Llegamos
después de estar perdidos 7 horas en las montañas. Muchas veces se
escucha en estos casos: “Estuvimos caminando en círculos”. Al
revisar los mapas, nosotros vimos que en nuestro derrotero habíamos
trazado un Bob Esponja más bien. Pero por fin estábamos en el
refugio. Tuvimos que echar primeramente a unas cabras y a un hurón
de mirada simpaticona. Al principio probamos sanamente, pero luego
nos decantamos por la técnica de las patadas, ya que nos recagábamos
de frío. Una vez allí nos dispusimos a hacer una fogata. En
nuestro apuro y en la penumbra, todo indica que debemos haber
manoteado un cartucho de dinamita entre los leños. De otra forma
sería raro explicar porque voló todo en pedazos. A medida que nos
fuimos recuperando, decidimos volver a nuestros hogares. No solo
porque no queríamos morir de hipotermia, sino porque las cabras
decidieron cobrar venganza. Y para ser sinceros nos estaban
reventando. Creemos que allí fue cuando Jim murió. Es eso, o la
manada de lobos que nos atacó en el valle. Difícil saberlo bien,
porque ya estábamos colapsados y en un estado de cuasi demencia
colectiva. De todas formas volveremos a esas cumbres, la naturaleza
nos llama. Y además puede que Jim siga con vida pero tarado. Se han
escuchado reportes de un hombre que comanda un escuadrón de
ardillas..
viernes, 8 de junio de 2018
Adiós
“No
me siento enamorada” le dijo después de 3 años de estar juntos.
Él, sintiendo que un abismo se abría en su interior, pensó “¿Y
ahora que hago con todo este amor?. Así comenzó una épica búsqueda
de sanación para parchar su alma o algo así. El psicólogo estaba
completamente demente. El reiki le daba sueño y por algún extraño
motivo, pedos. Al final la gemoterapia era un invento de la industria
minera. La acupuntura resultó ser muy buena, pero para su tema del
codo de tenista. Las constelaciones familiares resolvieron algún
asunto con una abuela adicta a las pastas. Hasta que un día, mucho
tiempo después, se despertó y se dijo “Sí, la sigo queriendo..”
viernes, 2 de febrero de 2018
Alanthar, un ser có(s)mico
Esta
es la historia de como llegué a habitar en esa raza irrisoria, esa
raza tan tomateada por todos en el Cosmos.. sí, la raza humana.
Decidí materializar un cuerpo físico en la zona que llaman desierto
del Bobi o Gobi.. algo así. Allí, como todos sabrán, se encuentra
en otro plano (y en otro ancho) la Gran Hermandad Blanca. Esperaba
pasar un tiempo adaptándome en ese lugar, tal vez ingiriendo comida
chatarra y viendo pornografía para irme aclimatando. Cierto día me
dejé llevar demasiado por mis actividades masturbatorias y no
escuché que alguien se acercaba a mi habitáculo. El Maestro me
agarró cacheteando el ganso. Me miró y me dijo “Rajá de acá,
payaso intergaláctico”. Me fui dichoso, pues esto era un gran
comienzo. ¡Que forma más humana de arrancar mi aventura que
decepcionándome a mi mismo y a los que confiaban en mi! Viví entre
estos desdichados seres unos cuantos siglos. Va, unos 50 años los
pasé en el caribe con un rebaño de ballenas. Pero no gambetiemos de
mi punto. Llegué a conocer al hombre. Pude conocer sus propósitos,
sus motivaciones, sus anhelos, sus miedos y esa titilante luz eterna
que lleva dentro de sí y tanto le cuesta manifestar. Son capaces de
los hechos más aberrantes y espantosos así como de los más
sublimes y puros. Antes temía por estos bebuchos, pero ahora sé que
todas mis estadísticas, mis cálculos zomboidales y mis predicciones
horangélicas estaban erradas. Como siempre pasa en esta Creación,
la luz triunfará finalmente entre estos -por el momento- ñatos de
corazón. Pero ha llegado la hora de irme, he de eyectarme de este
cochino mundillo del que me he encariñado tanto. Me pueden encontrar
en la galaxia de Órvonton donde me dedicaré a germinar estrellas y
ha desintegrar reptilianos.
Imperdible
Atención!
Norberto Wisse, antropólogo y campeón provincial de paintball, dará
un seminario el próximo miércoles en el estacionamiento de la
Facultad de Humanidades. En él se tratarán varios temas que pujan
fuerte en el hombre actual (a veces hasta llevarlo a un verdadero
inodoro filosófico). Algunos de ellos: “Consecuencias directas de
vivir en una pelota que flota en el espacio: el ser humano como
pelotudo ontológico”, “¿Alguna vez dejaremos de sufrir? No.
Pero hay formas de distraernos de eso, el origami por ejemplo”,
“Cuando el lenguaje y la física cuántica se unen: el meme”. Una
disertación inigualable. Y para finalizar, el licenciado Wisse nos
dará una clase magistral de paintball, enfrentándose en un
laberinto inflable a 6 androides que salieron fallados de la fábrica
de Toshiba. .
martes, 19 de diciembre de 2017
Esa chica
Que
bellos recuerdos tengo de ti. Como aquella vez que, pese a los
carteles, le diste de comer a las gaviotas... Y estuvimos horas
luchando con ellas porque no paraban de aparecer y picotearnos. Aún
te veo sudorosa, con el pelo revuelto y babeando mientras dabas
manotazos y patadas a esos bichos. En tu euforia les revoleaste a un
niño asiático que gateaba por ahí. ¡Contigo todo era una
aventura! O cuando nos hicimos pasar por los dueños de esa
multinacional. Y como los empleados nunca los habían visto, pero
tenían miedo de ser echados, estuvimos a cargo durante 18 años.
