martes, 21 de diciembre de 2021

Relatos de Álanthar sobre la vida en la Tierra X

 


“Álanthar, se que esta misión que te encomiendo es un cogornio, pero sólo tú puedes con ella.” Esas fueron las palabras que me dirigió el comandante de la nave nodriza en la que estoy hace 11000 años. El nombre de mi superior es Irminsúl y hace honor a él (ah cualquiera). La cosa es que yo le dije: “Cero drama, bro. Para eso estamos acá”. A lo que él me respondió: “No seas un ordinario intergaláctico y dirígete a mí de manera respetuosa”. No, mentira nada de eso pasó. Lo que sí pasó es lo de que me encomendó una difícil misión. Ir a destruir la base de los grises del planeta Xlodron. A la cual ya había intentado reducir a cenizas cuánticas en una misión anterior, pero en ese caso todo salió como el sorcho. Mientras ultimábamos detalles de lo que sería el plan para llevar a cabo mi epopéyica campaña, se acercó a nosotros un personaje por todos conocidos en la nave. Se trataba de Denrien-co, un ser solar de inigualables capacidades científicas y creativas. Se aproximó levitando rodeado de un halo de luz dorada y me dijo: “Álanthar, debes empezarte a peinar raya al medio” Re que no fue eso lo que dijo. Me dijo: “Álanthar, sé de la importante labor que realizas desde hace eones combatiendo reptilianos, grises y demás bichas chotísimas que habitan el cosmos. Por eso te he fabricado esta nueva arma. Tienes que posicionar el magneto heptadimensional en la zona de tu corazón. Cada vez que rías, sientas amor o paz; se cargará energía en tu esta escopeta electromagnético-causal. Y de esa forma cuando te encuentres en batalla, al apretar el gatillo, saldrá un bolo de plasma ionizado con energías de alta vibración. Este tipo de energías sintetizadas a partir de emociones purísimamente puras, es terriblemente destructivo para seres de planos oscuros.” Con ese impresionante artilugio me encaminé a abordar mi fiel y peripatética nave, Hakor-Sul. Estuvimos un rato chacoteando y poniéndonos al día, luego le conté lo que teníamos que hacer. Se mostró un tanto reacia, porque la última vez que intentamos destruir esas bases casi nos la dan. Le prometí que al terminar con esta bélica faena sideral, íriamos a ver las guarderias de estrellas en las Pléyades (de paso yo visito a mi novia que vive allá). A lo que Hakor accedió. Me subí en ella, pusimos el campo merkaba a funcionar a 777 hertz y aparecimos instantáneamente en Xlodron. Como ocurre en los viajes interdimensio-espaciotemporales, a nosotros nos pareció que el viaje duró 3 horas. En ese rato recordámos pasadas aventuras con mi nave y nos embambilamos de la risa. Así fue que cuando llegamos al planeta, mi escopeta anidimensional estaba con una carga de una potencia que ni te cuento. Me multipliqué taquionicamente en 44 bases de los nefastos grises al mismo tiempo. Allí los recagué a escopetazos, no quedando ni tan sólo uno de ellos. Pero hubo una base en la que no cesaban de aparecer estas pedórrilas creaturas. Por lo que replegué mis 44 dobles etéricos en mi verdadero yo, el Álanthar original digamos. Y seguía mata que te mata grises. El último que quedaba, apretó un comando antes de que yo lo escopeteara. Y como consecuencia de su vil actuar, vi como una puerta enorme comenzaba abrirse. Sí, lo que salió de ahí era un gigantesco reptiliano de 7 metros de alto, de la casta draconiana. Hedionda criatura si las hay: tanto por su maldad, como por su olor a huevas podridas. Le pegué varios tiros, pero no parecían hacerle nada. Se me había acabado la carga y no se me ocurría que hacer. El bicharrancio se avalanzó sobre mí y yo ya me veía siendo despedazado por esta horrípida criatura. En eso Hakor-sul, se metió entre las patas de la bestia, haciéndola trompezar. Cayó de bruces, dando su cara contra el piso. Tuve una súbita revelación y materializando mi espada de luz crística, le revané la cabeza. Abracé a Hakor y agradecimos al Creador por tal hazaña intergaláctica. En la nave madre nos recibieron con dicha, cháchara y dicharacherismos. Esto es así, los buenos siempre ganamos.




