jueves, 26 de octubre de 2023

Sin retorno

 

Trataré de narrar de la forma menos caótica lo que dio en acontecer. Pues todavía me cuesta acomodar en mi cerebro todos los hechos paparuchísticos que sucedieron. Comenzaré por el principio, que suele ser lo más lógico. Mi nombre es Rodolfo Hemlock, tengo 45 años y soy antropólogo. Quizás haya sido por la maratón de películas de Indiana Jones que vi en una calurosa semana de verano. O tal vez porque ya tenía los testículos como dos globos zeppelin de dar clases a jóvenes que recién estaban saliendo de la adolescencia. Lo cierto es que decidí organizar una expedición al amazonas en busca de la legendaria ciudad de El Dorado. Mis colegas y amigos me dijeron que era una locura, que era una total idiotez lo que estaba por hacer. Claro está que no los escuché, pues de eso se trata justamente tener un rapto de idiotez. Logré convencer a tres personas para que me acompañaran en esta aventura. Gabriela de 35 años, apasionada arqueóloga y aficionada a las pastas. Rodolfo de 68 años, profesor de historia de marcada ideología conservadora y por momentos fascista friendly. Joaquín de 21 años, competidor amateur de ping pong (a él lo llevamos más que todo para redondear gastos y para facilitar el traslado de valijas). Llegamos al amazonas brasilero en plena estación de lluvias, lo que sigue ratificando lo imbécil de todo esto. Contratamos a un local para que nos lleve lo más adentro de la selva que se pudiera. Claro que nos estafó, así que tuvimos que contratar a otro individuo. Este también nos garcó, pero por lo menos cumplió casi con lo que necesitábamos. Un tercer tipejo nos dejó finalmente en las curtidas manos de unos indígenas Korubos. Ellos nos trataron de convencer por todos los medios primero de que nos vayamos por donde habíamos venido; y al ver que esto no iba a suceder, pusieron mucho énfasis en que no existía ningúna ciudad mítica en la selva. Cuando pudimos charlar con más confianza (fruto de que el hijo del cacique intercambiara fluidos con Gabriela, para alegría de ambos), nos comentaron que había en sus leyendas unas cuantas referencias al mítico lugar que estábamos buscando. No quiero ahora detenerme en el derrotero que seguimos hasta llegar a la legendaria ciudad. Solo diré que en el camino, unas gallaretas mataron a Rodolfo. Y que Joaquín tuvo un episodio de delirio místico que pudimos subsanar a base de cachetadas y agua helada. Tengo que terminar de escribir esto lo más pronto posible. Pues después de haber hecho contacto con la civilización de El Dorado, el FBI comenzó a acosarme. Joaquín y Gabriela ya han sido “suicidados”. Si hubiera sabido que todo iba a terminar así, nunca hubiera hecho esta expedición. Pero bueno... de eso se trata la vida, ¿no? Uno por lo general no sabe que va a suceder hasta que hace las cosas. Salvo por esas personas que poseen una bola de cristal. Quiero dejar constancia que la ciudad que hallamos es una de las tantas que tiene vínculo directo con Agartha, el mundo intraterreno. Ahora dejaré este escrito y prepararé mis valijas de nuevo. Mi única esperanza es vivir definitivamente en El Dorado. Si no quiero terminar cabeceando una bala como John F. Kennedy o inoculado con sida como Andreas Faber-Kaiser, he de huir. Malditos yankees, siempre lo mismo. No les bastaba con inventar la coca-cola y ser la principal sede del Nuevo Orden Mundial. En fin.. Quien lea esto, sepa que la verdad está ahí afuera pero creo que es mucho mejor no encontrarla..







martes, 24 de octubre de 2023

Ad Astra

 

El Cosmos es tu hogar, de él vienes y hacia él vas. Las partículas que componen tu vehículo material están compuestas de elementos que otrora flotaban en una parsimoniosa danza estelar, cuando tu planeta se formaba. Eres tu, pues, hombre “terrenal” un exiliado de la Eternidad. Tu espíritu anhela poder volver a viajar libre entre los astros como lo hiciste antes. Ahora ocupas el cuerpo de un humano y te has olvidado de tu esencia estelar. Pero llegará el día en el que abandones ese traje de carne y nuevamente goces de la contemplación llena de paz de un alma liberada. ¡No lo olvides! Fuiste hecho a partir del intangible reino del éter y hacia el retornarás. Triste humano que transita los caminos con pesar: ¡recuerda tu naturaleza inmaterial! En ese conocimiento hallarás consuelo a tu dolor, tu alma nunca dejó de estar conectada con el Creador, simplemente has olvidado la verdad que se esconde en lo profundo de tu ser. Tenlo presente: eres libre, hay paz en tu interior y eres inmortal.






sábado, 14 de octubre de 2023

La muerte

 


De todos los misterios que acompañan al ser humano, el más profundo es la muerte. Alguien que ostentaba poder y era temido, un día sin más, fallece de un paro cardíaco. Otra persona se salva de milagro en un accidente aéreo y es el único que sobrevive entre cientos. Cuando somos jóvenes nos creemos inmortales y hacemos cosas estúpidas e insensatas. Pero a medida que vamos creciendo nos damos cuenta de que cada vez el tiempo se acorta más ante el inexorable final. Todas las grandes religiones y escuelas de pensamiento sostienen que hay otro tipo de existencia después de esta vida terrenal que conocemos. Y es así. Pero la muerte no afecta a quien la experimenta, de hecho, es una liberación para el espíritu. Lo más difícil de la muerte es lo que significa para los que nos quedamos de este lado del velo. Al morir un ser amado, una parte nuestra muere con ellos. Queda en nuestra alma y corazón un vacío que ya nunca nada ni nadie podrá llenar. Es por eso que es tan grave matar a otro ser humano. Porque el sufrimiento que ello provoca a sus seres queridos es la experiencia más dolorosa que puede vivir el hombre. Lamentablemente nuestra raza esta signada por una larga historia que se remonta al principio de los tiempos. Cuando Caín mató a Abel, comenzó un derrotero de desgracias que seguimos arrastrando hasta el día de hoy. Ismael e Isaac siguen matándose y esto parece no tener fin. La única forma de ponerle fin a esta historia de sufrimiento, desgracia y dolor; es a través de las enseñanzas de Jesús. Si todos los habitantes de este turbulento planeta vivieran acorde a lo que el Cristo nos dijo, ahora estaríamos viviendo en verdadera y anhelada Paz. Pero no es así. Hay muchas personas que se empecinan en seguir actuando bajo la ley del Talión. Y de esa manera lo único que se va a lograr es llevar a la raza humana hacia la autodestrucción. Es triste que así termine la historia de la presente humanidad, cuando tantos profetas fueron enviados para mostrarles el correcto camino. Y ese camino es el del Amor. “Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón”.