Hasta que las autoridades se dieron cuenta y tuvimos que refugiarnos
en una comunidad Hopi para evitar la prisión. Que tiempos aquellos..
comiendo tubérculos y mapaches, fabricando vasijas de pésima
calidad y usando requesón de alce como anticonceptivo. Te extraño
tanto. A veces manejo con los ojos cerrados un rato para recordar
como me sentía a tu lado..
De alcantarillas y mutaciones
Tengo
la terrible sospecha que ante la combinación de bandejitas con jugo
de tripa (árabe) y los pañales de mi vecina, es muy posible que en
las profundidades de la tierra, en algún vertedero, se esté
gestando una criatura monstruosa. Y que algún día cuando me
encuentre lavando los platos aparezca este engendro para asesinarme.
Lucharíamos durante horas, hasta que yo pueda alcanzar el
lanzallamas que tengo en la mesita de luz. Entre lágrimas esta
abominación me diría que sólo quiso tener un padre que lo amara en
su niñez monstruosa; cuando volvía a casa después de jugar un
pésimo partido de beisbol y sentirse un orto. O cuando Jessica lo
rechazó para el baile de graduación. Yo le diría que lo entiendo,
pero obviamente lo incineraría igual. Y después fregando el suelo
me juraría nunca comer tripa de nuevo, además te la debo el aliento
sino.
Ein Sof
Quizás
todo esto tenga un sentido. Quizás todas las religiones tienen parte
de la verdad. Quizás nuestra alma solo viene un tiempo a aprender y
después sigue su camino. Quizás reencarnamos una y otra vez hasta
no venir más a este plano. Quizás ahora todo nos parece confuso e
injusto porque somos apenas unos diminutos seres con diminutas
conciencias. Quizás un Ser que nunca vamos a poder entender ni
definir, sabe muy bien por lo que estamos pasando. Y quizás ese Ser
ideó todo de manera tan perfecta que, a la noche en todos los mundos, se alzan las estrellas para que las contemplemos
embelesados y pensemos: Quizás todo esto tenga un sentido...
Utopía
Ayer
andaba por el patio y un pajarito me acompañó caminando unos
metros. Pensé que si seguíamos juntos un rato más, le podría
sacar charla y hacernos amigos. De acá a un tiempo planear un viaje
de mochileros por Latinoamérica. Después, si se dieran las cosas,
arrancar un proyecto juntos. Una organización en contra del sistema.
Armar vínculos con Anonymous, gente que investiga fuentes de energía
alternativa y medios de comunicación independientes. Y con suerte
ser parte de una revolución global que de origen a una nueva
civilización. Pero lanzó una caca como si nada, pestañeó y se
voló. Otra vez será pajarito, otra vez será..
domingo, 1 de octubre de 2017
¿Qué les pasa?
Hoy hablaremos de esa gente que cuando va en auto y hay un lomo de burro o serrucho se come un viaje de eternidad. Como que quieren que su carro les llegue a los nietos de sus bisnietos o lo expongan en un museo de acá a 3000 años. Sé que su fantasía más oscura sería poner en punto muerto el vehíCulo y bajar a empujarlo para que no haya la mas remotísima posibilidad de que sea dañado. O incluso traer una grúa para que lo alce y lo deposite del otro lado. Yo por mi parte en esos momentos me traslado a una dimensión paralela donde no hay leyes ni consecuencias morales. Allí donde todos seríamos engendros demoníacos. Y me imagino sacando un lanzamisiles a repetición con el que vuelo en pedazos a este ser y a su autito de mierda. Todos pensamos cosas de este tipo, no se avergüence. Ahora que blanqueamos el tema, puede continuar el día mas relaxado. Un gran saludo desde la constelación del flan con dulce de leche.
“Yo masturbé a un Trilobite”
Una
crónica que te sacará de tu zona de confort. Bill Anderson,
arqueólogo y bicampeón del Annual Sausage Eating Competition, es el
protagonista de esta historia que está revolviéndole el flan a toda
la comunidad científica. En ella se narra como este tipo se hallaba
explorando los cenotes de la península de Yucaxplán, cuando cayó a
una rajadura anal en el campo morfo-espacio-temporal. Así fue como
apareció en pleno Cámbrico. Estaba lleno de bichas por todos lados.
Pronto se aburrió porque no había mucho que hacer. Allí fue
cuando, como buen ser humano de mierda que somos, se entretuvo
toqueteando a este pobre artrópodo antediluviano hasta llevarlo al
éxtasis sesual o algo así. Pasaron los días y cayó en la cuenta
de que seguramente iba a morir en esta insípida era. Pero ya yéndose
todo a la remil puta, apareció un ovni y aterrizó coleando. Se
bajaron unos altos humanoides. El más pulenta le dijo: “Te vamos a
devolver a tu tiempo, porque somos güenos. No como los petisos
cabezones que le meten cosas en el orto a la gente y mutilan vacas”.
Dicho y hecho. El tipo, luz estroboscópica y Suerte, de Shakira como
soundtrack del viaje interdimensional, apareció de vuelta en su
apartamento con el ganso en la mano y mirando Hentai. Pero igual él
sabía lo que realmente había pasado. Descubra esto y mochísimo más
en este libro para casi toda la familia.
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