto con la mano y recuperé la movilidad. Le agradecí por salvarme de esos engendros. Entonces él me dijo: “Soy Alanthar, uno de los tantos seres que trabaja sirviendo al plan del Creador. Nunca olvides que donde está tu corazón, está tu fuerza. Hay una chispa del Hacedor en todos nosotros. Algún día también podrás volar por los cielos como yo, mientras escuchas altas playlists y le brindas luz a los seres menos evolucionados que tú. Pero para eso falta aún. Primero tienes que superar los aprendizajes del plano en el que te encuentras. Hasta siempre Roberto. Y recuerda: haz el bien sin mirar a quien”
Poca gente ha creído mi testimonio. Pero eso no me importa, yo lo viví y sé que es verdad. A veces cuando ando medio mal, me pongo a contemplar las estrellas. Y casi siempre en esas oportunidades veo una luz que se mueve alocadamente en el firmamento. Sé que es Alanthar que me hace saber que me sigue acompañando, lejos pero a la vez muy cerca.
Relatos de Alanthar sobre la vida en la Tierra V
Este sería un gran desafío para nosotros, los servidores de la Luz. Teníamos que atacar la base reptiliana más grande del mundo. Obviamente se encontraba en EEUU. Donde más sino?
Los reptilAnos tenían alli su base principal de operaciones a la cual “invitaban” de cuando en vez a los líderes humanos del mundo. Era ahí mismo donde se encontraba la verdad de la milanesa, geopolíticamente hablando. Por eso era necesario dar al traste con este pútrido lugar. El mensaje nos llegó inesperadamente. Estábamos en la nave que capitaneo, Hakor-sul, cuando enredepronto se materializó un ser de la más alta categoría monotributista celestial: un serafín. Nos inundó con oleadas de amor, sentimos una gran paz y sin medias tintas nos dijo: “Revienten a las demoníacas fuerzas primigenias que siguen coagulando el desarrollo de la conciencia de los humanos de la Tierra. Ya va siendo hora de arrojarlos al abismo, por no decir a la mierda.” Acto seguido, desapareció. “Bueno, bueno, bueno, pero que sorpresa sorpresiva” nos dijimos. Hace rato que no recibíamos ordenes del Altísimo acerca de una confrontación directa. Pero sabíamos que no tardaría en suceder algo como esto, pues la Segunda Venida se estaba acercando. Así fué como nos pusimos a entrenar durante unos eones. El tiempo pasa distinto en la cuarta dimensión, no me voy a ni gastar en como se traduciría eso a su tiempo tridimensional. La cosa es que nos preparamos y... pum. Nos aparecimos en la base reptiliana. Les dimos con una intensidad que ni te cuento. Ni te cuento porque tambien es dificilísimo explicar lo que es una pelea en la dimensión en la que estamos. Ustedes, humanos, desde su plano de existencia todo lo que podrían percibir es algún terremoto, más estrellas fugaces que las de costumbre y zumbidos en el aire. Peeero en nuestro plano te la debo. Fue un desgüace. ReptilAnos muertos por todos lados, sus naves explotadas, sus ciudades vueltas polvo y cenizas. Fue más o menos parecido a lo de Sodoma y Gomorra, pero bastante peor. Así que bueno, concluimos con la batalla sin mayores dramas. Claramente “murieron” algunos de los nuestros. Ustedes allá en su mundo ordinario van a sentir los efectos de lo que hicimos en el 2070 aproximadamente. Lo importante es que todo va a salir bien, no tengan miedo. Lo del virus ese parecido a la gripe era parte de la estrategia de esos inhumanos reptiles. Ahora ya saben como viene la mano, para que después no les cuenten otras versiones chabacanas. Saludos y hasta siempre, no se olviden de tomar sol y hacer el bien sin mirar a quien.
lunes, 10 de agosto de 2020
Relatos de Alanthar sobre la vida en la Tierra IV
Desperté del viaje en criogenia con un tremendo dolor de cabeza. En parte debe haber sido porque Hakor-Sul me quiso sorprender con un desayuno sorpresa y se le quemó todo. Había una humareda hedionda adentro de la nave. Se le quemaron hasta los huevos y el café con leche, algo que hasta el día de hoy no puedo entender. En fin, salí de la capsula y me dirigí al centro de mandos. Si, efectivamente ya nos encontrábamos en el nauseabundo planeta llamado “Tierra” por sus desdichados y alterados habitantes. Iniciamos nuestro descenso en el país llamado Estados Unidos, pero se dieron cuenta de nuestra presencia y nos empezaron a tirar con de todo. Nuestra idea era ir al Monte Shasta a ver como venían nuestros hermanos del cosmos ahí. Pero se complicaba el asunto si teníamos que estar esquivando drones y misiles. Así que cambiamos de rumbo hacia otro país, Argentina. En el camino le tiramos comida a una manada de delfines, que nos agradecieron con elaboradas piruetas y saltimbancos oceánicos. Que criaturas mas loquis. Finalmente arribamos a Erks, la consabida ciudad donde se encuentran los remanentes cósmicos siderales. Allí, apenas apersonarnos en la ciudad etérica nos comimos una hamburguesa de helio acompañada con lluvia de papas de osmio. Estábamos ya cagados de hambre claramente. El resto de mi tripulación eran unas siete entidades cósmicas más como yo. Pero de ellos no diré ni sus nombres ni nada.. porque que te importa eh? Metete en tus asuntos. Ah re ortiva ese Alanthar. Pero bueno, dejemos de hablar de mí. La cosa es que en Erks cada navegante de Hakor-sul se fue a hacer la suya. Yo, particularmente, me fui a jugar al ping pong con un amigo que es de las Pléyades. Y bueno, si, no hay nada trascendente para contar hoy; la vida de los seres de luz que ya no tenemos que volver a encarnar en un cuerpo físico es así. La pasamos bomba, man. Lo único que hice ese día fue tipo 3 de la mañana salir a hacer circunvoluciones por el aire en forma de esfera de luz. Eso era para que alguien de la ciudad de los terrestres de Capilla del Monte me viera y se les eleve un toque la conciencia. Son bastante cabeza dura los humanos, pero de a poquito van aprendiendo.
