En la India existe la temporada del monzón. Llueve tanto que los elefantes empiezan a usar la trompa de snorkel, los sadhus se manejan nadando estilo mariposa por las calles y los pavos reales para no ahogarse vuelan como un picaflor haciendo un zumbido de la intensidad de una cortadora de pasto. Acá en Córdoba una vez cada muchos años nos toca vivir el llamado Monzón Cuartetero. Llueve, llueve y llueve tanto que algunas personas al no poder salir de su casa, empiezan a autocucharearse para dormir (requiere mucha elasticidad y muy poca autoestima). Las primeras olas barren de la calle Yrigoyen a docenas de longboarders que después muertos, de lejos, parecen un cardumen de peces pelotudos. En algunas familias se empiezan a elaborar ideas tan innovadoras cómo imbéciles. Convertir la galería en una pista de culipatín por ejemplo. En vez de pileta, tener una isla de tierra en el patio con techo, para poder jugar al tejo por lo menos mi Dioooo . Juntar todos los diarios de la casa y hacer barcos de papel gigantes para salir a dar una vuelta. La gente sentada en sus casas ve pasar por sus ventanas, como por el vidrio de una pecera, jaurías de perros que van nadando con movimientos delfinescos. Y si tenés suerte ves perros que fueron entrenados y te hacen una coreografía de nado sincronizado. Las personas más afortunadas que están en edificios entre los pisos 8 y 12 viven otra situación. Estando fuera del nivel de inundación, pueden llevar una vida normal. Hasta que se dan cuenta que ya nada importa y empiezan a abotonarse entre si (desordenadamente, en grupos, utilizando frutas, etc) en las tan famosas garchaderas ciclónicas. Pero sucede que después de unas semanas al no tener comida y después de tanta actividad física van palmando uno a uno. Al final los que sobreviven a la terrible estación de lluvias pueden ver uno de los espectáculos más maravillosos de la naturaleza. El regreso de las Ballenas Comechingonas. Si si, así es. Ellas fueron echadas por los españoles hace años. Y vaya a saber uno donde culo se esconden estos animales cuando no hay monzón. Pero no importa. Desde lejos se ven venir las enormes Ballenas Comechingonas que como todo cetáceo cantan, pero estas emiten un sonido muy parecido al sapucai. Y los sobrevivientes que miran el espectáculo embobados después de un rato se dicen: “Si, muy lindo. ¡¿Pero cuando puta va a dejar de llover?!
domingo, 2 de marzo de 2014
La danza de la sequía
En la India existe la temporada del monzón. Llueve tanto que los elefantes empiezan a usar la trompa de snorkel, los sadhus se manejan nadando estilo mariposa por las calles y los pavos reales para no ahogarse vuelan como un picaflor haciendo un zumbido de la intensidad de una cortadora de pasto. Acá en Córdoba una vez cada muchos años nos toca vivir el llamado Monzón Cuartetero. Llueve, llueve y llueve tanto que algunas personas al no poder salir de su casa, empiezan a autocucharearse para dormir (requiere mucha elasticidad y muy poca autoestima). Las primeras olas barren de la calle Yrigoyen a docenas de longboarders que después muertos, de lejos, parecen un cardumen de peces pelotudos. En algunas familias se empiezan a elaborar ideas tan innovadoras cómo imbéciles. Convertir la galería en una pista de culipatín por ejemplo. En vez de pileta, tener una isla de tierra en el patio con techo, para poder jugar al tejo por lo menos mi Dioooo . Juntar todos los diarios de la casa y hacer barcos de papel gigantes para salir a dar una vuelta. La gente sentada en sus casas ve pasar por sus ventanas, como por el vidrio de una pecera, jaurías de perros que van nadando con movimientos delfinescos. Y si tenés suerte ves perros que fueron entrenados y te hacen una coreografía de nado sincronizado. Las personas más afortunadas que están en edificios entre los pisos 8 y 12 viven otra situación. Estando fuera del nivel de inundación, pueden llevar una vida normal. Hasta que se dan cuenta que ya nada importa y empiezan a abotonarse entre si (desordenadamente, en grupos, utilizando frutas, etc) en las tan famosas garchaderas ciclónicas. Pero sucede que después de unas semanas al no tener comida y después de tanta actividad física van palmando uno a uno. Al final los que sobreviven a la terrible estación de lluvias pueden ver uno de los espectáculos más maravillosos de la naturaleza. El regreso de las Ballenas Comechingonas. Si si, así es. Ellas fueron echadas por los españoles hace años. Y vaya a saber uno donde culo se esconden estos animales cuando no hay monzón. Pero no importa. Desde lejos se ven venir las enormes Ballenas Comechingonas que como todo cetáceo cantan, pero estas emiten un sonido muy parecido al sapucai. Y los sobrevivientes que miran el espectáculo embobados después de un rato se dicen: “Si, muy lindo. ¡¿Pero cuando puta va a dejar de llover?!
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