martes, 4 de marzo de 2014

Lógicamente


Seguramente ustedes se han preguntado alguna vez por que las polillas se chocan contra los foquitos de luz hasta morir. Un comportamiento idiota sin duda. Pero más nos debería asombrar por que el foquito soporta algo así. Ser golpeado innumerables veces por cada polilla que anda dando vueltas, día tras día. ¿Alguna vez alguien se puso a pensar lo que siente ese foquito? No lo creo. Todos se llenan la boca hablando de las polillas. ¿Y el foquito qué? ¿Acaso no siente, no sueña, no anhela tener una vida plena hasta ser reventado de un pelotazo o quemarse en una baja de tensión? Recientemente me senté a hablar con uno. Le saqué el tema en cuestión. Me miró con los ojos llenos de lágrimas y las palabras se le atragantaron en la garganta. Lo abracé y sin darme cuenta lo hice explotar. Sintiéndome un idiota y un asesino a la vez, dije en voz baja: “Después de todo la vida de un foquito es tan efímera...”. Me distrajo alguien de la mesa de al lado que dijo: “Mirá al boludo aquel, le está hablando a un foquito de luz”. Insensibles, pensé, me monté en mi pegaso multicolor y salí volando de allí. 




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