jueves, 13 de noviembre de 2014

Gaming around


Pensé que conocía mis límites. ¿Pero qué mierda puedo saber yo, si tengo 17 años? Tres semanas sin mis viejos. “¡Qué vicio que me voy a pegar!” fue lo primero que pensé. Jugar al Magic Battles of Kawancha -wankers edition-, es algo que me fascina. Puedo estar horas y horas como un verdadero imbécil frente a la pantalla, pero que feliz que me hace. Al quinto dia sin dormir me di cuenta que la cosa se estaba poniendo jodida. Sabía que no podía dejar de jugar. Era la única forma de llegar a los primeros puestos del ranking mundial. El podio siempre está ocupado por algún asiático que se alimenta a través de suero conectado a una vena o algo así. Me dijeron que muchos jugadores profesionales tienen generadores a nafta por si se corta la luz. Hubo uno hace un par de años que había instalado un motor a leña por si no llegaba a conseguir combustible. Estuvo en el primer puesto 4 años. Pero como era de esperarse un día reventó como un sapo. Le dio un ACV. Yo por mi parte sabía que que no me iba a morir por mi maratón de descontrol idiótico/adolescente. Pero el séptimo día ya me pareció tocar fondo. Tuve que cagar en el sillón para derrotar al boss Hurloon. Te tira elfos prendidos fuego y sólo lo podés derrotar si adquiriste el hechizo Disentería Mística, que se consigue puliéndole el báculo a Álfagan en el nivel 14. Álfagan es un hechicero que el Concláve Arcano envió al exilio por contrabandear hongos en la ciudad de Ulthean. Allí convivían humanos, vaettirs y poleviks. Pero debido a las actividades ilícitas del taumaturgo, la comunidad de poleviks se hizo adicta al Hipo de Dragón. Se trata de un poderoso hongo alucinógeno que lleva al desagüe la vida de quienes lo consumen. Los poleviks, como todos sabemos, tienen ya de por sí un comportamiento nefasto y rayano en la demencia. Así que con el aditivo de los estupefacientes todo se fue al carajo. Hubo varias revueltas en Ulthean. Finalmente acabó muerta la mitad de la población y el alcalde terminó asfixiado públicamente entre las nalgas de un gólem. A causa de esto Álfagan fue desterrado y por así decirlo, mandado a la mierda por los otros magos.
Pero les estaba contando otra cosa... emmm.... ahora no me puedo acordar. Lo que pasa es que ayer terminé el Conquerors of Galarnia y dormí una hora y media nomás...





domingo, 9 de noviembre de 2014

En su momento tuvo sentido


Nunca terminamos de entender como un vendedor ambulante de chicharrón acabó siendo la autoridad a cargo de un grupo de investigación científica. Hernando vendía lo suyo al frente del INRI (Investigation on Nanoparticles Röemer Institute). El tipo tenía mucho carisma. Después de un tiempo empezó a indicarnos como estacionar los autos. Uno le daba bola porque él estaba muy seguro de lo que hacía. Aunque te ibas del trabajo y veías que el estacionamiento era un quilombo. Pero por algo uno le seguía dando cabida a Hernando. Muchos compañeros del instituto le confiaban asuntos personales. Y estaban muy contentos con los consejos que él les daba. “Permítase de vez en cuando manotear un dátil de la palmera. Agárrese a una de las amigas de su hija. Si usted está soltero: ¿cuál hay?”, escuché que le decía una vez a Victor, el especialista en fotones. Tanta seguridad emanaba de Hernando que un día el Director General le pidió ayuda en un estudio sobre la naturalza del Bosón de Higgs. El equipo técnico tenía sus dudas, pero el DG los tranquilizó diciéndoles “No se preocupen, es Hernando”. No era lo que se dice un verdadero argumento, pero es cierto, era Hernando. No hacía falta decir mucho más. Después a todos nos sorprendió darnos cuenta que dabamos por seguro que él iba a resolver el problema de aplicación teórico, cuando lo único que verdaderamente sabía hacer era pan con grasa adentro. Fue un desastre. Introducimos los cálculos de Hernando en el Colisionador de Hadrones. Casi antes de apretar enter, la máquina ya estaba explotando. Voló todo en pedazos. Murieron varios colegas y también nuestro tan estimado vendedor de chicharrones. Cuando en casa conté lo sucedido, mi hija de 5 años me miró entre sorprendida e indignada y me dijo “¡Y si papá, ese señor ni fue a la escuela! ¿¡Qué iba a saber él?!”. “Qué increíble” pensé, a veces los niños pueden ver las cosas más complejas con tanta claridad...