lunes, 1 de mayo de 2023

Deposita todo tu amor en mí

 

Hoy hablaremos de un suceso que dió en acontecer en mi vida en el año 1981. Me encontraba viajando por tierras escandinavas por una cuestión laboral. Llegué a Suecia y elegí rápidamente un hotel para pasar la noche. Estaba cansado de tanto viajar, porque mi actividad requería que esté visitando clientes de nuestra empresa en persona. Me bañé, comí algo y luego me fui a acostar.

Entonces tuve un sueño de lo más peculiar: Estaba sólo en un bosque cuando de pronto escuchaba un sonido como el zumbido de abejas. Algo en mi interior me hizo mirar al cielo. Y vi un haz de luz dorada que pasó rápidamente y luego descendió. Casi al mismo tiempo, un extraño sentir me hizo bajar la vista. Ahí fue cuando los vi. Eran cuatro “personas”, dos hombres y dos mujeres. Todos ellos tenían trajes dorados ceñidos al cuerpo. Eran llamativamente bellos, sus rasgos y facciones de una armonía que nunca había visto en un ser humano. Su presencia me hizo sentir una gran paz que jamás había sentido en mi vida. De esa escena, pasamos a estar todos sentados en una mesa circular. Ahora estábamos adentro de una “habitación” con paredes que se curvaban hasta llegar al piso, como si de un domo se tratara. Había una luz blanca y uniforme que iluminaba todo. Uno de los seres comenzó a hablar: “Ve al concierto que una banda musical de gran renombre dará mañana en Estocolmo”. Sentí que los cuatro seres me decían esto al unísono, de manera que la conjunción de sus voces sonaba de una manera extraordinariamente hermosa. Noté que no abrieron sus bocas para comunicarme el mensaje. Yo los escuché dentro de mi cabeza y, aunque suene raro, los escuché en mi corazón al mismo tiempo también. Cuando desperté de ese sueño, vi que hora marcaba el reloj y eran las 1:37 de la mañana. Obviamente estaba sorprendido por lo que soñé, puesto que todo fue muy vívido. Era como si yo realmente hubiera vivido esa experiencia y no que fuera un sueño. Me volví a dormir. Al otro día, después de terminar con mi jornada laboral, me dirigí hacia un local donde vendían entradas para eventos culturales. Pregunté cual era la banda más conocida que iba a tocar en esos días. El vendedor me miró con cara de que yo vivía en otro planeta y me dijo: El grupo ABBA toca mañana a las 19 hs. Yo lo dudé unos momentos y después compré la entrada, puesto que sería un día sábado y en ese día no tenía que trabajar. “No pierdo nada” pensé. Si bien me sonaba de nombre esa banda y había escuchado un par de sus temas, no es que me volvía loco la música que hacían. Así fue como fui al concierto. La verdad que me iba gustando bastante. Cuando empezaron a tocar “Lay All Your Love On Me”, sucedió algo extraordinario. Sentí que el mundo se puso en pausa y comencé a experimentar una sensación de paz y amor que era igual a la que había tenido en sueños un par de noches atrás. Era algo indescriptiblemente hermoso. Al terminar el concierto se me acercó uno de los trabajadores del evento y me dijo: “Los chicos quieren hablar con vos”, se estaba refiriendo a los integrantes de ABBA para mi gran asombro. El muchacho me guió hasta su camerino y me abrió la puerta para que pase. Los cuatro integrantes de la banda me miraron como si ya me conocieran. Luego, el vocalista me habló dirigiéndose por mi nombre: “Lo que tuviste esa noche, no fue un sueño. La gente cree que solo hacemos lindas canciones. Pero nuestra misión en el planeta es otra. Se trata de ayudar a que la raza humana evolucione espiritualmente. Puedes dar testimonio de lo que te pasó. Ahora sabés que la humanidad no está sola en su lucha. Y también sabes que tú no estás solo en este duro mundo. Siempre que lo necesites, puedes contar con nosotros. Aquí te dejo el número de cada uno de nosotros.” Asombrado y en casi un estado de shock, les agradecí entre lágrimas. Cada uno de ellos me dió un abrazo de despedida. Salí del camerino y empecé a caminar hacia mi auto. Una vez en él, me quedé pensando en todo lo que me había pasado. Era algo demasiado increíble y hermoso para ser cierto, pero lo era. De repente me di cuenta de algo. Agarré el papel donde había anotado sus teléfonos. Todos terminaban en 137. No pude evitar largar una carcajada, luego arranqué el coche y me fui manejando hacía el hotel con el corazón al borde de explotar de felicidad.











sábado, 1 de abril de 2023

Mensaje de una civilización anterior

 