martes, 28 de septiembre de 2021

Dale, yo te aviso

 

No es que alguna vez haya sido un asunto sencillo esto del “amor”. Por este motivo nos llegaron hasta hoy relatos de parejas que se suicidaban, se generaban guerras entre países o el de la chica a la que se le llenaron los ojos de amaneceres en el muelle de San Blas. Encima, muchos de nosotros, siendo criados con romances hollywoodenses, hemos sido engañados cruelmente. Eso del amor eterno y el final feliz corriendo por una pradera tomados de la mano, puso la vara vaya a saber donde. Pero en estos últimos años con las redes sociales, las cosas escalaron a un nivel tragicómico sin igual. Nunca hubo tantas maneras diferentes de tener desencuentros. Personas que en los primeros tiempos respondían con un “Holaaa” cargado de interés e ilusión, después de verse un par de veces, terminan convirtiéndose en un triste y desagradable doble tilde azul. Y así una y otra vez, acumulamos incontables experiencias con gente que nos hace sentir mal y también nosotros a ellas. “Es que le gustaban demasiado los carbohidratos”, “Lo que pasaba es que laburaba mucho”, “Me cansé de que siempre quisiera quedarse a dormir”. Nunca nadie es suficiente. Pasan los años y uno comienza a preguntarse de que va toda esta historia, que pareciera una mezcla de comedia estúpida yankee y tragedia griega desoladora. Porque estamos bien así sin nadie, pero a la vez no. Nos gusta que nadie nos haga reclamos, no tener que dar explicaciones y ser libres. Pero también cuando volvemos a las 4 de la mañana, solos, después de una salida, a veces no podemos evitar bajar la guardia. Y es ahí cuando se manifiesta la ausencia que habita en lo profundo de nuestra alma. Nos acordamos de ese “alguien” que alguna vez quisimos. Del olor de su pelo, la textura de sus labios, el sonido de su risa.. Duele mucho pensar que alguna vez estuvimos bastante cerca de ser felices junto a otro.. Y entonces justo nos responderá un chat algún infeliz ser al que le escribimos hace 5 horas o más. Al que claramente no le contestaremos ahora, mañana o tal vez nunca jamás. Porque ya hace rato que nadie nos importa de verdad. Quedará ese mensaje flotando en la “nube” hasta que termine el universo, junto con miles de millones de patéticos intentos de otros miserables humanitos de dejar de sentirse solos aunque sea por un rato. Peeero, ¿quién te dice? Por ahí la semana que viene o dentro de unos meses, entre ese océano de citas y encuentros chotísimos, coincidís con alguien. Y terminan abrazados, sabiendo que el perfume que ahora están sintiendo en el cuello del otro, un día lo van a extrañar demasiado.






miércoles, 25 de agosto de 2021

Gloria en las alturas

 

“Estaba distraído, con la mirada vacía. De repente un brillo intenso dibujó un trazo en la bóveda celeste. Una estrella fugaz atravesó el cielo nocturno. Extasiado, contemplé como esa luz danzante se manifestaba. Efímero despliegue cósmico de una belleza incomparable. Mi espíritu se inflamó ante el diáfano espectáculo celestial. ¡Quién pudiera viajar por la bastedad del espacio como ígneo mensajero radiante! ¡Transitar el universo como heraldo de los astros! ¡Quién pudiera ser portador de la llama de la eternidad! ¿Por qué has venido a perturbar mi rastrera existencia? ¿No sabes acaso que tan solo soy una miserable criatura hecha de polvo? ¿Acaso ahora anhelaré para siempre ser como tú y vagar libre por el lienzo infinito de la Creación?”

- Eu

- Eh?