jueves, 16 de octubre de 2014

Confesiones de un ser puro que pasaba por el barrio y se paró a pispear un rato


¿Y por qué no? Descender al plano terrestre y ver de que trata todo aquello. Como un meteorito que ingresa al planeta, irme desintegrando por la fricción mientras me consumo en llamas. Y finalmente reventar contra el suelo como una torta arrojada por una catapulta. Luego me alzaría, un caminante entre los hombres. Y ahí me daría cuenta: que terrible estupidez haber venido a conocer a estas gentes. Observándolos rápidamente puede cualquiera llegar a saber acerca de lo absurda que es su existencia. Intentaría atajarlos, detener su frenesí hacía la perdición. Sería como intentar cachetear cada gota que cae en la lluvia. Pues así como para las gotas lo natural es caer a la tierra, para el hombre lo natural es encaminarse a la idiotez. Pero entonces, ¿que puedo hacer yo, pequeña conciencia sensible de tal situación? Nada, más bien. Acordarme que con mucho humor y ganas de que todo esto sea, Alguien en algún lugar decidió que aquí estemos, bailando, escuendiéndonos, sonriendo, llorando, pensando... en eso que hemos de llamar la Vida mesma. Que hoy por hoy abarca (entre INFINITAS otras cosas) el intervalo entre saltos de una gacela de Thomson, las preferencias sobre papel higiénico de George Clooney, algún acelerador de partículas subatómico, la crisis hídrica en Sudán, un chino gordo que se hizo viral por disfrazarse de manzana, el comercio sexual de adolescentes, una comunidad que vive sin electricidad y a Rogelio de 72 años que extraña jugar al truco con su nieto, que no lo visita porque lo divierte más huevear en su celular. Así es. Esto es una muestra de todo lo que se le ofrece al hombre como parte de la vida hoy. Bastante complejo todo. Un quilombo por así decir. Y entre todo esto las pobres personas intentando encontrarse a si mismas. Helos ahí a todos estos humanos. Que nacen para trabajar, porque así son las cosas y quien más tiene mejor vive. Y quien mejor vive más feliz es. ¿No es eso lo que buscamos todos? ¿Ser felices?

-Entonces, ¿por qué usted señor es la cabeza de un cartel de droga?
-“Bueno, es que yo soy de orígenes humildes. Necesitaba progresar. Empecé a vender drogas. Y esto se fue armando. Ahora tengo un buen pasar, disfruto mucho.

-¿Como lo hace sentir saber que muere gente y se destruyen vidas con lo que hace?
-Trato de no pensar en eso. Me pone muy mal, claro. Déjeme solo por favor...

-Entonces, ¿por qué es usted uno de los dueños de una multinacional?
-Porque ese es el trabajo que llegué a tener. Estoy en una situación de poder e influencia enormes, que me pone orgulloso.

-¿Cómo lo hace sentir saber que con la manipulación de precios aporta usted a que la humanidad siga esclavizada y sufriendo en el materialismo más caótico?
-Bueno, mal por supuesto. Pero así es este mundo. Déjeme solo por favor...

-Entonces, ¿por qué usted señor jefe de estado articula que se sigan gestando guerras?
-Porque es parte de mi cargo influir en estos y tantos otros temas. Tengo el privilegio de encargarme de asuntos tan importantes como este, y eso me llena de satisfacción

-¿Cómo lo hace sentir saber que con su obrar crea un escenario en el que el hombre sigue llevando a cabo los actos mas horribles alguna vez imaginados?
-Me da mucha pena, es espantoso lo que hago. Déjeme solo por favor...