“El propósito de este comunicado es que ustedes, pelonchos, no cometan los mismos errores que mi pueblo cometió hace milenios. En su momento nadie tuvimos que nos advirtiera, aunque probablemente con lo huévidos que éramos me parece que hubiera dado lo mismo. Es, al parecer, el destino de toda civilización culminar en algún momento. Así que no le vamos a andar pidiendo peras al ganso. Pero tampoco es cuestión de dar todo al traste así nomás. Así que ahora me avocaré a desarrollar este mensaje que nadie me ha pedido que mande. En un tiempo remoto, mi pueblo desarrolló un alto grado de tecnología basado en los minerales. Con esto pudimos desviar un par de meteoritos. Uno de ellos lo mandamos sin querer a Marte e hicimos cagar a toda la gente que habitaba el planeta en ese entonces. Quisimos disculparnos, pero no había ya nadie a quien pedir disculpas. Una llamarada solar casi nos refrita, aunque nos las ingeniamos para seguir. Pero un profeta al que nadie quería escuchar, no se cansaba de remarcar: “Nada es para siempre”. Finalmente el mal llegó de donde menos lo esperábamos.. de nosotros mismos. Un grupo de vanguardistas sin alma dió con una invención nauseabólica: el embutido. Algunos sabios supieron prever que tal abominación llevaría a nuestra humanidad al carajo. Pero como siempre, las masas bolúdicas acallaron los consejos de unos pocos. Y así fue como entre chorizos, salames y salchichas con castañas de cajú; nuestra civilización se fue al tacho. Así es que con mi más sentido sentimiento, dejo este legado para advertir a los piringundines futuros que no subestimen el poder autodestructivo que subyace en el interior de todos nosotros. Quizás la destrucción llegue en la forma del cucurucho, las antenas parabólicas o los globos inflados con helio. Lo importante es tratar de ser güena gente, pues todo ha de acabar algún día. Ahora debo dejar de escribir, pues hordas intoxicadas con morcilla vienen a atacar nuestro refugio.”






miércoles, 29 de marzo de 2023

El amor todos los días

 

De todos los misterios que abundan en la vida, uno de los más grandes es el corazón. En medio del caos y hechos espantosos que vemos todos los días en este planeta, siempre hay alguien que vive desde el corazón. Algunos siendo proteccionistas de animales, salvando gatitos, perritos y todos esos peluches vivientes. Otros se dedican a acompañar a gente que está cerca de partir de este plano. También los maestros jardineros, que cuidan niños.. precisamente como dice el nombre de su profesión: sembrando semillas de cariño en los bebelines que tienen a su cargo. Qué hermoso e incomparable es el acto de brindarse al otro. La única persona que marcó un antes y un después en la historia de la humanidad toda, fue Jesús. Y la suya es la historia de amor más bella jamás contada, la historia de un ser de elevadísima consciencia y espiritualidad, que bajó a un mundo de seres retrógrados y egoístas. ¡Cómo habrá sufrido el pobre de Jesús! Se encontraba siempre solo, siempre incomprendido, rodeado de humanos.. el humano en su estado de perdición vive sufriendo y, sin quererlo, muchas veces hace sufrir a los demás. Pero tal era el amor de Jesús que así y todo vino a vivir entre nosotros. Y como perdió su propia vida por la humanidad, quedó para siempre grabado en nuestra alma ese gesto de amor incondicional. Vivir desde el amor es olvidarse de uno mismo para tener en primer lugar a otro. El servicio es la forma más elevada de vivir. Por eso todos los grandes seres que pasaron por este plano a dejar enseñanzas para la humanidad, tuvieron sus vidas dadas al servicio. Y por eso es que no tenemos que vivir con el corazón endurecido. A veces por nimiedades y tonterías cerramos el corazón. Que no haga falta que desencarnemos para darnos cuenta del otro lado que deberíamos haber vivido más desde nuestros corazones. “Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón”. Lo único que nos llevamos de esta vida es la riqueza que acumulamos en nuestro corazón. Latiendo a cada segundo, insuflando vida a este envoltorio corpóreo que es el vehículo que nuestro espíritu utiliza para tener aprendizajes en este plano; es en el corazón donde se encierra el más simple y complejo de los misterios para el ser humano. Un día todos los dolores, pesares y tristezas tendrán sentido cuando miremos para atrás. Mientras tanto, aquí estamos: exiliados en un mundo de materia que tanto nos cuesta soportar. Pero nuestra alma sabe que la vida sí tiene un sentido. Y a cada latido de nuestro corazón tenemos la oportunidad de trascender. De llamar a ese amigo con el que estamos peleados hace años y pedirle disculpas. De ayudar a alguna persona en la calle. De juntarnos más con nuestro abuelo que sabemos que pronto va a partir.. Siempre que dudemos como actuar la respuesta es tan simple como mirar hacia adentro y obrar desde el corazón. Esa es la verdadera respuesta.. el corazón






jueves, 8 de diciembre de 2022

Liminal

En que extraña manera funcionamos los humanos que muchas veces elegimos sin elegir darle importancia a alguien en particular. Puede que sea por la forma en que nos miró o algo que nos dijo. Sea como sea, gradualmente comenzamos a percibir a esa persona de otro modo. Cada vez que la veamos nos estallará el alma de felicidad y desearemos fundirnos con ella. Quizás se de todo como más nos gustaría y coincidamos. Sentiremos entonces el gozo incomparable de tener la compañía de otro corazón. O quizás por más que lo intentemos con toda nuestra voluntad y lo deseemos intensamente, no se dará. Y aunque duela mucho, ahí en lo más profundo de nuestro ser, eso también es la vida.. 





domingo, 31 de julio de 2022

Metacognición

 