- Ya están los choris

- Ah, sí. Ahí voy




Palabras de Álanthar, de la estrella Alcyone, en el Congreso anual de la Confederación Galáctica Nº 337451

“Y que decir del hombre, ridícula criatura si las hay. Desde sus comienzos demuestra ser un verdadero pelmazo para sí mismo y todas las desdichadas bichas del planeta. Pero al mismo tiempo su situación genera lástima: ha sido arrojado a la existencia sin más, improvisadamente se diría. Como si de un amargo chiste se tratara, su propia esencia parece carecer de sentido. El mismo intelecto que lo hace destacarse entre los animales, es el que le genera las lamentables conductas demenciales y autodestructivas que lo caracterizan. En los últimos 50.000 años, donde supuestamente alcanzó el clímax de su desarrollo, solo ha derrapado de la manera mas aberrante. Hace poco tiempo, ciertos individuos (rozando la estupidez mas abyecta) han logrado sembrar entre sus congéneres la ideología de que su planeta tiene forma de cucurucho. Esto es solo un triste detalle que se suma a la interminable lista de hechos paparruchísticos que caracterizan a esta especie. Ya todos saben muy bien de su repetitiva costumbre de generar guerras, destruir ecosistemas y demás actividades que no es necesario detallar. Mi propuesta es darles a estos tragicómicos seres unos 1000 años más. Si en ese lapso de tiempo no rectifican su caminar, será necesario dirigir nuevamente un asteroide hacia su planeta. Como sabrán esto ya se ha hecho en el pasado para corregir el caso de los dinosaurios y los atlantes (que sucumbieron tras descubrir la fabricación de los embutidos). Sin más, dejo el estrado con unas últimas palabras: propongo que se le quite la tutela de la Tierra a los reptilianos. Se han hecho auditorías sobre su manejo del presupuesto y hay fuertes evidencias que han estado desviando fondos hacia un paraíso fiscal en Zeta Reticuli. Vergüenza debería darles, sabandijas interdimensionales”






El intraterrestre

En esa época andaba muy mal. Estaba contrariado con la vida, me levantaba y me iba a dormir con un nudo en el pecho. Me oprimía y entristecía el sólo hecho de existir. Cierto día de radiante sol, tuve un extraño impulso. Sentí la necesidad de alejarme de la ciudad, de ir a la naturaleza. De caminar por la hierba, escuchar el canto de los pájaros, de oír el sonido de un manantial, de contemplar las nubes en calma. Un corto viaje y me encontré en las montañas. Pasé horas disfrutando de estar en tan diáfano lugar, después de semanas de malestar sentí mi alma alivianada. Al atardecer comencé a caminar entre valles y colinas. Iba como en una especie de trance, algo me señalaba que tenía que seguir. Al llegar a una ladera me detuve. Las primeras estrellas ya aparecían en el firmamento. Observé el paisaje disfrutando de la calma del lugar y luego.. perdí el conocimiento. Al despertar me encontraba en otro sitio. Ahora las estrellas brillaban intensamente, bellas y distantes. Me hallaba de frente a un enorme pórtico tallado en la misma roca del cerro. Me sentía expectante, algo estaba a punto de ocurrir. De repente estaba ahí, en el umbral. Lo primero que vi fue el rostro. Había algo de majestuoso y antiguo en él. Sus facciones transmitían paz y poseía una gran belleza. Pero había algo más. Aún hoy en día me cuesta ponerlo en palabras.. Algo sobrenatural y terrible emanaba de ese rostro. Un poder enorme vibraba en la mirada de ese ser. Era sobrecogedora, por un momento sentí temor. Irradiaba una energía imponente e indescriptible. De pronto lo supe, no era humano. Al menos no en la forma que solemos usar esa palabra. Cobré consciencia de su tamaño, era gigantesco. “Parezco un niño a su lado” pensé, no sólo por la diferencia física. Me vi como una insignificante y miserable criatura ante su excelsa presencia. “Pobres de nosotros los humanos” continué pensando. Y como si estuviera escuchando mis pensamientos, su mirada cambió. Me observó con compasión, casi con lástima. Ahora me arrollaban oleadas de amor, un amor que ni remotamente se parece a lo que yo conocía hasta ese momento de mi vida. Y entonces comenzamos a hablar. Digo hablar a falta de un término más adecuado, porque era un intercambio de espíritu a espíritu. Fue la experiencia más hermosa de mi vida. Había en este ser una sabiduría, inteligencia y sentimientos tan profundos.. creí que mi mente y mi corazón iban a colapsar.

Lo próximo que recuerdo es que volví a estar en la ladera donde había perdido el conocimiento. Caminé como en sueños por los valles mientras las montañas reposaban en una noche apacible.

