Me encontróbeme piloteando (y pelotudeando) mi nave cuando redepente algo llamó mi atención. Era un grupo de terráqueos agarrándose a las ñapis. Se estaban dando para que tengan y para que guarden. Se estaban tirando con de todo. Mientras esto acontecía había un grupo de personas que no hacía nada, solamente miraban. Decidí entonces dejar flotando mi nave entre los cumulonimbus, a unos 10 km de altura sobre el lugar donde se desarrollaba la trifulca. Entonces me teleporté allí donde las habas se cocían. Adopté la forma estándar de los seres de luz cósmicos: un humano alto de cabello rubio, ojos celestes y facciones armoniosas. Una vez apersonado en el lugar de los hechos noté que el sitio donde la piñacera tomaba lugar era un centro de convenciones. Le pregunté a uno de los observadores el por qué de la conducta retrógrada-violenta-simiesca de quienes se trompeaban. Me dijeron que era una batalla entre terraplanistas y humanos “normales” (porque bien sabemos que en realidad están todos medios chapa en el fondo). Yo le conteste al hombre que me explicaba un “Ahhhh, mire usted” y revoleé mis ojos hacia arriba. Volví a mi nave por el consabido método de traslación y rotación de moléculas. A bordo de Hakor-Sul, mi fiel y sintiente vehículo cósmico, tomé una decisión drástica. Con un rayo tractor levanté en vilo a todos los terraboludistas y los alojé en una jaula de aleación con níquel y oro. Estaban sedados igual, como dormidos. Luego hicimos un viaje que duró aproximadamente tres sistemas solares. Y luego con calma y sabiduría deposité a estos pobres humanitos de la tierra plana en un planeta acorde a su nivel de estupidez. Cosa de que se pudieran codear en paz con sus pares. Luego me cambié rápido y fui a buscar a mi compañera que desde hace unos 3000 años está viviendo en las Pléyades. Me queda un poco lejos, pero siempre en el viaje voy hablando con Hakor. Además a mitad de camino venden unos panchos con crema de hidrógeno estelar que ni te cuento.
lunes, 10 de agosto de 2020
domingo, 7 de junio de 2020
Encuentro cercano con 3 tipos
Llegamos
al Uritorco finalmente. Armamos las carpas y salimos a caminar.
Habremos andado durante media hora cuando sucedió algo que cambió
para siempre mi vida. Redepronto unas nubes bajas nos rodearon por
completo, no se podía ver nada. Empecé a sentirme mareado y perdí
el conocimiento. Lo próximo que recuerdo es estar sentado en un
lugar extraño, algo me decía que estaba adentro de la montaña. Al
frente mío había tres seres muy parecidos, altos con el pelo
largo y rubio, de ojos celestes, llevaban un traje sin costuras de
color azul. El del medio comenzó a hablar: “Mi nombre es Alanthar,
soy uno de los veedores asignados para este planeta de cuarta. Mirá
nene, este mensaje después escribilo, compartilo, no sé, hace lo
que puedas para que le llegue a la mayor cantidad de gente, vos
verás. El tema es el siguiente. Tienen que hacer algo ya, esto está
pero como el orto, disculpame la expresión, pero no hay otra forma
de decirlo. O sea, ¿hasta cuándo hermano? Se vienen matando desde
el paleolítico por motivos tan elevados como quien es dueño de un
pedazo de carne. En el neolítico por quien es dueño de un pedazo de
tierra y de ahí para adelante porque el otro piensa distinto o algún
otro ridículo motivo. Ya estaríamos estando con ese comportamiento
che. No te pido que me tengan lista una sociedad utópica de acá a
100 años, pero dejen de matarse por un rato por diooo. ¿Qué
carajos les pasa? Hace más o menos 200.000 que existen como especie
y siguen en la misma. ¡¿HASTA CUÁNDOOOO?! ¡¿PERO HASTA CUÁNDOOO
VAN A SEGUIR ASÍ?! Perdoname, me cuesta contenerme, pero es que este
tema ya se me está haciendo pesado. No puede ser che, es una
vergüenza esto. Mirá como quedó Marte, palmaron todos, se hicieron
pingo entre ellos. Un desperdicio. No hagan lo mismo ustedes, les
tenemos fe no sé ni por qué ya. Este tema de la no intervención
directa nos pone las cosas muy difíciles. Que más querría yo que
agarrar mi nave y materializarme simultáneamente en las 10 capitales
más importantes del mundo. Bajarme de ella y decirle a la humanidad:
“No están solos en el multiverso, bla bla bla”. Pero no macho,
la cosa no es así. Ustedes solitos tienen que encontrar la forma de
salir adelante, sino no tiene chiste. Sería como que un padre le
haga la tarea a su hijo. No tiene sentido así. Ahora te vamos a
devolver a tu plano. Andá nomás y ojalá que algunos te den
pelota.”
Más o menos eso fue lo que me dijo el individuo
pandimensional ese. Así que ya saben, que se yo, tratemos de no ser
tan soretes entre nosotros.
sábado, 21 de marzo de 2020
Carta del profeta Nehuahuanel a los Peloponesos
N: Ha sido de mi anoticiamiento que en las tierras de Samotracia se vienen sucediendo hechos de gran impudicia. Considero en los próximos meses dirigirme hacia allá en burro, mula o ganso.