Muy dado a elucubraciones de poca monta, es así también como ahora mismo me aboco a verter mi espíritu en chuscas palabras. El derrotero de un desdichado bicho bolita suscita profundas emociones en mi ser y me pregunto “¿Realmente importamos?”. Pues si este chiste cósmico sigue proyectándose como lo hemos visto hasta ahora, es probable que nuestras humanas existencias (de las cuales nos sentimos tan pagados, todos montados en los ponys de nuestros egos cual payasos ónticos) no tengan trascendencia alguna y solo seamos parte ínfima y desestimable de un trazado multiversal que ni cerca estamos de comprender. Mientras mi alma alza un triste vuelo con esos pensamientos existencialistas, el bicho bolita sigue recorriendo soporíferamente la baldosa. “Sí, tal vez nuestras vidas sean tan solo eso..” sigo pensando, pues es sabido que con nuestras mentes damos forma a la realidad. Y si es mi profunda convicción que la vida de los humanos no tiene sentido alguno, así pasaré por este mundo. Es por eso mismo que haciendo uso de algo que ciertas personas han dado en llamar “chispa divina”, decido dar un giro a mis pensamientos. Pues esa manera de ver las cosas solo me llevaría a ser un pobre infeliz. Y nadie quiere eso, sobre todo yo. “Ya que he venido a habitar este envoltorio corpóreo, haré buen uso de él” me dije a mi mismo mientras terminaba mi café de un raquetazo. “Aprovecharé mi efímero paso por este mundo. Puede que la razón de nuestro existir sea justamente el que elegimos darle” seguí diciéndome, mientras le sonreía a una pequeña niña que se reía ante mi gesto. Le dejé una generosa propina al mozo y vi en su rostro la gratitud que eso provocaba. Ahora el bicho bolita era ante mi mirada un complejo y maravilloso organismo, habitante de un cosmos infinito y poblado de misterios. Me encontraba liviano, lleno de energía y era como que un sol habitaba en mi pecho. Podía sentir mi espíritu diciéndome “Vas bien, es por acá la cosa”. Supe entonces, en una epifanía, que ya nunca podría volver a perder tiempo dejándome llevar por engañosas ideas acerca de que esta vida no tiene sentido. El sentido se lo estaba dando yo con cada paso que daba. Me reí solo, el viaje recién comenzaba.






El Cielo en la Tierra

 

¿Quién no ha deseado alguna vez abandonar este envoltorio corporal y experimentar la libertad de la inmaterialidad? Todos de alguna forma u otra buscamos evadirnos de esta realidad que tantas veces nos pesa. Alcohol, drogas, sexo, deporte, meditación.. son algunas de las diferentes formas que encontramos para escaparnos por un rato de la carga que es nuestra experiencia en este plano. Pobre el ser humano al que le ha tocado padecer de esta forma su propia existencia. No sabemos por qué, pero en el fondo de nuestro espíritu siempre hay una parte nuestra a la que le falta algo. Solo quisiéramos llenar ese vacío y estar en paz. Qué trágica belleza tiene el hecho de que en los momentos más dolorosos, de las profundidades de nuestro ser brota ese sufrimiento en forma de fluido vital, agua, que derramamos por los ojos. Por unos momentos pareciera que, ya no pudiendo contener más el dolor que cargamos, fluye de nuestro interior la esencia vital. Se nos va un poquito de vida, por esas, las llamadas ventanas del alma. Y por algún poético guiño, muchos de nosotros anhelamos también algún día encontrar unos ojos en los que pueda descansar nuestro corazón. Alguien que nos haga sentir menos solos. Por suerte a veces encontramos a ese alguien. Entonces ya no tenemos tanta necesidad de evadirnos de este plano. Y el tiempo que sea que dure eso, estando acompañados el vacío en el alma se siente mucho menos...





Facta non verba

 

A veces, al mirar en retrospectiva (y mejor si es con alguna música específica de fondo) no puede uno evitar pensar en la vida como en una tragicómica película. Si alguien dirige o supervisa los acontecimientos, si hay una Supraconsciencia detrás de todo, pareciera que está jugando al monopoly y que además por momentos se queda dormido; y que al volver a prestar atención hace lo que puede y como le dan las ganas. Eso teniendo una visión bastante cínica. También está la gente que ve todo como una gran y exquisita Creación, en la que todo lo que sucede está perfectamente calculado a niveles que la comprensión humana jamás podría abarcar. Y es por eso que debemos soportar los supuestos pesares de esta vida, porque hay una razón de fondo para cada uno de nuestros sufrimientos que solo conoce el omnisapiente Ser que todo lo hizo. Cosa que se nos complica cuando de repente muere un ser que amamos, cuando vemos que por eneagésima vez estalla la guerra en algún país o que un gatito murió de hambre en un rincón oscuro de la calle. Pasa un tanto, a mi parecer, por una mezcla de las experiencias vividas por cada persona, por su forma de plantarse ante la existencia y por lo que trae en sí a nivel genético; como va uno a formarse una idea del por que suceden las cosas en esta realidad que habitamos. A partir de ahí algunos serán ateos, otros motoqueros, terraplanistas y la lista continua ad infninitum. Pero - y acá esta la milanesa con puré de la cuestión - mas que en qué creemos, lo que importa es como obramos. Porque puede que alguien sea Maestro Glaseado grado 33 de la Gran Logia de los Eternautas, se haya comido 5438 tomos de ocultismo y de seminarios desde el año 64 sobre como alcanzar la iluminación. Pero si a la hora de ayudar a un amigo le esquiva al bulto o cuando le vienen a limpiar el vidrio en un semáforo, levanta la ventanilla; todos sabemos que habrá vivido una vida de chota para abajo. Pues no habrá colaborado ni un poquito en hacer de este mundo algo mejor. Mares de tinta se han escrito, millones de palabras se ha llevado el viento y acá estamos, desdichada humanidad rebosante de miserias. Hay que trabajar más en uno mismo y hacer énfasis en nuestros actos. Por eso es que me bajo del pedestal donde estaba, que es un cajón de verdulero, y abandono esta exhortación a los pueblos del planeta. Tengo que ir a ayudar a un pajarito al que se le tronchó un ala.