Oh humanidad tan confundida, tanto te has alejado del verdadero camino. No puedo dejarte sola con todo lo que te hace sufrir. La cosa se ha vuelto muy complicada. Con el nivel de madurez que tienes, tus conocimientos deberían haber alcanzado, como máximo, la poda selectiva. Y acá estás... manipulando moléculas, genes y mentes. ¿Qué será de ti humanidad desquiciada? Espero que como en las películas, de acá a un tiempo (1000 años mínimo, calculo yo), pudiésemos mirar juntos hacia atrás y reírnos de las cosas que hoy te hacen tan mal. Como me gustaría que eso pase, mi pequeña humanidad. 








viernes, 19 de septiembre de 2014

Ocio celestial


“Riámonos de este hombre” dijeron los dioses. Burlémonos de él. Hagámosle creer una y otra vez que va a conseguir aquello que tanto anhela. Pero cada vez que esté por lograrlo, le arrebatemos de sus narices la posibilidad de ser feliz. ¡Sí, hagamos esto! ¡Nos burlemos de este hombre! ¡Hablemos en plural y a los gritos! ¡Claro que podríamos permitirle ser feliz! Pero no. Nos divierte verlo sufrir una y otra vez, como un trompo que trata de ser alfarero (?). Llegará un momento en que este pobre infeliz no soporte más y se quite la vida. ¡Qué divertido sería eso para nosotros los Elohim! ¡Qué divertido es hacer sufrir a este insignificante ser humano!
Y mientras tanto el pobre individuo llamado Jafet, veía como el dolor llenaba su vida nuevamente. Ya era la vez número 237 que parecía que iba a encontrar a su familia. Las tenía contadas, sí. Cuando Elohim hizo llover fuego sobre Gomorra, su esposa e hijos huyeron un día antes de la catástrofe. Desde ese entonces los buscaba. Ya habían pasado 32 años. Pero el seguía teniendo fe, pobre Jafet. ¿Cómo iba a saber que todos sus esfuerzos eran en vano? ¿Cómo iba a saber que unos seres de la onceava dimensión lo estaban agarrando para el churrete? Y él en la ignorancia de las trabas divinas que le eran impuestas, no cejaba en su búsqueda eterna. El llanto que tantas veces visitaba sus días, había dejado marca en su rostro. No podía entender por que se lo privaba de lo único que le importaba. Caminaba bajo el sol y las estrellas con un sólo propósito que parecía jamás concretarse. Y finalmente un día sucedió. Jafet decidió terminar con su existencia en este mundo. De nada le servía seguir con vida si no iba a poder ver de nuevo los ojos de su mujer o abrazar a sus hijos. Pero en el mismo instante que llegaba a esa resolución, algo sucedió.
El Anciano de los Días, el Santo Único, el Eterno Inmanifestado, el Pitiribí Cósmico, decidió tomar cartas -de poker- en el asunto. Primeramente se materializó en frente de los dioses. “Ahora yo les pregunto a ustedes: '¿Tan idiotas iban a ser? ¿Es que acaso no tenían nada mejor que hacer? No quiero ni escuchar sus respuestas. Vayan, vayan nomás' ” - le dijo a Elohim. Y los hizo encarnar en soldados del imperio Asirio para que pelen papas por el resto de sus días y también sepan el significado de la palabra letrina en el contexto de un ejército.
Acto seguido, el Creador, llevo a Jafet volando por los aires. Casi chocan con una bandada de palomas, pero llegaron bien. Le metieron 3 horas desde Elam hasta Eilat. Y allí el Anciano de los Días dejó al hombre con su familia. Y cantaron y bailaron y se trompezaron. Con una gratitud que desbordaba su ser, Jafet le dijo a Dios: “Yo sabía que un día me ibas a escuchar, yo sabía que tenía que tener fe”

“Si yo me encargo de que el trigo en los campos crezca sano y fuerte, que sea bañado por las lluvias y que los vientos le sean benignos; cuánto más voy a ocuparme de que ustedes mis hijos, mis chiquilicos, encuentren la felicidad en esta vida” - dijo el Creador mientras armaba su hamaca paraguaya.