Creo que es importante ver que está sucediendo con gentes que antes solían ser tan sosegadas como los samotrienses o samotrensiananos, como se les dice en la zona de Iliria oeste.
Así es que te pregunto a ti, Claudio Bolonio, ¿que es lo que realmente está sucediendo por allá?
C: Queridísimo Nehuahuanel, recibo tu carta con un tanto de sorpresa, ya que aún no me has pagado los 37 kilos de ano de lemúr que te hice traer desde el África insular.
Con respecto a lo que está sucediendo en esta ciudad, solo te puedo decir que se está yendo todo al mismísimo sorcho. Al parecer hay varios susodichos que se dedican a pintarrajear figuras obscenas en sitios públicos. Dibujan monstruosos falos, voluptuosas meretrices y rebosantes culos. Esto ha generado que se corra la voz de que nuestra ciudad es un sitio soez y por ello ya no vienen turistas ni mercantes aquí. Lo que como te imaginarás, afecta pésimamente a nuestra economía ya que dependemos del turismo y el comercio para subsistir. Estamos intentando encontrar a la pandilla de dibujantes pedorros hace 8 meses pero no damos pie con bolas.
N: Estimado Claudio, primeramente debo de proclamarte que no te pagué esa mercadería a la que te refieres porque lo que yo te había encargado eran orejas de tordo aliblanco, no anos de lemúr. Así que puedes hacer lo que te plazca con ese material, pero de mi no recibirás un duro por ello.
Ahora bien, con respecto a lo que me narras se me ocurre una posible solución.. Pueden dejar tarros abiertos de pintura en un callejón y escuenderse sobre los techos circundantes con redes en sus manos a la espera de que venga la horda de ilustradores hediondos, atraídos por el material gratis para sus ordinarias obras. Y en cuanto empiecen a dar rienda suelta a su lamentable creatividad, los entrampan con las redes para luego molerlos a patadas y posteriormente arrojarlos a un foso lleno de hienas, cocodrilos y avestruces. Espero tu respuesta para saber si mi consejo le ha sido útil a la tan querida orbe de Samotracia, la ciudad de los mil olores.
C: Noble Nehuahuanel, gracias por aclararme lo relacionado a la mercancía que tenía por tuya. Ya encanuté los anos de lemúr a un ávido comerciante selyúcida. Y con respecto al problema que nos aquejaba.. ¡lo hemos solucionado utilizando tu sabio consejo, alabado seas! Aprehendimos a los maleantes y los golpeamos hasta casi desfallecer. Prácticamente no hizo falta lanzarlos a un foso repleto de alimañas. Ya todo volvió a la normalidad en nuestra amada ciudad. Espero que pronto puedas venir a visitarnos.
N: Virtuoso Claudio, me alegro enpordemás por lo que me cuentas. En un mes estaré llegando allá. Mientras viajo te pido que me consigas un cargamento de pestañas de marmota y otro de codos de mirlo rojo que sabré pagarte en algún momento. Mañana mismo parto con rumbo a Samotracia, la ciudad de las tres cloacas. Estoy preparando mi equipaje y poniendo a punto mi ganso para el periplo.
Maestros
Los que danzan entre las estrellas
viernes, 27 de septiembre de 2019
Estar acá
Un extraño anhelo nos llena al mirar las estrellas por la noche. No sabemos que hay allá en esos espacios sin fin, en esa bastedad inconmensurable que es el universo... pero tal vez justamente por eso es que al elevar nuestra mirada al cielo nocturno, nos embarga un sentimiento sobrecogedor. Somos apenas unas criaturitas anhelantes que van de acá para allá con sus vidas. Todo nos afecta, desde una tonta discusión que nos pone mal durante el resto del día; hasta el bello gesto de un desconocido que a veces nos ilumina por dentro. Y mientras tanto allá en la eternidad pasan miles de millones de años, las galaxias se trasladan, se forman planetas, otras vidas menos y más avanzadas viven sus propios dramas y alegrías.. Una y otra vez miraré las estrellas y volveré a sentir y pensar: “Qué extraño es todo esto de existir..”
La vida
Y ante ese reclamo no hay respuesta. En un acto de inocencia que denota nuestro pobre desarrollo espiritual como humanidad, le exigimos razones al Eterno Inmanifestado. ¿Por qué existen los asesinos? ¿Por qué hay trata de personas? ¿Por qué ese niño murió de una enfermedad espantosa?
Una hormiga nunca va a poder entender lo que es ser un humano. Y un humano nunca va entender lo que es ser el Hacedor. De todas formas ya la respuesta fue dada hace miles de años...
“¡Tú no estabas ahí, cuando las estrellas cantaban y los ángeles danzaban!”
No, no estábamos al principio de los tiempos cuando Dios modeló la existencia y le dio forma a la realidad. Pero algún día retornaremos a la Eternidad. Y ese día entenderemos. Entenderemos y como lo hicimos hace eones, volveremos a danzar.