Hijos de la eternidad

 

¿Es que acaso alguna vez te has detenido a contemplar el milagro de tu vida? Tú, que eres la síntesis de millones de años de evolución. Tú, que contienes en tu organismo la esencia de las estrellas. Tú, que por un designio de lo Alto has venido a habitar en el reino de lo que es. Tú, que eres el crisol donde día tras día se funde el espacio y el tiempo, brindándote incontables posibilidades. Tú, que tienes en tu pecho un sol que te impulsa a seguir en las peores adversidades. Tú, que eres portador de una consciencia que puede develar los misterios del universo. Tú, que has sido bendecido con un espíritu inmaterial e indestructible, chispa divina del Creador. ¡Despierta, tú que duermes! ¡Despierta y ocupa el trono de tu propia existencia!




viernes, 6 de mayo de 2022

Reencarme esta

 

Mientras caminaba de regreso a casa, bajo los efectos psicoactivos de un café al paso, mi mente como de costumbre, se perdía en el éter.. ¿cuáles serían las implicancias de que yo haya sido un príncipe en el período atlante del planeta? (esto según la dudosa información de quien me realizó los registros akáshicos mientras comía helado viejo) ¿a alguna persona le dirán que fue un humilde plomero atlante? O siendo más cínico, ¿te dirán si fuiste un cagador atlante? Sería lógico que haya habido una superabundancia de los del último caso y me aventuro a pensar que la mayoría de ellos al parecer han reencarnado en nuestro desdichado país. Mientras mis pensamientos seguían esos ridículos rumbos, en el plano físico yo trataba de esquivar incontables soretes de perros. Sus dueños por alguna situación kármica habían decidido no juntarlos. Sospeché que muchos de ellos probablemente habían sido garcas en la era lemuriana. Viendo como está el mundo, creo que no debe faltar mucho para que explote todo de nuevo... como pasó, obviamente, en la Atlántida. ¿Es que acaso alguna vez podremos nosotros, tragicómicos seres provistos de conciencia, eyectarnos de este planeta y dejar de andar reencarnando de acá para allá? ¿Somos acaso los boludos cuánticos de la galaxia? Parece que el destino último del ser humano es trascender este plano. O sea, nos mandaron acá para que nos vayamos.. parece joda. La mayoría de los credos y profetas proponen eso. Si ya uno le suma a esta dificilísima tarea de elevación espiritual, la posibilidad de alguna conspiración anunnaki, illuminati o masónico-reptiliana.. la realidad se nos complica hasta el mismísimo carajo y más allá. Así que me parece más amigable seguir pensando que si soy buen tipo y mantengo mis chakras en fila quizás cuando palme les pueda decir a mis guías espirituales: por favor, no quiero volver a este planeta ninguneado por la Hermandad Blanca que cada día baja más en el ranking de la Confederación Galáctica. 







martes, 21 de diciembre de 2021

Sin duda alguna

 

En esos días empecé a sentirme medio mal.. ya venía venir el bajón. Sonó el despertador y pensé en no levantarme. Simplemente quedarme tirado y estar unos días así, sin ganas de nada. Estuve a punto de dejarme llevar por esa espiral descendente hacia una pseudo depresión. Pero un rayo de sol me dió en la cara. Y pensé.. pensé en esas partículas subatómicas que viajaron millones de kilómetros desde una esfera ígnea que flota en la eternidad. Que ese astro, emperador de la luz, viene dándole motivo de admiración a la humanidad desde el principio de los tiempos. Que puedo percibir esa luz porque tengo unos órganos llamados ojos que poseen una complejidad exquisita y que tardaron miles de millones de años en llegar a ser lo que son. Que los ojos de una chica que quise eran azules y que aunque ya no nos hablemos, se que ella por ahí se debe acordar de mi con cariño cuando ve un peluche en forma de tomate que le regalé. Pensé en el azul del mar y que la primera vez que lo vi, me salió una risa involuntaria al ver esa inmensidad inabarcable. Pensé en el agua que encierra el misterio de la vida y que si no me levantaba no iba a poder regar mis pobres plantitas. Pensé que es tan increíble toda la naturaleza: las formas y colores de los minerales, el aroma y la belleza de las plantas, los hábitos y la compañía de los animales. Pensé en la ternura idiótica que me genera acariciar y jugar con Carlitos, el gato de mi familia. Pensé en mi papá, que cada vez que lo cargo con que su hobbie es ir a ver mi auto sin que yo le pida para comprobar que todo esté bien, el se ríe. Pensé en mi mamá, que siempre cocina algo que sabe que me gusta cuando anda de visita. Pensé en mi hermano con el que vivimos tantas aventuras y travesuras de niños. Pensé en mi hermana y que cada vez que veo un meme tierno con gatitos lo guardo porque se que le encantan. Pensé en todos mis amigos y lo feliz que me pone hacerlos reír cada vez que puedo. Pensé en la ricura celestial de la comida, en la hermosura de las nubes, en la alegría de saber que hay unos tipos intergalácticos o interdimensionales dando vueltas en naves desde hace miles de años y todavía nadie sabe bien que quieren. Pensé en todos los libros fantásticos que leí, en todos las canciones orgásmicas que escuché y que en ambos casos quedan miles que me faltan por descubrir. Pensé en todos los lugares únicos que me quedan por conocer en este mundo lleno de misterios. Pensé en todas las hermosas chicas que abracé, besé y con quienes compartí noches y amaneceres. Y ya en ese punto, simplemente todo mi ser rebosaba de las mas potentísima de las energías existentes: gloria al Creador en las alturas, bendito sea el tiempo antes del tiempo, que en su infinita sabiduría decidió dar lugar a esta, la mas increíble de las historias jamás contadas, la historia de la existencia. ¿Cómo me iba a quedar tirado si tengo un corazón palpitante que bombea el sacro fluido vital a este recipiente de inconmensurable sofisticación que hemos llamado cuerpo? ¿Cómo me iba a quedar echado si algún otro ser humano debe andar medio triste y yo puedo ser quien con un pequeño gesto le recuerde que la bondad habita en todos nosotros? ¿Cómo me iba a quedar ahí inerte si con solo decir alguna estupidez ocurrente, puedo hacer brotar la risa de uno de mis seres queridos: siendo ese sonido áureo, bálsamo para mi espíritu? Llegará un día en el que tenga que permanecer inmóvil en un merecido descanso final. Hasta entonces, seguiré participando en esta danza cósmica de la que todos formamos parte. Pues todos los humanos hemos sido arrojados a la existencia como una torta desde una catapulta. Nunca terminamos de entender bien de que va esta cosa llamada vida. Pero acá estamos y como dijera un simpático ser: ¡la puta que vale la pena estar vivo!








