Querido
diario: La otra noche casi al final, unos pendejos empezaron a
tirarle cerveza a todos los escotes a su alrededor.
Fui
directo a llevarmelos puestos hasta la salida. Pero uno me empezó a
explicar lo que pasaba. Y no sé por que yo empecé
a
escuchar. Y llegó un punto que tenía mucho sentido que les
estuvieran echando cerveza a las chicas entre las bochas.
No
los eché. Al rato los otros pibes de seguridad me miraban feo de vez
en cuando. Cuando terminó todo, Raúl no me saludó.
PD:
Anoche vi una película que me recomendaron. El Rey León. Me gustó.
Pero en una parte me sentí triste y me salió agua de
los ojos.

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