martes, 16 de septiembre de 2014

Donde ningún hombre ha llegado antes


Pusimos la nave a velocidad wanch®. Los zurlongs no podrían alcanzarnos ahora. Pero el comandante no llegó a abrocharse (el cinturón) antes de catapultarnos al hiperespacio. Cuando frenamos, el desastre. Nuestro comandante hecho papilla por la inercia. Pedazos de él por todos lados. Lo que nos iba a costar limpiar el tablero de mandos. Justo ahora, para colmo, que estámos peleados con Mirna, la empleada doméstica aeroespacial. Apareció Xul243, el robot que siempre acotaba algo. Al ver al hombre muerto dijo: “Defunción de un tripulante. Iniciando secuenca de llanto. Opciones: a) llanto de vieja b) llanto de perro c)llanto con abundancia de mocos d) llanto de...

-¡Pero callate che robot alcahuetaso!- Lo interrumpí.

A lo que la máquina se fue llorando ofendida a su habitación encerrandose de un portazo. Como si fuera una adolescente de una película yanqui, el muy pelotudo.

Fui a la despensa y me mandé como 20 de esos cubitos de comida para astronauta. Los otros ya me habían dicho varias veces que eran una reserva para casos de emergencia. Qué me importa, que me la fumen. Al rato me enganché los zúnchulos de seguridad al traje y salí por la compuerta para flotar un rato en el espacio. Quería relajarme. En eso veo como se desenganchaban los gánchulos (también llamados zúnchulos, ñunsios, salumbos o arponetes simples). Vi a través de una ventanilla como Xul me hacía señas extrañas. Supongo que era el el equivalente de un “fuck you” para este adefesio robótico. Robot del orto. Ahora yo me alejaba de la nave con rumbo a la mísmisima mierda. Xul, que mal que elegimos cuando estábamos entre comprarte a vos o un mp3 con tostadora integrada.  




domingo, 14 de septiembre de 2014

La paz existe


Y estando ya en el Cielo un hombre que había sido terrorista lloraba y le decía a Dios:
“Yo intentaba ser una buena persona. Pero mataron a mi hija. A partir de ese día hice todo mal. Todo”

Y Dios le dijo: “Yo te entiendo. No podías ver más allá del rencor, el odio y la venganza. Pero ahora estás conmigo en el Cielo. No sigas llorando”

El hombre le decía gritando mientras lloraba: “Pero yo maté a tantas personas. Nunca pensé que me ibas a perdonar”

Y Dios le dijo: “Sí, lo se. Pero estando atrapado en el mundo material no podías hacer otra cosa. Todo lo que pasa, pasa porque así Yo lo Quiero. Todo es parte de mi Plan Eterno”

De los ojos del hombre seguían brotando lágrimas. Lo único que pudo decir fue: “En mi corazón nunca te abandoné”

Y Dios le dijo: “Lo sé. Por eso estás aquí conmigo. Fuiste fiel hasta la muerte”


Entonces Dios, lleno de amor, se acercó al hombre y le dio un abrazo. Y el hombre dejó de ser sufrimiento y fue paz. 



 

lunes, 25 de agosto de 2014

Ecuménico


  • A veces podemos presenciar acontecimientos únicos en la naturaleza. Cuando los bisontes corren en estampida, cuando el hamster lucha contra el ciempiés, cuando las palomas detienen su incesante cagar, cuando la iguana se atraganta con trozos de cucurucho... Y a veces, por razones que escapan al entendimiento humano, parando en un semáforo; le decís al pibe que no te limpie el vidrio... y no te lo limpia. 