Relatos de Álanthar sobre la vida en la Tierra X

 


“Álanthar, se que esta misión que te encomiendo es un cogornio, pero sólo tú puedes con ella.” Esas fueron las palabras que me dirigió el comandante de la nave nodriza en la que estoy hace 11000 años. El nombre de mi superior es Irminsúl y hace honor a él (ah cualquiera). La cosa es que yo le dije: “Cero drama, bro. Para eso estamos acá”. A lo que él me respondió: “No seas un ordinario intergaláctico y dirígete a mí de manera respetuosa”. No, mentira nada de eso pasó. Lo que sí pasó es lo de que me encomendó una difícil misión. Ir a destruir la base de los grises del planeta Xlodron. A la cual ya había intentado reducir a cenizas cuánticas en una misión anterior, pero en ese caso todo salió como el sorcho. Mientras ultimábamos detalles de lo que sería el plan para llevar a cabo mi epopéyica campaña, se acercó a nosotros un personaje por todos conocidos en la nave. Se trataba de Denrien-co, un ser solar de inigualables capacidades científicas y creativas. Se aproximó levitando rodeado de un halo de luz dorada y me dijo: “Álanthar, debes empezarte a peinar raya al medio” Re que no fue eso lo que dijo. Me dijo: “Álanthar, sé de la importante labor que realizas desde hace eones combatiendo reptilianos, grises y demás bichas chotísimas que habitan el cosmos. Por eso te he fabricado esta nueva arma. Tienes que posicionar el magneto heptadimensional en la zona de tu corazón. Cada vez que rías, sientas amor o paz; se cargará energía en tu esta escopeta electromagnético-causal. Y de esa forma cuando te encuentres en batalla, al apretar el gatillo, saldrá un bolo de plasma ionizado con energías de alta vibración. Este tipo de energías sintetizadas a partir de emociones purísimamente puras, es terriblemente destructivo para seres de planos oscuros.” Con ese impresionante artilugio me encaminé a abordar mi fiel y peripatética nave, Hakor-Sul. Estuvimos un rato chacoteando y poniéndonos al día, luego le conté lo que teníamos que hacer. Se mostró un tanto reacia, porque la última vez que intentamos destruir esas bases casi nos la dan. Le prometí que al terminar con esta bélica faena sideral, íriamos a ver las guarderias de estrellas en las Pléyades (de paso yo visito a mi novia que vive allá). A lo que Hakor accedió. Me subí en ella, pusimos el campo merkaba a funcionar a 777 hertz y aparecimos instantáneamente en Xlodron. Como ocurre en los viajes interdimensio-espaciotemporales, a nosotros nos pareció que el viaje duró 3 horas. En ese rato recordámos pasadas aventuras con mi nave y nos embambilamos de la risa. Así fue que cuando llegamos al planeta, mi escopeta anidimensional estaba con una carga de una potencia que ni te cuento. Me multipliqué taquionicamente en 44 bases de los nefastos grises al mismo tiempo. Allí los recagué a escopetazos, no quedando ni tan sólo uno de ellos. Pero hubo una base en la que no cesaban de aparecer estas pedórrilas creaturas. Por lo que replegué mis 44 dobles etéricos en mi verdadero yo, el Álanthar original digamos. Y seguía mata que te mata grises. El último que quedaba, apretó un comando antes de que yo lo escopeteara. Y como consecuencia de su vil actuar, vi como una puerta enorme comenzaba abrirse. Sí, lo que salió de ahí era un gigantesco reptiliano de 7 metros de alto, de la casta draconiana. Hedionda criatura si las hay: tanto por su maldad, como por su olor a huevas podridas. Le pegué varios tiros, pero no parecían hacerle nada. Se me había acabado la carga y no se me ocurría que hacer. El bicharrancio se avalanzó sobre mí y yo ya me veía siendo despedazado por esta horrípida criatura. En eso Hakor-sul, se metió entre las patas de la bestia, haciéndola trompezar. Cayó de bruces, dando su cara contra el piso. Tuve una súbita revelación y materializando mi espada de luz crística, le revané la cabeza. Abracé a Hakor y agradecimos al Creador por tal hazaña intergaláctica. En la nave madre nos recibieron con dicha, cháchara y dicharacherismos. Esto es así, los buenos siempre ganamos.




martes, 28 de septiembre de 2021

Dale, yo te aviso

 