Volví a mi hogar. A muy pocos les conté sobre la experiencia. Me da la sensación que no es necesario que ande hablando sobre eso. A veces pienso si tengo que compartir lo que sucedió, dar un mensaje para la gente. Pero algo me dice que no.. que es mejor compartir mi historia sólo con quienes sé que la van a valorar. Hay mensajes que no son para todos, al menos todavía.

Y cuándo en ocasiones veo hechos horribles y espantosos que ocurren en este mundo, me acuerdo de ese día. Me acuerdo que hay seres que nos cuidan y velan por la humanidad. Me acuerdo que hay un lugar en dónde siempre brillan las estrellas en paz. Me acuerdo que cuando andaba mal, alguien que ni conocía me tuvo presente y me invitó a pasar un día en el campo, a sentir el pasto entre mis pies, a oír los pájaros cantar y contemplar el cielo tirado en la hierba.







La de siempre

 Nos ha tocado ser humanos, que tragedia. O eso parece al menos. Hasta ahora no se ha podido extraer exitosamente el testimonio de un delfín o un avestruz, por ejemplo. Pero hay fuertes sospechas de que casi la totalidad del resto de los animales la pasa mejor que nosotros. Ni siquiera estamos seguros de pertenecer del todo a esa alegre familia. Y ahí ya se empieza a ver cual es nuestro problema... pensamos. Algunos podrán decir que gracias a eso hemos llegado tan lejos. Pero estoy seguro que si algunos seres más evolucionados se pusieran como jurado de los habitantes de este planeta, con suerte estaríamos peleando por el décimo lugar con los grillos topo (que son bichos bastante chotos, dicho sea de paso). Es cómo que nos estaría costando muchísimo superar esta adolescencia que viene atravesando nuestra civilización desde hace unos 9000 años. Y por como se vienen dando las cosas últimamente, tampoco es que las proyecciones sean para nada positivas. No quiero caer en la tan trillada postura de que sería mejor que caiga un meteorito y libere de su miseria a la humanidad de una vez por todas, peeero por lo pronto no veo una mejor solución a este martirio autogenerado que es nuestra existencia. Sepan disculparme pero no puedo seguir hablando de temas tan terribles. Iré a ver memes para apaciguar mi espíritu.






lunes, 19 de octubre de 2020

Victoria o muerte

 

Todo comenzó en Septiembre de 2020 cuando descubrí que mi pava se había pinchado. Así es, un día al prepararme un café, noté que goteaba cuando le puse agua. Y ese, mis queridos amigos, fue el principio del fin. Al ver las gotas que caían indiferentemente de la base de la pava, algo cambió en mi. Fue como que en cierta forma, en lo profundo de mi ser algo se quebró. Simplemente no había vuelta atrás. Ese mismo día empecé a organizar un grupo antisistema. En los primeros 3 meses ya éramos 150 personas trabajando conjuntamente. Al año ya teníamos una red global con centros de operaciones en 20 países. Al cabo de 2 años ya estábamos listos para dar el golpe definitivo. Habíamos identificado alrededor de 10000 personas que se encontraban en la cúspide del poder mundial. Ellos eran quienes tenían esclavizada a la humanidad y los que sabían como funcionaban las cosas los llamaban Shadow Government, Deep State, the Cabal, Illuminati, etc. En un operativo relámpago, capturamos y ejecutamos a todos esos nefastos personajes. Hubo caos social, persecuciones y golpes de estado. Pero poco a poco un nuevo mundo se fue creando, ya que también encarcelamos a políticos o a toda persona que pretendiera seguir con el viejo paradigma y tuviera poder, dinero o influencias para hacerlo. Muchas multinacionales y bancos dejaron de existir. Y por fin, después de siglos de opresión y maldad, la humanidad comenzaba a ver una nueva luz. El amanecer de una nueva era se podía ya sentir. Este iba a ser un mundo basado en la empatía, la cooperación para el bien de todos, la igualdad y el respeto por la naturaleza. Murió mucha gente y por momentos pensamos que la situación se nos había ido de las manos. Pero al final, todo valió la pena. Habíamos derrotado al Nuevo Orden Mundial y le habiamos permitido al ser humano comenzar de cero para crear una realidad luminosa. Cuando tuvimos que diseñar una bandera que represente a la nueva humanidad, no pudo ser de otra forma. En el año 2023 en todos los países del mundo flameaba una bandera en la que se veía una pava goteando.  