  • Se me mandó un extraterrestre al patio. No se que hacer. Deja soretes por todos lados. Son enormes encima, no se que comerá la bicha esta. Todas las noches se hace cagar con mis gatos y sospecho que se está abotonando al perro del vecino. Por favor si alguien lo quiere adoptar avíseme. 351 6448173


  •  “Desde que derrotamos a Sauron ando bastante al pedo. Ya me teñí la barba 5 veces. Los hobbits se me cagan de risa y me tiran piedras cuando me los cruzo. El otro día alcancé a uno y lo cagué a bastonazos. Pero se me rompió el báculo. Voy a tener que ir hasta lo de Elrond a que me hagan otro, que paja...”
             -Gandalf, confesiones de un mago jubilado



  • - No me malinterprete Sánchez, usted es muy buen albañil. Lo que sucede es que en nuestra empresa los detalles son importantes. Por eso le hago este llamado de atención...
    - ¿.......?
    - Le pido que a la hora de trabajar, siempre pero SIEMPRE, se le vea un poco la raya del culo. Eso nomás. Vaya tranquilo Sánchez.

  • Un día me tocará emprender el regreso a la Lux Aeterna. Un día volveré a sentir la paz de ser incorpóreo. Un día miraré hacia atrás y me reiré de todo lo que me hacia sufrir en este mundo. Pero hoy... hoy tengo que ponerme a cortar el pasto y que paja que me da.

  • Dice la leyenda que un día los naranjitas pretenderán cobrar 50 pesos. El ser humano entonces rozará el límite de la rompedura de pelotas máxima. Entonces aparecerá en el horizonte la figura redentora de Alf, cabalgando en un córcel blanco. Y en una masacre quentin-tarantinesca liberará al hombre de las cadenas opresoras del “eh, te cuido el auto papá”.

  • Llegará un día en el que mi cuerpo decrepito se doble ante al peso de mis huevos.
    Llegará un día en el que para untar una tostada demore 15 minutos.
    Pero hoy, hoy doy gracias por tener energía para hacer las estupideces que pasan por mi mente. A saber: hacer willy con un caballo, meter un payaso en un laberinto, desplazarme por la selva usando lianas, traducir cantos de ballena y poner una faja de goma alrededor de mi auto para chocar prácticamente todo lo que se me de la gana. 









    miércoles, 6 de agosto de 2014

    Lo que alcanzamos a ver


    ¿Judíos o palestinos? Seres humanos más bien. Que desde hace años se matan entre sí. ¡Que hermosa sería la paz! ¡Qué bueno si todo fuera sencillo! Pero si cada vez que salís a comer con tus amigos, demoran media hora cuando les traen la cuenta para ver cuanto tiene que pagar cada uno o casi siempre que 5 guasos se ponen a hablar de fútbol nunca se puede saber si se van a terminar cagando a piñas o no.. ¿cómo vamos a esperar que se pueda solucionar pronto una guerra que involucra países enteros, ideologías, intereses políticos, dinero, poder, religión, odio racial, etc, etc? Si el hombre se viene matando desde antes de pintar animales en las cavernas (cuando tenía razones sencillas).. cuánto más va a seguir matándose ahora que tiene tantísimos motivos para seguirlo haciendo.

    Supongo que cuando desencarnamos y nuestra percepción es límpida, vemos para atrás y decimos: “Ah... ¿así era todo? Pero yo creía que...... Qué lástima que no me di cuenta antes. Hubiera hecho todo de otra forma. Qué lástima...”

    Mientras tanto, acá estamos. Y según como estamos, actuamos. Enceguecidos, embelesados y obnubilados por todo lo que es este mundo. Este mundo que convierte bebés gorditos, hermosos, puros y felices en indigentes, corruptos, asesinos, violadores, prostitutas, narcotraficantes, etc, etc. Es muy triste, hay tantos que no pueden elegir.
    ¿Tienen la culpa los judíos o los palestinos entonces? Más bien creo que nadie tiene la culpa de haber nacido en este mundo. Aunque fue el hombre quien lo convirtió en lo que es...