No es que alguna vez haya sido un asunto sencillo esto del “amor”. Por este motivo nos llegaron hasta hoy relatos de parejas que se suicidaban, se generaban guerras entre países o el de la chica a la que se le llenaron los ojos de amaneceres en el muelle de San Blas. Encima, muchos de nosotros, siendo criados con romances hollywoodenses, hemos sido engañados cruelmente. Eso del amor eterno y el final feliz corriendo por una pradera tomados de la mano, puso la vara vaya a saber donde. Pero en estos últimos años con las redes sociales, las cosas escalaron a un nivel tragicómico sin igual. Nunca hubo tantas maneras diferentes de tener desencuentros. Personas que en los primeros tiempos respondían con un “Holaaa” cargado de interés e ilusión, después de verse un par de veces, terminan convirtiéndose en un triste y desagradable doble tilde azul. Y así una y otra vez, acumulamos incontables experiencias con gente que nos hace sentir mal y también nosotros a ellas. “Es que le gustaban demasiado los carbohidratos”, “Lo que pasaba es que laburaba mucho”, “Me cansé de que siempre quisiera quedarse a dormir”. Nunca nadie es suficiente. Pasan los años y uno comienza a preguntarse de que va toda esta historia, que pareciera una mezcla de comedia estúpida yankee y tragedia griega desoladora. Porque estamos bien así sin nadie, pero a la vez no. Nos gusta que nadie nos haga reclamos, no tener que dar explicaciones y ser libres. Pero también cuando volvemos a las 4 de la mañana, solos, después de una salida, a veces no podemos evitar bajar la guardia. Y es ahí cuando se manifiesta la ausencia que habita en lo profundo de nuestra alma. Nos acordamos de ese “alguien” que alguna vez quisimos. Del olor de su pelo, la textura de sus labios, el sonido de su risa.. Duele mucho pensar que alguna vez estuvimos bastante cerca de ser felices junto a otro.. Y entonces justo nos responderá un chat algún infeliz ser al que le escribimos hace 5 horas o más. Al que claramente no le contestaremos ahora, mañana o tal vez nunca jamás. Porque ya hace rato que nadie nos importa de verdad. Quedará ese mensaje flotando en la “nube” hasta que termine el universo, junto con miles de millones de patéticos intentos de otros miserables humanitos de dejar de sentirse solos aunque sea por un rato. Peeero, ¿quién te dice? Por ahí la semana que viene o dentro de unos meses, entre ese océano de citas y encuentros chotísimos, coincidís con alguien. Y terminan abrazados, sabiendo que el perfume que ahora están sintiendo en el cuello del otro, un día lo van a extrañar demasiado.






miércoles, 25 de agosto de 2021

Gloria en las alturas

 

“Estaba distraído, con la mirada vacía. De repente un brillo intenso dibujó un trazo en la bóveda celeste. Una estrella fugaz atravesó el cielo nocturno. Extasiado, contemplé como esa luz danzante se manifestaba. Efímero despliegue cósmico de una belleza incomparable. Mi espíritu se inflamó ante el diáfano espectáculo celestial. ¡Quién pudiera viajar por la bastedad del espacio como ígneo mensajero radiante! ¡Transitar el universo como heraldo de los astros! ¡Quién pudiera ser portador de la llama de la eternidad! ¿Por qué has venido a perturbar mi rastrera existencia? ¿No sabes acaso que tan solo soy una miserable criatura hecha de polvo? ¿Acaso ahora anhelaré para siempre ser como tú y vagar libre por el lienzo infinito de la Creación?”

- Eu

- Eh?

- Ya están los choris

- Ah, sí. Ahí voy




Palabras de Álanthar, de la estrella Alcyone, en el Congreso anual de la Confederación Galáctica Nº 337451

“Y que decir del hombre, ridícula criatura si las hay. Desde sus comienzos demuestra ser un verdadero pelmazo para sí mismo y todas las desdichadas bichas del planeta. Pero al mismo tiempo su situación genera lástima: ha sido arrojado a la existencia sin más, improvisadamente se diría. Como si de un amargo chiste se tratara, su propia esencia parece carecer de sentido. El mismo intelecto que lo hace destacarse entre los animales, es el que le genera las lamentables conductas demenciales y autodestructivas que lo caracterizan. En los últimos 50.000 años, donde supuestamente alcanzó el clímax de su desarrollo, solo ha derrapado de la manera mas aberrante. Hace poco tiempo, ciertos individuos (rozando la estupidez mas abyecta) han logrado sembrar entre sus congéneres la ideología de que su planeta tiene forma de cucurucho. Esto es solo un triste detalle que se suma a la interminable lista de hechos paparruchísticos que caracterizan a esta especie. Ya todos saben muy bien de su repetitiva costumbre de generar guerras, destruir ecosistemas y demás actividades que no es necesario detallar. Mi propuesta es darles a estos tragicómicos seres unos 1000 años más. Si en ese lapso de tiempo no rectifican su caminar, será necesario dirigir nuevamente un asteroide hacia su planeta. Como sabrán esto ya se ha hecho en el pasado para corregir el caso de los dinosaurios y los atlantes (que sucumbieron tras descubrir la fabricación de los embutidos). Sin más, dejo el estrado con unas últimas palabras: propongo que se le quite la tutela de la Tierra a los reptilianos. Se han hecho auditorías sobre su manejo del presupuesto y hay fuertes evidencias que han estado desviando fondos hacia un paraíso fiscal en Zeta Reticuli. Vergüenza debería darles, sabandijas interdimensionales”