Soledad

 

Desde que el ser humano es, alberga en su interior un vacío existencial. El hombre sabe que sufre pero no sabe como dejar de sufrir. Hace milenios ha ido transitando sendas que no le dieron solución a su padecimiento. Y no sólo eso, sino que se ha extraviado de tal forma, que ha convertido a este mundo en un lugar terrible y desolador. Pero entre medio de todo esto han encarnado grandes maestros espirituales que brindaron una clara respuesta sobre como traer paz al espíritu. El ser humano en general ha desoído esas sagradas enseñanzas que son la solución a todos nuestros problemas en lo individual y a nivel social. Pero siempre ha habido una minoría que sí escuchó a esos mensajeros de la Eternidad. Ellos son quienes trabajan como pueden por un mundo mejor. Todo el que hace el bien, más allá de sus creencias, trabaja para ese mismo plan de redención. La gran verdad que es tan sencilla que parece difícil de entender y aplicar, es que hay que hacer el bien. Eso es todo. Ya lo dijo Jesús hace miles de años: “y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”
Algún día lo lograremos. Mientras tanto, aquí estamos los humanos... siempre anhelando, aunque sea por unos instantes nada más, dejar de sentirnos perdidos y solos en el fondo de nuestro ser. Aunque sea por unos instantes, sentir verdadera paz.






martes, 13 de octubre de 2020

Relatos de Alanthar sobre la vida en la Tierra VI

Mi nombre es Roberto Gambrulo, tengo 57 años y voy a contarles un hecho que me sucedió hace años y cambió para siempre mi vida.

Era el año 1983. En esa época estaba viviendo sólo por trabajo en la Pampa, en un pueblo llamado Caleufú. Me encontraba durmiendo en mi casa, cuando alrededor de las 3 de la mañana me despertó una intensa luz que entraba por las ventanas. No podía ver prácticamente nada por la intensidad de esa luz y se escuchaba un fuerte zumbido. De repente aparecieron tres figuras en mi habitación, solo podía distinguir sus siluetas. Tenían alrededor de 1,20 metros. Eran delgados y con enormes cabezas. Uno de ellos se acercó más que los otros y de repente me di cuenta que no me podía mover. Estaba paralizado y el pánico se apoderó de mí. La criatura se puso tan cerca mío que pude ver claramente su rostro: tenía dos grandes ojos totalmente negros con forma de almendra, por nariz apenas dos pequeños orificios y la boca era una diminuta línea horizontal. Después me enteré que este es el típico aspecto de una tipología de extraterrestres a la que se denomina “grises”.

Este ser agarró uno de mis brazos y me pinchó con una aguja. Yo les pedía mentalmente que por favor se vayan, pero si podían percibir mis pensamientos no parecía importarles en lo más mínimo.

Luego los otros dos que estaban más lejos comenzaron a aproximarse. Vi que cada uno tenía en sus manos unos horribles instrumentos metálicos que parecían hechos para cortar o algo así. Ante mi horror me di cuenta que entre los tres estaban rotando mi cuerpo, dejándome boca abajo. Luego me bajaron los calzoncillos. Y en el momento que sentí que estaban empezando a introducir uno de esos aparatos en mi ano, sucedió lo increíble dentro de lo increíble. Una luz multicolor que no cesaba de cambiar se superpuso a la luz blanca que había antes, al mismo tiempo que se empezó a escuchar una música. Después pude identificar el tema, era “Modern Talking ft. Eric Singleton - You Are Not Alone”. Inmediatamente los humanoides pararon con su procedimiento de invadir mi ano. Me pareció que ahora ellos estaban asustados. De repente hubo un fogonazo de luz dorada y apareció otro visitante del cosmos en mi cuarto. Pero este era igual a un ser humano. Muy bello, de unos 2,50 metros de alto, rubio con pelo hasta los hombros y de ojos celestes. Vestía un mono ajustado de color azul. Me miró, sonrió y me hizo el conocido gesto del pulgar hacia arriba. De pronto los miro a los grises y gritó muy enojado “Siempre haciendo las mismas porquerías ustedes.. ¿cuándo van a aprender a respetar un poco, che? ¡Fuera, bichos de mierda! ¡Fuiira!”. Acto seguido le metió un patadón al humanoide que tenía más cerca, con lo que el desdichado voló unos metros hasta darse con la pared. Se levantó costosamente y los tres salieron corriendo por la puerta. Luego se escuchó un potente ruido y la luz blanca desapareció, quedando sólo la multicolor de la nave del extraterrestre heroico. Ahora se escuchaba de fondo “Laïka - Vitalic”. El benévolo ser hizo un gesto con la mano y recuperé la movilidad. Le agradecí por salvarme de esos engendros. Entonces él me dijo: “Soy Alanthar, uno de los tantos seres que trabaja sirviendo al plan del Creador. Nunca olvides que donde está tu corazón, está tu fuerza. Hay una chispa del Hacedor en todos nosotros. Algún día también podrás volar por los cielos como yo, mientras escuchas altas playlists y le brindas luz a los seres menos evolucionados que tú. Pero para eso falta aún. Primero tienes que superar los aprendizajes del plano en el que te encuentras. Hasta siempre Roberto. Y recuerda: haz el bien sin mirar a quien”