    Si yo hubiese nacido en Israel capaz que odiaría a los palestinos. O si hubiese nacido en Palestina por ahí odiaría a los judíos. Pero nací acá, soy el que soy y pienso así: Qué complicado es esto de existir...







    jueves, 31 de julio de 2014

    Con el debido decoro

    Estimado canciller Alexandre du Beauchamp:
    Es bien sabido que todos en esta comunidad tenemos en gran aprecio a su familia. Pero debo informarle de un singular acontecimiento que tuvo como protagonista a su hijo Renard. Nos encontrábamos disfrutando de una fiesta privada en el palacio veraniego de Bernard Lafayette Jr, el culón. Era de noche, ya los esclavos dormían acurrunchados en sus madrigueras tras un arduo dia de palear excremento de morsa. Entre aplausos y nalgadas Madame Pipilión se animó a realizar un solo de violín. Fue entonces cuando el joven en cuestión prorrumpió en medio de la sala, en pelotas, cubierto de un líquido negruzco y con un cisne enredado entre sus piernas. Intentamos abarajarlo sin éxito. Logró colgarse de un candelabro y comenzó a orinar en nuestras cabezas desde lo alto. El cisne, entre chillidos, era revoleado rompiendo jarrones y esculturas. Por fin pudimos darle una tunda y maniatarlo. Confieso que nos ensañamos un tanto, el barón Bucard dejó caer sobre el muchacho una estantería y yo le tiré whisky en los ojos. Renard confesó que estaba en pelotas porque había desvirgado analmente a la hija del conde Hallouerd, invitada nuestra. Ella confirmó lo sucedido rengueando por los pasillos durante los días siguientes. El líquido oscuro en el cuerpo del muchacho era el resultado de haber chapoteado en todas nuestras reservas de caviar. El cisne no sabemos de donde salió.

    Es por todo esto estimado Alexandre que me dirijo a usted. Le pido que venga a buscar al huevonaso de su hijo lo más pronto posible. Lo encontrará amarrado junto a los cerdos, porque estando atado dentro se las arregló para meterle la zancadilla a mi abuela, que con sus 117 años se estrelló en el piso como un saco de papas. Ahora la tenemos en una especie de pecera hasta que se recupere.





    domingo, 13 de julio de 2014

    Mientras permanezca en este mundo


    Y estando sentados a la luz del fuego, Aeskil le preguntó a Ingvar mientras este afilaba su espada:

    - “¿Pero cómo es que logras sobrevivir estando tantas veces al borde de la muerte?”

    - “Pues verás querido amigo... hace mucho tiempo fui a cazar con mi padre. Él sabía de mi tristeza por una chica a la que poco le interesaba mi existencia. Mientras contemplábamos el atardecer y las nubes bañadas por los últimos rayos del sol, me dijo: 'Algún día en algún lugar de este mundo vas a encontrar a esa mujer que nació para acompañarte. Hasta entonces, en lo profundo de tu ser siempre habrás de sufrir' Dicho esto mi padre se pedorreó ruidosamente, pero creo que eso no era parte del mensaje.
    Es por eso que no puedo permitirme morir, tengo que encontrarla o nunca voy a estar en paz. Lo peor de todo es que sé que hasta ese día ella también sufre. No tengo elección, tengo que mantenerme con vida para seguir buscándola...”

    Aeskil ahora tenía el casco puesto para esconder sus ojos llenos de lágrimas. Varios guerreros se habían acercado a oír el relato. Lloraban como chicuelas en una fiesta de quince cuando pasan el video ese hecho en power point.
    Es que además los forros de los trovadores en medio de la historia se habían puesto a tocar una canción triste. Y en el silencio de la noche, bajo el cielo rebosante de estrellas todos parecían haber sido tocados por el relato. No hubo ningún comentario al estilo de “¡Pero a vos lo que te falta es ponerla, Ingvar!” de parte de los desubicados de siempre. Todos estaban pensando en alguien que quisieron, querían o les gustaría querer. Ingvar lloraba en silencio. Por alguna razón u otra nunca había encontrado a esa persona que lo completara. Todo lo que ansiaba era poder verla reír, caminar entre los árboles en su compañía o sentir el olor de su pelo mientras la abrazaba. Él tenía esperanzas... Pero no era nada fácil vivir lleno de dolor por ese vacío que lo acompañaba desde hace tanto. Ingvar enjugó sus lágrimas y siguió afilando su arma.
     "Tengo un buen motivo por el que vivir...", pensó.