viernes, 23 de junio de 2017

Paciencia


Cuando algún ser más o menos querido y ya entrado en años te mande algo como: "Si envías este texto a 20 contactos, tendrás internet gratis por 50 años, los semáforos se pondrán en verde en tu presencia y no se te quemarán las tostadas", recuerda que alguna vez tu también serás un viejo choto. No le claves el visto y acompáñalo a hacer algo que le guste. Ver peleas de gladiadores o como los siervos construyen una empalizada alrededor del castillo, por ejemplo.

"Seamos más güenos". Campaña horneada y amasada desde la presidencia del presidente que preside.




Un gran Maestro


"Tu vieja fue una atlante", se titula el seminario que dará este viernes David Wahoonie. Como ya todos sabemos, él a la edad de 7 años, comenzó su camino espiritual en un pelotero. Allí, mientras los otros niños lo acribillaban a pelotazos, epifaneó fuerte y se contactó con su guía espiritual: Vlodron. Esta entidad interdimensional en otra encarnación le había pulido el cetro a Budha, entre otras cosas. Así pues, David, iniciaría un suculento camino hacia la lu. A los 14 anos ya dirigía su primera secta: "Los pipistrelos de la Senda Dorada". Se dedicaban a afanar carritos de super, canalizar seres étereos en situación de calle y fumar churdano en las esquinas. Hoy por hoy dicta conferencias a las que acuden miles de personas que andan al salto por un bizcocho.
En este curso -valor $800 usd- se toquetearan los siguientes temas:
- El vegetarianismo es también una cosa re fea. Como sobrevivir succionando éter de naves interplanetarias
-Cómo construir una vivienda ecoautosustentable para 10 tipos con tan solo una servilleta usada, imanes de heladera y buenas vibras
- Kuth Muu: la ancestral técnica egipcio-tehuelche para sanar enfermedades terminales con piedra bola 




Tan lejos como pude


Todo comenzó una noche cualquiera. Pasé la mitad de la fiesta hablando con esa chica. Hasta que le tiré la boca y ahí me di cuenta que era un cartel. Me sentí tan muñeco que salí del lugar. Corrí hasta el amanecer y llegué a las montañas. Ahora vivo en el exilio, expiando mi boludez. Me alimento de bichos bolita y barriletes que me trae el viento Zonda. Han pasado 14 años y ya estoy harto de vivir escuendido. Además hace meses que lucho por territorio con una chinchilla que tiene todas las de ganar. Ayer caí en una trampa de palitos hecha por ella y me fracturé el coxis y el cráneo. Si alguien lee esto, le pido que venga a rescatarme. Sólo quisiera volver a comer una milanesa antes de morir..

Extracto de "Crónicas de un pelotudo"



viernes, 5 de mayo de 2017

Dæven, kødd!!!!


Estos hechos datan de hace miles de años, cuando la humanidad todavía no se había vuelto tan cochina ni demente. En ese entonces el cobre era la última novedad. Todos morían por tener algo de dicho metal y algunos también morían atravesados por él, como era de esperarse. La vida era muy distinta. Los cielos eran puros y limpios, el agua cristalina, los bosques se extendían hasta el horizonte... pero te podías morir por una caries o diarrea. Nuestra historia gira (y a veces aletea) en torno a un elfo llamado Norfl. Así es, pocos lo saben, pero hubo elfos en nuestro planeta hasta que fueron llevados a la extinción por las bolas de naftalina y los milkshakes en los 50'. Norfl, en su cualidad de criatura mágica, dedicaba su vida a arrojar bellotas, piedras o lo que tuviese a mano. Se los lanzaba a los transeúntes y luego reía taradamente escondido entre los arbustos. No era mucho, pero eso era su vida. Su padre había hecho lo mismo, y su abuelo antes que él. Ya entonces era muy común seguir con las tradiciones establecidas sin cuestionar su por qué... lamentablemente. Y así fue que este tipo revoleó proyectiles durante años. Todo esto sucedía en Europa septentrional, donde habitaba una pluralidad de gentes. Pero el frío clima y otras factores que iba a nombrar pero que al final no me dieron ganas, hacían que hubiera un rasgo en común entre estas personas. Su ferocidad.
Cierta tarde de invierno Norfl arrojó un huevo podrido. Dicho ovo reventó en la frente de un guerrero noruego. Y éste a su vez lánzole un hacha al elfo que, si su memez no hubiese sido tan pronunciada, habría visto en la mano de su víctima y ahora victimario. Y bue. Murió. Una muerte sin sentido y patética. Pero así también había sido su vida. Relacionado a lo narrado, hubo un aporte colateral de éste personaje a la civilización. Usuarios frecuentes de esos caminos inventaron el casco. Algo que hoy por hoy salva miles de vidas. De no creeeer, ¿no? 