Relatos de Alanthar sobre la vida en la Tierra III
Me encontróbeme piloteando (y pelotudeando) mi nave cuando redepente algo llamó mi atención. Era un grupo de terráqueos agarrándose a las ñapis. Se estaban dando para que tengan y para que guarden. Se estaban tirando con de todo. Mientras esto acontecía había un grupo de personas que no hacía nada, solamente miraban. Decidí entonces dejar flotando mi nave entre los cumulonimbus, a unos 10 km de altura sobre el lugar donde se desarrollaba la trifulca. Entonces me teleporté allí donde las habas se cocían. Adopté la forma estándar de los seres de luz cósmicos: un humano alto de cabello rubio, ojos celestes y facciones armoniosas. Una vez apersonado en el lugar de los hechos noté que el sitio donde la piñacera tomaba lugar era un centro de convenciones. Le pregunté a uno de los observadores el por qué de la conducta retrógrada-violenta-simiesca de quienes se trompeaban. Me dijeron que era una batalla entre terraplanistas y humanos “normales” (porque bien sabemos que en realidad están todos medios chapa en el fondo). Yo le conteste al hombre que me explicaba un “Ahhhh, mire usted” y revoleé mis ojos hacia arriba. Volví a mi nave por el consabido método de traslación y rotación de moléculas. A bordo de Hakor-Sul, mi fiel y sintiente vehículo cósmico, tomé una decisión drástica. Con un rayo tractor levanté en vilo a todos los terraboludistas y los alojé en una jaula de aleación con níquel y oro. Estaban sedados igual, como dormidos. Luego hicimos un viaje que duró aproximadamente tres sistemas solares. Y luego con calma y sabiduría deposité a estos pobres humanitos de la tierra plana en un planeta acorde a su nivel de estupidez. Cosa de que se pudieran codear en paz con sus pares. Luego me cambié rápido y fui a buscar a mi compañera que desde hace unos 3000 años está viviendo en las Pléyades. Me queda un poco lejos, pero siempre en el viaje voy hablando con Hakor. Además a mitad de camino venden unos panchos con crema de hidrógeno estelar que ni te cuento.
domingo, 7 de junio de 2020
Encuentro cercano con 3 tipos
Llegamos
al Uritorco finalmente. Armamos las carpas y salimos a caminar.
Habremos andado durante media hora cuando sucedió algo que cambió
para siempre mi vida. Redepronto unas nubes bajas nos rodearon por
completo, no se podía ver nada. Empecé a sentirme mareado y perdí
el conocimiento. Lo próximo que recuerdo es estar sentado en un
lugar extraño, algo me decía que estaba adentro de la montaña. Al
frente mío había tres seres muy parecidos, altos con el pelo
largo y rubio, de ojos celestes, llevaban un traje sin costuras de
color azul. El del medio comenzó a hablar: “Mi nombre es Alanthar,
soy uno de los veedores asignados para este planeta de cuarta. Mirá
nene, este mensaje después escribilo, compartilo, no sé, hace lo
que puedas para que le llegue a la mayor cantidad de gente, vos
verás. El tema es el siguiente. Tienen que hacer algo ya, esto está
pero como el orto, disculpame la expresión, pero no hay otra forma
de decirlo. O sea, ¿hasta cuándo hermano? Se vienen matando desde
el paleolítico por motivos tan elevados como quien es dueño de un
pedazo de carne. En el neolítico por quien es dueño de un pedazo de
tierra y de ahí para adelante porque el otro piensa distinto o algún
otro ridículo motivo. Ya estaríamos estando con ese comportamiento
che. No te pido que me tengan lista una sociedad utópica de acá a
100 años, pero dejen de matarse por un rato por diooo. ¿Qué
carajos les pasa? Hace más o menos 200.000 que existen como especie
y siguen en la misma. ¡¿HASTA CUÁNDOOOO?! ¡¿PERO HASTA CUÁNDOOO
VAN A SEGUIR ASÍ?! Perdoname, me cuesta contenerme, pero es que este
tema ya se me está haciendo pesado. No puede ser che, es una
vergüenza esto. Mirá como quedó Marte, palmaron todos, se hicieron
pingo entre ellos. Un desperdicio. No hagan lo mismo ustedes, les
tenemos fe no sé ni por qué ya. Este tema de la no intervención
directa nos pone las cosas muy difíciles. Que más querría yo que
agarrar mi nave y materializarme simultáneamente en las 10 capitales
más importantes del mundo. Bajarme de ella y decirle a la humanidad:
“No están solos en el multiverso, bla bla bla”. Pero no macho,
la cosa no es así. Ustedes solitos tienen que encontrar la forma de
salir adelante, sino no tiene chiste. Sería como que un padre le
haga la tarea a su hijo. No tiene sentido así. Ahora te vamos a
devolver a tu plano. Andá nomás y ojalá que algunos te den
pelota.”
Más o menos eso fue lo que me dijo el individuo
pandimensional ese. Así que ya saben, que se yo, tratemos de no ser
tan soretes entre nosotros.