El intraterrestre

En esa época andaba muy mal. Estaba contrariado con la vida, me levantaba y me iba a dormir con un nudo en el pecho. Me oprimía y entristecía el sólo hecho de existir. Cierto día de radiante sol, tuve un extraño impulso. Sentí la necesidad de alejarme de la ciudad, de ir a la naturaleza. De caminar por la hierba, escuchar el canto de los pájaros, de oír el sonido de un manantial, de contemplar las nubes en calma. Un corto viaje y me encontré en las montañas. Pasé horas disfrutando de estar en tan diáfano lugar, después de semanas de malestar sentí mi alma alivianada. Al atardecer comencé a caminar entre valles y colinas. Iba como en una especie de trance, algo me señalaba que tenía que seguir. Al llegar a una ladera me detuve. Las primeras estrellas ya aparecían en el firmamento. Observé el paisaje disfrutando de la calma del lugar y luego.. perdí el conocimiento. Al despertar me encontraba en otro sitio. Ahora las estrellas brillaban intensamente, bellas y distantes. Me hallaba de frente a un enorme pórtico tallado en la misma roca del cerro. Me sentía expectante, algo estaba a punto de ocurrir. De repente estaba ahí, en el umbral. Lo primero que vi fue el rostro. Había algo de majestuoso y antiguo en él. Sus facciones transmitían paz y poseía una gran belleza. Pero había algo más. Aún hoy en día me cuesta ponerlo en palabras.. Algo sobrenatural y terrible emanaba de ese rostro. Un poder enorme vibraba en la mirada de ese ser. Era sobrecogedora, por un momento sentí temor. Irradiaba una energía imponente e indescriptible. De pronto lo supe, no era humano. Al menos no en la forma que solemos usar esa palabra. Cobré consciencia de su tamaño, era gigantesco. “Parezco un niño a su lado” pensé, no sólo por la diferencia física. Me vi como una insignificante y miserable criatura ante su excelsa presencia. “Pobres de nosotros los humanos” continué pensando. Y como si estuviera escuchando mis pensamientos, su mirada cambió. Me observó con compasión, casi con lástima. Ahora me arrollaban oleadas de amor, un amor que ni remotamente se parece a lo que yo conocía hasta ese momento de mi vida. Y entonces comenzamos a hablar. Digo hablar a falta de un término más adecuado, porque era un intercambio de espíritu a espíritu. Fue la experiencia más hermosa de mi vida. Había en este ser una sabiduría, inteligencia y sentimientos tan profundos.. creí que mi mente y mi corazón iban a colapsar.

Lo próximo que recuerdo es que volví a estar en la ladera donde había perdido el conocimiento. Caminé como en sueños por los valles mientras las montañas reposaban en una noche apacible.

Volví a mi hogar. A muy pocos les conté sobre la experiencia. Me da la sensación que no es necesario que ande hablando sobre eso. A veces pienso si tengo que compartir lo que sucedió, dar un mensaje para la gente. Pero algo me dice que no.. que es mejor compartir mi historia sólo con quienes sé que la van a valorar. Hay mensajes que no son para todos, al menos todavía.

Y cuándo en ocasiones veo hechos horribles y espantosos que ocurren en este mundo, me acuerdo de ese día. Me acuerdo que hay seres que nos cuidan y velan por la humanidad. Me acuerdo que hay un lugar en dónde siempre brillan las estrellas en paz. Me acuerdo que cuando andaba mal, alguien que ni conocía me tuvo presente y me invitó a pasar un día en el campo, a sentir el pasto entre mis pies, a oír los pájaros cantar y contemplar el cielo tirado en la hierba.







La de siempre

 Nos ha tocado ser humanos, que tragedia. O eso parece al menos. Hasta ahora no se ha podido extraer exitosamente el testimonio de un delfín o un avestruz, por ejemplo. Pero hay fuertes sospechas de que casi la totalidad del resto de los animales la pasa mejor que nosotros. Ni siquiera estamos seguros de pertenecer del todo a esa alegre familia. Y ahí ya se empieza a ver cual es nuestro problema... pensamos. Algunos podrán decir que gracias a eso hemos llegado tan lejos. Pero estoy seguro que si algunos seres más evolucionados se pusieran como jurado de los habitantes de este planeta, con suerte estaríamos peleando por el décimo lugar con los grillos topo (que son bichos bastante chotos, dicho sea de paso). Es cómo que nos estaría costando muchísimo superar esta adolescencia que viene atravesando nuestra civilización desde hace unos 9000 años. Y por como se vienen dando las cosas últimamente, tampoco es que las proyecciones sean para nada positivas. No quiero caer en la tan trillada postura de que sería mejor que caiga un meteorito y libere de su miseria a la humanidad de una vez por todas, peeero por lo pronto no veo una mejor solución a este martirio autogenerado que es nuestra existencia. Sepan disculparme pero no puedo seguir hablando de temas tan terribles. Iré a ver memes para apaciguar mi espíritu.






lunes, 19 de octubre de 2020

Victoria o muerte

 

Todo comenzó en Septiembre de 2020 cuando descubrí que mi pava se había pinchado. Así es, un día al prepararme un café, noté que goteaba cuando le puse agua. Y ese, mis queridos amigos, fue el principio del fin. Al ver las gotas que caían indiferentemente de la base de la pava, algo cambió en mi. Fue como que en cierta forma, en lo profundo de mi ser algo se quebró. Simplemente no había vuelta atrás. Ese mismo día empecé a organizar un grupo antisistema. En los primeros 3 meses ya éramos 150 personas trabajando conjuntamente. Al año ya teníamos una red global con centros de operaciones en 20 países. Al cabo de 2 años ya estábamos listos para dar el golpe definitivo. Habíamos identificado alrededor de 10000 personas que se encontraban en la cúspide del poder mundial. Ellos eran quienes tenían esclavizada a la humanidad y los que sabían como funcionaban las cosas los llamaban Shadow Government, Deep State, the Cabal, Illuminati, etc. En un operativo relámpago, capturamos y ejecutamos a todos esos nefastos personajes. Hubo caos social, persecuciones y golpes de estado. Pero poco a poco un nuevo mundo se fue creando, ya que también encarcelamos a políticos o a toda persona que pretendiera seguir con el viejo paradigma y tuviera poder, dinero o influencias para hacerlo. Muchas multinacionales y bancos dejaron de existir. Y por fin, después de siglos de opresión y maldad, la humanidad comenzaba a ver una nueva luz. El amanecer de una nueva era se podía ya sentir. Este iba a ser un mundo basado en la empatía, la cooperación para el bien de todos, la igualdad y el respeto por la naturaleza. Murió mucha gente y por momentos pensamos que la situación se nos había ido de las manos. Pero al final, todo valió la pena. Habíamos derrotado al Nuevo Orden Mundial y le habiamos permitido al ser humano comenzar de cero para crear una realidad luminosa. Cuando tuvimos que diseñar una bandera que represente a la nueva humanidad, no pudo ser de otra forma. En el año 2023 en todos los países del mundo flameaba una bandera en la que se veía una pava goteando.