Poca gente ha creído mi testimonio. Pero eso no me importa, yo lo viví y sé que es verdad. A veces cuando ando medio mal, me pongo a contemplar las estrellas. Y casi siempre en esas oportunidades veo una luz que se mueve alocadamente en el firmamento. Sé que es Alanthar que me hace saber que me sigue acompañando, lejos pero a la vez muy cerca.








Relatos de Alanthar sobre la vida en la Tierra V

Este sería un gran desafío para nosotros, los servidores de la Luz. Teníamos que atacar la base reptiliana más grande del mundo. Obviamente se encontraba en EEUU. Donde más sino?

Los reptilAnos tenían alli su base principal de operaciones a la cual “invitaban” de cuando en vez a los líderes humanos del mundo. Era ahí mismo donde se encontraba la verdad de la milanesa, geopolíticamente hablando. Por eso era necesario dar al traste con este pútrido lugar. El mensaje nos llegó inesperadamente. Estábamos en la nave que capitaneo, Hakor-sul, cuando enredepronto se materializó un ser de la más alta categoría monotributista celestial: un serafín. Nos inundó con oleadas de amor, sentimos una gran paz y sin medias tintas nos dijo: “Revienten a las demoníacas fuerzas primigenias que siguen coagulando el desarrollo de la conciencia de los humanos de la Tierra. Ya va siendo hora de arrojarlos al abismo, por no decir a la mierda.” Acto seguido, desapareció. “Bueno, bueno, bueno, pero que sorpresa sorpresiva” nos dijimos. Hace rato que no recibíamos ordenes del Altísimo acerca de una confrontación directa. Pero sabíamos que no tardaría en suceder algo como esto, pues la Segunda Venida se estaba acercando. Así fué como nos pusimos a entrenar durante unos eones. El tiempo pasa distinto en la cuarta dimensión, no me voy a ni gastar en como se traduciría eso a su tiempo tridimensional. La cosa es que nos preparamos y... pum. Nos aparecimos en la base reptiliana. Les dimos con una intensidad que ni te cuento. Ni te cuento porque tambien es dificilísimo explicar lo que es una pelea en la dimensión en la que estamos. Ustedes, humanos, desde su plano de existencia todo lo que podrían percibir es algún terremoto, más estrellas fugaces que las de costumbre y zumbidos en el aire. Peeero en nuestro plano te la debo. Fue un desgüace. ReptilAnos muertos por todos lados, sus naves explotadas, sus ciudades vueltas polvo y cenizas. Fue más o menos parecido a lo de Sodoma y Gomorra, pero bastante peor. Así que bueno, concluimos con la batalla sin mayores dramas. Claramente “murieron” algunos de los nuestros. Ustedes allá en su mundo ordinario van a sentir los efectos de lo que hicimos en el 2070 aproximadamente. Lo importante es que todo va a salir bien, no tengan miedo. Lo del virus ese parecido a la gripe era parte de la estrategia de esos inhumanos reptiles. Ahora ya saben como viene la mano, para que después no les cuenten otras versiones chabacanas. Saludos y hasta siempre, no se olviden de tomar sol y hacer el bien sin mirar a quien.