Infinitud


Hace mucho tiempo, eones atrás, empecé mi existencia siendo una hormiga. Y como hormiga viví y percibí. Mi vida era acarrear alimentos, caminar y atacar otros insectos. Eso era todo, no había nada más. Pero en ese entonces yo sentía que era una gran experiencia. Mi mente rebosaba tratando de conseguir más alimento, me parecía algo increíble. El caminar era casi sagrado. Y luchar con otras criaturas me llenaba de adrenalina y vértigo. Realmente me encontraba absorto en la vida de hormiga. No pensaba que pudiera haber algo más fascinante, desconcertante y complejo que eso.
Pero ahora soy humano.. y también me abruma serlo. Me pierdo entre miles de estímulos, fantaseo, sufro, amo, triunfo, aprendo, erro, creo, experimento... ¡Mi universo es tan basto!
Aunque a veces no puedo evitar detenerme y reflexionar sobre este Viaje Eterno... Y pienso que llegará un día en el que me encuentre diciendo: "Hubo una época en la que fui un hombre. Sí, un simple hombre con una diminuta conciencia. Pero en ese entonces eso era todo para mí..."




jueves, 23 de febrero de 2017

Lo que nos une


Todo hombre siente algo parecido al detener su incesante actividad y alzar su rostro hacia el firmamento. Contempla entonces la eternidad manifestándose. Estrellas que brillan desde los confines del universo a través del espacio y el tiempo. Apenas diminutos puntos rutilantes, pero que ponen en evidencia la inmensidad del espacio en el que todo es. Así, su diminuta conciencia comienza a errar por senderos sublimes... y finalmente se pregunta ¿por qué soy? ¿por qué todo es? La misma inquietud que persigue al ser humano desde siempre. Busca una razón. Pero solo encuentra que su mirada se pierde en el infinito y su mente se rinde ante la bastedad de la creación. Eventualmente debe volver a sus tareas. Pero sabe que hay algo que lo perturba desde el día en que se asomó al infinito. Y aunque dedique hasta su último aliento en hallar una respuesta, nunca la encontrará. Es este el destino del hombre... sin tener certeza, tiene esperanza. Y solo con ella resiste durante toda su vida.  



miércoles, 22 de febrero de 2017

Un hombre más


"Se fiel hasta la muerte" leí una vez. Y a pesar de todo, siempre me guié por eso. Soy un ser humano. No tengo adónde ir. No puedo encontrar paz en ningún lugar. Cuando duermo no descanso. Por más que a veces ría, sé que en el fondo siempre va a haber un vacío. Cada vez que llego a un destino, deseo partir hacia otro. Yo no pedí existir. Estoy aprisionado en un cuerpo de carne y mientras viva en este mundo nunca voy a conocer la libertad. Pero soy fiel a mi convicción de hacer el bien por sobre todo, porque creo que ese es el Camino. Tal vez no sea un gran empresario, no se levanten estatuas en mi honor o se canten canciones de mis hazañas. Pero sé que si un día muero, me recordarán con amor. Porque siempre estuve ahí para quien lo necesitaba, porque cada vez que pude me olvidé de mi por priorizar a los demás, porque di con mi corazón abierto sin esperar retribución alguna. Puede o no que sea recompensado en esta vida por mi manera de obrar. Pero sé que el día que parta y por fin deje de sentirme solo, separado e incomprendido voy a ser recibido por el Creador. Él va a estar muy feliz con lo que hice. Porque fui fiel hasta la muerte. 





miércoles, 28 de diciembre de 2016

La peor bicha



Siguiendo con la bajada de línea avalada por el CONICET y los Illuminatis, hoy disertaré acerca de otra hedionda criatura. El mosquito. También conocido como zanquilargo de pico zuncho o Mario. El solo sonido de su ridículo aleteo me da una mezcla de pena y asco. O sea, que ruido del orto, o no hagás ruido o hacé algo presentable che bicha de cuarta y la diminuta concha de tu madre. Encima esa costumbre cobarde de picar a escondidas. Si vas a picarme, picame de frente negra. Mirame a los ojos y tirame el pico. Y ya que estamos por qué en vez de chuparme sangre no me chupás bien la p..., apaa. Algunas teorías conspirativas apuntan a que los mosquinos, hurtan nuestra sangre con el motivo de decodificar nuestro ADN y lanzar una película que re va a romper todos los paradigmas sociales y tendencias en la moda para el 2020 aprox, mannn. Pero me suena a verdura. En fin... en este caso no hay comparación con la inútil pero bobamente simpática polilla. El único mosquillo bueno es el muerto. Lamento que mis palabras suenen facho-deterministas o retro-jihadistas. Pero acá no hay vuelta que darle. Andate pedorrísima, nadie te quiere. Y aprovecho esta coyuntura para invitarlos a un genocidio insectil. Lo dije. Que revienten como sapos (individuos sobre los que hablaré prontamente, tema picantísimo y mediático).




Llamado interior


En algún punto de nuestras vidas a todos nos pasa. Un día asomamos nuestra mente al abismo de la Existencia. Tomamos conciencia de que somos solo uno más de los miles de millones de seres que aparecen y desaparecen sin dejar rastro alguno en el río eterno de la vida. Que estamos acá, en un rincón entre las estrellas que se extienden sin fin por un universo inconmensurable. Parece increíble que sea así, pero así es: existimos. En nuestro breve transitar por esta Eternidad abrumadora, vivimos anhelando un encuentro... todo cobra un nuevo sentido al caminar acompañados. Porque el dolor más profundo entre los incontables astros e innumerables mundos, es el de estar siempre solo. 







lunes, 14 de noviembre de 2016

Luz



Cada vez que ando por la ciudad veo más o menos el mismo escenario. Gente alterada, estresada, embolada, discusiones, bronca, puteadas, malos tratos, etc. Pero también casi siempre soy protagonista o espectador de algún gesto de bondad hacia otro. Entonces por unos momentos se puede ver la verdad: rostros que se iluminan, palabras de gratitud, sonrisas que irradian afecto..
Y ahí es cuando se revela nuestra esencia. A pesar de todo no somos autómatas a los que sólo les importa lograr sus objetivos egoístas. Somos todos hermanos que se reconocen al sentir la alegría compartida de nuestros corazones.